domingo, 24 de junio de 2007

LA FICCIÓN SUPERA LA REALIDAD, O ¿ERA LA REALIDAD LA QUE SUPERABA LA FICCIÓN?

Va por ti FERRARA y muchas gracias guapo.

Tetuán 1939. Diecinueve años llenos de vida. Tres llevaba en aquella bonita ciudad de Marruecos. La llevaron sus tíos a pasar unas vacaciones cuando estalló aquella horrorosa guerra civil, que le impedía por el momento, volver a reunirse con sus seres más queridos. Su padre y hermanos, habían quedado al otro lado del Mediterráneo, en una Andalucía, mal trecha por el odio, el hambre, la miseria y todo lo que acarrea una guerra sin sentido, que enfrenta a los hermanos, a los padres e hijos, a los vecinos y compañeros, convirtiendo hasta la arena del camino, en odio, rencor y muerte.Las comunicaciones eran escasas, pero confiaba en la protección de Dios para toda la familia. Todo se reducía, a escuchar las emisoras de radio, donde a veces se podía hacer una idea, de los avances de tropas, derrotas de los que se consideraban los enemigos y movimientos de un lado y de otro. De todas maneras, sus tíos procuraban mantenerla distraída y la tranquilizaban, para que su inquietud no fuera en aumento.Un día, cuando todo parecía llegar a su fin, y al volver del mercado árabe, le pareció reconocer a una señorita que caminaba en dirección contraria a la suya. Al encontrarse de frente las dos jóvenes, la expresión de incredulidad y de asombro, pasando a la sorpresa y alegría, fue...¡Tú eres...., y tú....!. La sonrisa y el abrazo compartido, se volvió sorpresa de nuevo, en la expresión de la recién llegada de la península.¿Pero no llevas luto?. Las palabras salieron de la boca de la forastera, de forma incontrolada, porque pronto se dio cuenta, que había cometido el mayor error de su vida. La residente en Marruecos, no sabía que su padre había sido fusilado por el bando contrario y que el hijo pequeño, en este caso, hermano de la asustada joven, había ido a vengar la muerte de su padre. Se alistó con quince años, para luchar en las más infernales condiciones, enfermando a los pocos meses, para dejar su vida, detenida en una cuneta a dos kilómetros, de su ciudad y del resto de familia.Llegó destrozada a casa de sus tíos. Estos al verla entrar, no tuvieron que decir nada. Antes o después, sabían que se enteraría. Ellos no habían tenido valor para comunicárselo en su día. La joven, no les pudo perdonar, hasta pasados muchísimos años.A partir de aquel momento, fue pasando por casa de un hermano, después de otro e incluso otros familiares. Una ciudad, otra y alguna más. Conoció el amor de algunos buitres, que olían la pequeña fortuna que les había quedado. Más tarde, aunque tuvieron que pasar al menos, nueve o diez años, decidió volver a su lugar de origen y enfrentarse con la realidad, de una vez por todas. No le fue fácil. Salió de allí, siendo casi una niña y teniendo una familia. Ahora, era toda una mujer y apenas quedaba algo de lo que ella dejó allí. Sólo objetos, recuerdos, enseres bastante valiosos, que los buitres de turno, familiares o no, les tenían puesto el ojo, para en el menor descuido, apoderarse de todo cuanto les fuera posible.Deseaba ser querida y formó una familia con un señor, que en cierto modo, le recordaba aquel padre, pero que sólo resultó ser, un hombre de la época y un poco de vuelta de todo.Crió los hijos que tuvieron con bastantes apuros, pero consiguió que fueran personas civilizadas. Un poco tristes, porque hay sentimientos que van impregnados en la leche que se mama, pero al fin y a la postre, políticamente y por llamarles de alguna manera, coherentes, educados, relativamente cariñosos y porqué no, normales, ¡a Dios gracias!.De todas maneras, la pena y la tristeza, aquella joven que marchó de vacaciones a Marruecos, no la superó y cuentan sus vástagos, que la nostalgia la llevó a muy temprana edad, a reunirse con aquellos que vio por última vez, un día cualquiera de 1936.

Nani. Junio 2007.

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2 comentarios:

  1. ...esta historia sigue emocionándome cada vez que la leo...ojalá Javi la lea alguna vez, seguro que la comprende, como yo ¿verdad? esta historia tiene estrellas alrededor...

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  2. Nani, me ha encogido el alma esta historia. Hay mucha similitud en la vida de mi madre, en las noches escuchando a escondida las noticias de la radio, y la manera en la que se enteró de la muerte de su padre, aunque no fue en el frente sino por enfermedad, que para el caso es lo mismo, pues tenia un considerable cargo en el ayuntamiento republicano e igualmente hubieran ido a por él.
    No sé quién será la niña de tus historia, si real o ficticia, pero desde luego, es real que hubo muchas como ella.

    Un abrazo

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