jueves, 25 de octubre de 2007

EL PROFESOR Y EL NIÑO


ESTE RELATO TE LO DEDICO A TI, TÚ BIEN SABES QUIÉN ERES.



Al profesor no le hacía gracia. Era un niño tímido, asustadizo, triste. No tenía confianza en los mayores. Todos ordenaban, todos gritaban, todos decían que hiciera cosas que a él no le gustaban o que a los demás no les gustaba hacer. Aquel día, debía ensayar una obra de teatro para la fiesta del colegio. A él le parecía un poco absurdo hacer aquellos mohines. Se encontraba ridículo y el profesor parecía tonto, ¡si al menos le hubiera explicado el significado! No se enteraba, sólo gritaba y le decía: ¡Tú hazlo, ya lo entenderás! Pero no entendió nada y al final, terminó diciendo: ¡Niño, eres tonto, vete a tu casa, no sirves para nada, ya buscaré a otro que te sustituya!

A partir de aquel día, siempre le sustituyeron, siempre le mandaron, siempre obedeció. A solas lloraba. Cada día era más largo, solitario y triste. Hasta que dejó de salir. Se asomaba a la ventana y les veía reír, jugar, correr, llamar a los timbres de las casas, esconderse, mirar a las chicas, empezar a hacerse mayores y él..., él seguía en la ventana. Sus padres estaban demasiado ocupados, y él, seguía obedeciendo, yendo, viniendo, mirando, observando y llegó la hora de buscar trabajo. Sí, consiguió un trabajo, pero le siguieron ordenando, le humillaron y él, siguió obedeciendo, yendo, viniendo, mirando observando y hasta llorando.

Pasaba a menudo por delante de su antiguo colegio. Por la ventana entre abierta, un día se volvió a escuchar la misma voz que decía: ¡Vete niño, eres tonto, no sirves para nada! Se quedó paralizado mirando el colegio. Al poco, salió un niño llorando. Vio en él su vivo retrato. Sin saber como, se arrodilló a su lado y le abrazó diciendo: ¡Te juro que no serás el más torpe, ni el más tonto, ni el más..., y lloraban los dos. No se volverá a repetir la historia, aunque le tenga que..., no, no se volverá a repetir, te lo juro, tú eres tú. Tú eres único, en todo el mundo no hay otra persona como tú, lo diga quién lo diga y eso se lo vas a demostrar desde hoy, y te lo vas a desmostrar a tí mismo!

(Esta historia es casi real y ese niño es hoy un hombre que primero cree en sí mismo y que además, se desenvuelve bastante bien, te lo puedo asegurar. Es más, cuando se mira al espejo se da una palmadita en el hombro y se dice: “Tío estoy orgulloso de ti”).


Nani. Octubre 2007.

13 comentarios:

  1. Grande, como siempre... No me quito el sombrero porque el único que quedaba no sé quién se lo llevo y no lo ha regresado... pero grande, como siempre

    ResponderEliminar
  2. Siempre habra gente que nos intente hacer daño, que nos diga que no valemos...

    Pero yo creo que lo mas importante es creer en unomismo y en sus aptitudes...asi se consigue todo!!!

    Triste historia, pero muy bonita!!

    Un besazooo

    ResponderEliminar
  3. Hay profesores tan malos que no se dan cuenta de que el efecto de sus palabras puede minar la autoestima de un niño.
    Aunque hay niños con personalidad más poderosa que hacen frente a estos comportamientos, pero ¿el que no?

    ResponderEliminar
  4. ¡Para que luego se nos menosprecie a los maestros!si es que...en esta profesión o se tiene vocación y se mide paso a paso con un rasero milimétrico o... nos sale un rabo y dos cuernos y ... pasa lo que pasa... el daño ya está hecho.
    Los niños son lo mejor que tenemos los adultos, lástima que a algunos se les olvide su infancia o la recuerden como algo feo y lo usen en la contra de los demás...
    Bush seguro que olvidó a Peter Pan hace tiempo,sólo hay que ver sus ojos, ya no son de niño...
    ¡Mamá...eres fantástica!y...voy a respetarte jajaja...
    Besicos

    ResponderEliminar
  5. Las personas que te sacan tus defectos y no saben cuales son los suyos (vamos, la gente como el maestro en cuestión) me parecen repulsivas. Ahora bien, las personas que agachan las orejas ante estos repulsivos me parecen, como poco, no demasiado inteligentes.

    BESAZOS

    Psd: El final del todo ha sido apoteosico ;)

    ResponderEliminar
  6. La verdad q siempre hay gente q desprecia y coo bien cuentas en el relato tu eres tu...y nadie debe hacernos sentir inferiores, cada persona en este mundo aporta algo, nadie puede ser sustituto d nadie, un beso y siento no visitarte tanto como mereces, que tengas buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  7. Qué bonito... yo, por todo lo que he vivido durante mi niñez, tuve mucho, mucho, mucho problemas hasta que aprendí a quererme, pero es que, claro, que una madre te machaque psicológicamente diciéndote constantemente lo mismo que le decía ese profesor... pues marca...

    En fin, me alegro que tu amigo también lo superara, es lo más importante...

    Un beso y gracias por pasarte por mi casa. Cuando gustes.

    ResponderEliminar
  8. si es que...odio a la gente que machaca, hay que ser muy fuerte e intentar que según que comentarios nos resbalen...

    ResponderEliminar
  9. Tengo una hermana a la que, en segundo de EGB, una profesora estúpida tachó de subnormal. ¿El problema real? La niña tenía miopía. Mi hermana aún arrastra eso y no hay manera de hacerla desprenderse de ello.

    Y es que lo que te dicen cuando eres un niño te queda marcado a fuego y luego quitarte todo ese peso de la espalda cuesta, cuesta mucho.

    Besos

    ResponderEliminar
  10. ¡Bonísimo relato! No solo de un profesor parte la desvalorización de un niño, a veces viene de sus progenitores.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  11. Uno no es consciente de cuánto le afectan según qué cosas acontecidas en la infancia hasta que se hace grande.

    Qué bien que aquel niño, al crecer, se rebeló con fuerza :)

    Besines...

    ResponderEliminar
  12. En EGB teníamos un profe de matemáticas cuyo hobbie era hacer llorar a los niños, como divertimento. Tu relato me ha recordado a aquel profesor.

    ResponderEliminar
  13. Es una buena metáfora, a la que algunos deberíamos recurrir a menudo. Ese mírate al espejo por la mañana y dite lo bueno que eres, para salir a triunfar sin más. Una historia con una moraleja directa, simple y contundente.

    Un abrazo amiga.

    ResponderEliminar

LA PUERTA ABIERTA Y LA LUZ TENUE