jueves, 28 de febrero de 2008

LA COLINA


Sin pensarlo más se puso la cazadora y salió de la casa. Ya no había vuelta atrás. Aquella leyenda que tantas veces había escuchado a sus mayores y que la obsesionaba, hoy dejaría de ser leyenda para descubrir que ocultaba la colina y todo lo que escuchó primero siendo una niña y después a los lugareños cuando hablaban en la plaza y en la taberna. A su madre siempre le pidió una explicación y después a la tía-Candela (aquella mujer que todos temían porque según argumentaban, ocasionaba mal de ojo a quienes la miraban).
La tía-Candela nunca le dio miedo como al resto y fueron muchas las veces que fue a visitarla (siempre a escondidas de su familia) y otras tantas, las que hablaron del misterio de la colina. La buena mujer, siempre procuró encaminar la conversación por otros derroteros, hasta que conseguía hacerla persuadir y que olvidara el objetivo de su preocupación y su madre..., ella siempre hacía la señal de la cruz y le decía que ni pensara subir, ya que en aquella colina habitaba el diablo.
Estaba segura que allí había un misterio que todos más o menos ocultaban (siendo un secreto a voces, creía intuir), que no tenía nada que ver con el diablo, ni con el mal de ojo, ni con nada parecido. Una vez a los muchachos del pueblo siendo una chiquilla aún, les oyó comentar cuando pasó por delante de ellos, que lo que había en la colina era un tesoro guardado por un antepasado y que lo que se pretendía era asustar a todo humano, para que aquello siguiera allí hasta que alguien decidido fuera a buscarlo. En otra ocasión y siendo muy niña, había escuchado que unos chicos subieron y volvieron tan horrorizados que nunca más hablaron de lo allí encontrado.
Hoy ha decido que todo sea distinto. No espera más para ir al lugar soñado durante tanto tiempo. Lo ha planeado meticulosamente. La mochila con la manta, el chándal y las zapatillas, habían estado esperando en el fondo del armario desde hacía tres días. Las botellas de agua, metidas entre el rosal y la hiedra del jardín. Los bocadillos en el cajón inferior del congelador, envueltos en papel de aluminio para que fueran confundidos con el resto de congelados de mamá, de esta manera pasaban desapercibidos y después refrigerarían el agua y estos durarían al menos dos días en perfectas condiciones. Lo tenía todo calculado y esa mañana se levantó más ilusionada que nunca. La noche anterior dejó bien claro que tenía que madrugar para estudiar antes de ir a clase. Cuando llegó la hora prevista (debía coger un autobús que le llevara a la aldea), recogió todo lo que había preparado y se fue a la parada sin más. En cinco minutos escasos, se encontraba sentada en el asiento del vehículo público. Sabía que a esas horas tan tempranas poquito público la acompañaría y menos, conocidos que pudieran hacer preguntas, pero para hacer todo más creíble cogió un libro de texto y comenzó a simular que estudiaba, cosa impensable puesto que su mente volaba al camino que estaba deseando emprender. Cuando llegó a la penúltima parada antes de adentrarse en el bosquecillo, bajó haciendo creer que se quedaba en el pequeño pueblito, cargó a su espalda la mochila y el macuto con el avituallamiento y emprendió la ruta que se sabía de memoria por haberlo preguntando una y mil veces. Le dio frío, ya que estaba recién comenzada la primavera y el rocío de la noche aún mantenía el ambiente húmedo, pero con la caminata emprendida, se agradecía que el sol no se dejara caer con fuerza. Andados los primeros kilómetros, el terreno se hizo más angosto y sobraba la cazadora que se puso por la mañana. Hizo un descanso, dejó todo en el suelo, se quitó la prenda de abrigo, la lioteó y la metió en la mochila, bebió agua y prosiguió el ascenso con un nerviosismo que cada vez se acentuaba más, al saberse cerca de la meta. Pasó por medio de hileras de árboles frutales de los que arrancó alguna que otra pieza refrescando el paladar y cuando llevaba dos horas de camino, divisó en la cima de un montecito a la izquierda y aún lejana, una casita de piedra que disparó la adrenalina para que el resto de camino fuese más llevadero. No resultaba fácil andar por la vereda, puesto que se notaba que en todo el invierno nadie se había dignado pasar por allí. Después de un buen rato, se vio frente a un porche húmedo y descuidado. Dejó caer a sus pies la mochila y el macuto y se sentó en un escalón para recobrar el aliento y humedecer de nuevo la garganta con unos sorbos de agua. Volvió la mirada al camino por donde había llegado, y quedó sorprendida por la belleza del entorno, preguntándose como no vivía nadie en un paraje tan maravilloso. Cuando estuvo repuesta del todo, tanto de la caminata como de la impresionante belleza del entorno, subió los tres escalones que le llevaban a la entrada de la casa, golpeó con los nudillos la madera de la puerta y esperó. Al no obtener respuesta, giró el picaporte y este cedió con naturalidad. Empujo esta dando un paso al frente y encontrando una estancia de piedra con chimenea, bancos de madera alrededor de una enorme mesa del mismo material, un gran ventanal por donde se filtraban los rayos de sol y que daba a la parte lateral de la casa y al fondo, otra puerta de cuarterones entornada. Se adentró con sigilo mirando por todas partes y sólo encontró polvo, una mesa tallada de madera con un libro cerrado encima y un sillón también de madera a juego. Retiró con cuidado el polvo que cubría el libro y pudo leer el título tallado sobre la cubierta, con letras que debieron ser doradas en su día, quedando pensativa y sorprendida después de leer lo que allí se mostraba: “El libro del poder”. Cuando lo abrió más sobrecogida quedó al leer lo poquito impreso en la primera página: “Has encontrado el tesoro de la cabaña”. Pasó de nuevo la página y esta también contenía un texto bien escueto: “El que llega hasta aquí, además de descubrir un tesoro, aprenderá a hacer lo que le dicte el corazón, y según actúe de hoy en adelante, su vida tendrá un sentido u otro. De ti que estás leyendo y has llegado hasta aquí, depende lo que será tu vida”.
Salió de nuevo al porche, cogió el macuto, sacó de él un bocadillo y una botella de agua y se sentó en el primer escalón. Mientras comía, pensó en su madre y el miedo que le producía la cabaña. Nunca se atrevió a subir y se dejó llevar por los comentarios de los lugareños. Entendió a la tía-Candela y sus evasivas, ella sabía que llegaría a descubrir la verdad por sí misma. Supo porque algunos chicos se burlaban aunque nunca hacían comentarios, en el fondo respetaban lo que allí encontraron, pero también comprendió porque otros despreciaron lo que allí vieron, ya que no supieron descifrar el sentido de lo encontrado y la llegada hasta la casita, fue para ellos una frustración incomprensible.


Nani. Febrero 2008.



sábado, 23 de febrero de 2008

ATRAPADOS EN LA NIEVE



Habían quedado atrapados en el refugio de la montaña. La nevada que había caído durante la noche, les dejó incomunicados. Tenían leña y comida, pero al quedar interrumpida la corriente eléctrica por alguna avería, también los teléfonos móviles se quedaron sin batería, siendo más desoladora la espera, en aquella casa de madera en la cima nevada.

Los nervios después de días de agotador ejercicio, empezaron a aflorar y la convivencia que en otras circunstancias hubiera sido divertida e incluso apasionante, comenzó a enrarecer el ambiente que poco a poco, se cargó de sátiras y palabras de doble filo. Ni las partidas de cartas, ni el juego de dados, resultaban entretenidos y servían de disputa, creyendo ver los unos en los otros, trampas para ser ganadores y encontrándose en todo lo que se hacía o se decía, un motivo para desconfiar de todo y de todos.

Aquellos chicos que desde el parvulario habían estado juntos en todas sus travesuras, primeros escarceos amorosos, complicidades para ganarse la simpatía de las chicas y todas las aventuras de facultad y excursiones, se estaban yendo por tierra al quedar aprisionados en aquella mole blanca.

Empezaron a salir del fondo del alma los rencores, las envidias y todo aquello, que había quedado solapadamente oculto bajo bromas y chistes, más o menos acertados y que en momentos felices, no se tenían en cuenta del todo.

Era la quinta noche que pasaban en aquella prisión y cuando se disponían a recoger la cocina para retirarse a descansar, fue Marcos el que dijo de forma tajante: "Llevamos cinco días aquí atrapados y lo único que hemos hecho, ha sido restregarnos nuestras miserias y egoísmos. Por la amistad que siempre nos hemos tenido desde pequeños, os propongo un juego para mañana. Esta noche mientras nos dormimos, debemos pensar en todo lo bueno y lo malo que hemos vivido juntos, mañana tenemos todo el día para pasarlo a un folio, después y antes de la cena, lo exponemos con la mejor voluntad y sinceridad de la que disponemos, ¿os parece?... Así, dejaremos todo este ambiente enrarecido que no nos lleva a ninguna parte y que además, va a acabar con nuestra amistad. Analizaremos los errores que hemos cometido y aclararemos las dudas que tenemos los unos de los otros y que nos están llenando de rencor. Reconoceremos nuestras equivocaciones, el daño que hicimos y podremos perdonarnos y pedir disculpas".

Todos quedaron enmudecidos mirándose fijamente a la luz de las velas. Sin decir palabra, todos afirmaron con movimientos de cabeza y se dispusieron a retirarse a descansar.

Inesperadamente, las lámparas eléctricas se encienden quedando todas las habitaciones iluminadas. El alboroto y el jolgorio son ensordecedores. Al unísono, todos sacan de sus mochilas y macutos los teléfonos móviles y sus respectivas baterías, quedando todos los enchufes ocupados.

A la mañana siguiente, pudieron comunicarse con la civilización y dos horas después, los recogen unos helicópteros que los llevan de nuevo a la urbe, quedando de nuevo oculto el rencor, las envidias y la violencia, que terminaría con la amistad de unos buenos chicos que no supieron hacer frente a las "miserias humanas".

Nani. Febrero 2008.




lunes, 18 de febrero de 2008

LA FOTO



Restriega la foto, para borrar lo que aparece al fondo.


El atuendo es el normal de la época, pero no lo que aparece detrás. Sucede con frecuencia. Piensa romperla, pero es de su querida madre. Una madre cariñosa y que un día apareció sin vida.


La mira gritando:”Di que es lo que quieres”.


No supo si estuvo días, horas o semanas, detenido ante ella. Tras su madre, aparece una sombra conocida y la puerta del desván que hay en el piso superior.


Se dirige al cuartelillo, les cuenta todo a pesar de lo extraño y les pide que le acompañen. Con desconfianza suben. Tras la puerta hallan el arcón que fue de su padre. Encima de todo hay un sobre cerrado y dirigido a la policía. En el interior, una nota donde se confiesa autor del atroz crimen.


Al mirar la foto, cree advertir dulzura y una sonrisa.

Nani. Febrero 2008.


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UN PREMIO.... UNA ALEGRIA

Después de colgar el último post he tenido unos días bastante ajetreados y no había pasado a mirar el blog, ni los blog de los amigos a los que habitualmente visito. Anoche antes de ir a la cama pensé dar un vistazo por gusto de ver el panorama y no os podéis imaginar la cara de pánfila que se me quedó al mirar los comentarios y ver que: Vanessa me había concedido el premio "Este no es un mal blog" que según ella misma comenta, es un premio de origen portugués y que debo ahora asignar a siete blog que considere imprescindibles. Se lo agradezco infinitamente, porque nunca creí que me distinguiera nadie con algo semejante. Los premios siempre son un honor recibirlos y más que nada, el cariño que ponen las personas que lo otorgan, puesto que dan unas razones que no tienes por menos que agradecer.

Como creo que todos los enlaces que tengo a mi izquierda se merecen este premio, no voy a elegir ninguno en particular, sino que a todos y cada uno, además de otros que visito y que aún no he tenido tiempo de colocar en el sitio antes mencionado, tienen este premio merecido con todo el cariño y admiración por mi parte.
Muchas gracias y besos a todos los que pasáis por aquí, en particular a ti Vanessa (hoy voy a tener la oportunidad de agradecer como es debido) a los que dedicáis vuestros minutos a los relatos de,



Nani. Febrero 2008.

miércoles, 13 de febrero de 2008

CALLEJEROS, INDIGENTES ¿UN INFIERNO? (preguntas que me hago)



-"Victor es un borracho un drogata, dice la voz popular. Es alguien de quién no te puedes fiar".

-"Es verdad. Últimamente, sólo se le ve con una litrona o un cartón de vino, sentado en uno de los escalones de la iglesia".

-"A veces, también se le ve sentado al borde de la fuente donde cualquier día, le da un vahído y amanece flotando sobre el agua".

-"Es verdad, la mayoría de la veces, está ciego, y ¿de qué?".

-"Pues seguramente, de alcohol, de alguna raya o de algo parecido".

-"Pero a mí me duele, que digamos que es un borracho o un drogata. Más bién creo y repito -CREO-, que es un pobre desgraciado o un pobre indigente, que no le hace mal a nadie. Bueno, a veces nos molesta verle con ese aspecto cuando entramos a las ceremonias religiosas".

-"Anda bonica, dame un eurillo, que tengo hambre".

-"Si hombre, pa droga o vino",- contestamos.

-"Seguro que si, que es para droga, para vino o litrona, pero... ¿acaso no es también hambre?. Hambre que provoca la miseria, la sociedad, el consumismo, la poca solidaridad, nosotros mismos".

-"¡Cómo nos molestan, Victor, Paco o Juan!"

-"Sus ojos están como traspuestos y muy rojos".

-"A mi me dan miedo y, ¿si sacan un arma?

-"Pero por Dios, ¿no te das cuenta que ya no le quedan fuerzas?, ¿pero no te das cuenta de la tiritona, que lleva acuestas?, ¿pero no te das cuenta, que cualquier mañana amanece en un portal, con su vida apagada sin apenas molestar? .

-"Yo diría más bien, que es otro Jesús crucificado que procesiona por nuestras calles un día cualquiera, lo mismo da que sea jueves, viernes o sábado, sean santo o no. Después nos lamentamos, incluso lloramos cuando los medios de comunicación nos muestran estas miserias o como mueren de hambre las personas de otros países. De pobreza, de todo lo más básico y que al fin y al cabo es horrible. Luego decimos que el almuerzo o la cena no la pasamos, que no nos llega".

-"Pero seguimos sentados en el brasero, en un buen sillón, en nuestra buena mesa y no puedo por menos que preguntarme: ¿Habría que salir a la calle?. ¿Habría que gritar? ¿Habría que conformarse? ¿Qué hay que hacer?"

-"Luchar, luchar, dice una voz en mi interior. Pero es que la desidia y conformidad están de moda y luchar contra las modas, ¡ya se sabe!"

-"Hay demasiadas modas, diría yo. Unas nos enaltecen, otras nos enorgullecen y para que todo esto sea más aparatoso y se note más aún, tiene que haber modas miserables, gentes que mueran de hambre, indigentes que acaben en las cunetas o en un portal y como nos molestan en el ánimo y a la vista, nos quejamos pero, ¿qué hacemos para solucionar el mal?".

-"Seguramente aquellos inconformistas de los sesenta, u otras generaciones, hubieran dicho: Gritad, gritad. Pero en el siglo XXI esto no está de moda, y a veces nos preguntamos, ¿hay en algún lugar del mundo solidaridad? Un buen amigo me contestó un día. ¡Sal a la calle, alguien te responderá!".
Nani, Febrero 2008.

jueves, 7 de febrero de 2008

TE ESCRIBO AHORA...






Desde nuestra casa, a 7 de Febrero de 2008.




Cariño, perdóname la carta que te escribí ayer. Me encontraba muy sola con los niños. Los dos han cogido la varicela al mismo tiempo y no había dormido apenas en varios días, tú sabes lo dormilona que soy.

Te prometí cuando te fuiste a este último viaje que no te agobiaría, que sería fuerte y que superaría todos los contratiempos. Hoy renuevo mi promesa. Los niños gracias a Dios están mejor, la fiebre ha cedido y ya estoy más tranquila. En estos días, no he dado abasto y he llegado a ponerme bastante nerviosa. La verdad es que he pasado mucho miedo con Marga, la fiebre no bajaba y su cuerpecito se había desfigurado con tanta ampolla cubriéndole la piel. Tuve verdadero pánico y sin querer, te culpé de mi soledad, de mi miedo, incluso llegué a sentirme abandonada.

Hoy quiero pedirte perdón. Decirte que te recuerdo como el último día que estuvimos juntos. Fue la despedida que siempre tendré presente. Gracias a tu madre mi cómplice, nuestra mejor amiga y la que me ayuda a superar estas largas esperas.

Hoy necesito decirte, lo mucho que te quiero, lo mucho que te necesito y lo orgullosa que estoy de ti. Quiero que sepas que todos los reproches que te hice en mi anterior carta, fueron producto del miedo, de la angustia. También quiero que sepas que no estoy arrepentida de la decisión que tomamos cuando optaste por prestar tus servicios en la "ONG". Los dos teníamos muy claro que necesitaban médicos después de la catástrofe que ha sufrido ese pobre país. Se que para ti también es muy doloroso y triste, puesto que tendrás que enfrentarte a casos muy duros y en especial, cuando se trate de niños. Conociéndote como te conozco, se que estás sufriendo pero sobretodo, haciendo lo que debemos y eso nos hace crecer a ti como médico y persona y a mí como madre, esposa y ser humano y es eso, lo que siempre quisimos hacer.

Cariño, hoy tengo que decirte infinidad de veces que te quiero, que me cuesta estar sin ti y que a lo único que aspiro es a tenerte otra vez a mi lado. Podría decir a nuestro lado sería más lógico, pero no te escribo hoy como madre de familia. Hoy no quiero pensar nada más que en ti y en mí. Hoy te escribo como la mujer que necesita al hombre que quiero, al hombre de mi vida, al ser que es capaz de hacerme la persona más feliz y a la vez, la mujer más solitaria de universo cuando te añoro.

Cariño, anoche cuando dejé dormidos a los niños, después de reflexionar y darme cuenta de lo injusta que fui contigo, intenté escribirte pero tan solo supe plasmar sobre el papel eso si, con toda sinceridad y todo mi cariño, los siguientes versos:



Eres la luz para el día,
que me alumbra a cada paso.
Eres la luna en mi noche,
cuando tengo miedo,
cuando tropiezo,
cuando tengo algún fallo.
Eres mi sol,
mi lluvia,
mi rocío,
mi llanto.
Eres toda mi vida.
todo lo que deseo
en este caminar,
que contigo comparto.
Te tengo presente,
en todo momento.
Te quiero, te quiero,
te quiero tanto....



Recibe todo lo que soy capaz de darte, recibe todo el amor, de,

Marta.


P.D. Aparte, te mando la carta de los niños. Bueno son los dibujitos que ellos hacen. Esta carta ya te dije, que no la comparto con nadie.



Nani. Febrero 2008.





Se acerca el día de los enamorados, no soy muy partidaria de los días "DE...", pero se pone una tierna al pensar en estas cositas, jejejeje.

viernes, 1 de febrero de 2008

ZUMAQUE




Aquella tarde de nuevo había decidido acercarse al zumaque. ¡Le gustaba tanto aquel paisaje desde el tajo!
En otoño alcanzaba su madurez, el colorido era impresionante tan intenso y variado, empezando por las tonalidades verdes, pasando por los diferentes naranjas y acabando por los marrones más agradables y variados. Todos tan bien combinados, que solo la madre naturaleza es capaz de alcanzar dicha paleta de colores. Sólo ella podía conseguir un arco iris después de una tormenta, ese trino fascinante cuando se sentaba debajo de la noguera ahora cargada de nueces, el vientecillo ya algo fresco que acaricia la piel, el pelo y que le hace estremecer y sentirse viva.
Todos los años volvía a ocurrir lo mismo, era como un rito lo que en aquel tajo experimentaba. Se sentía plena. Daba gracias por la vida, por su familia, por las alegrías, las dificultades y las tristezas, ya que todas ellas juntas y así revueltas, formaban parte de su ser. Por su trabajo, que aunque no era el mejor del mundo era el suyo y sobretodo, podía ejecutarlo ya que tenía facultades físicas y síquicas. Sabía que cuando volviese a casa, podría volver a mezclar los colores y plasmarlos en el lienzo que en casa le esperaba y cuando en la cocina estuviera preparando la ensalada o el estofado, no podría dejar de evocar todas las emociones que en el tajo visualizaba como si de una película se tratara y que además…, ¡duraba tan poquito tiempo este paisaje que la naturaleza ofrecía!, que estos escasos días se convertían en una necesidad acudir todas las tardes y ver ocultarse el sol. Era inevitable como inevitable era recordar y dejar escapar alguna lágrima con cierta ternura y dulzura, al recordar los sueños logrados y los no logrados. Los amores de juventud y como no, aquel chico que fue a buscar su gran sueño y del que no volvió a saber nunca más, aunque deseaba que hubiera logrado ese “su sueño”, como ya anhelaba que volviese el nuevo otoño, con su gama de colores, marrones ocres, naranjas y verdes.



Nani. Febrero2008.

LA PUERTA ABIERTA Y LA LUZ TENUE... PASA.