martes, 26 de enero de 2016

LA TRAMPA





Imagen extraída de la red

Se encuentra confuso. Debe darse prisa ya que a las doce treinta le esperan en la sala de juntas. Faltan un par de horas y debe asearse y prepararse para asistir impecable como corresponde al cargo que ocupa. Le apetece seguir durmiendo pero sabe que eso es imposible, así que una vez aseado recoge la ropa del armario y cuando ya la tiene colocada, se mira en el espejo que ocupa uno de los  tabiques de su habitación. Por un momento siente un ligero mareo y apoya  la mano derecha sobre el cristal que lo refleja. Creé desvanecerse y percibe al mismo tiempo que su cuerpo penetra el espejo encontrándose en un lugar desconocido, un poco lúgubre y con olor extraño, un poco húmedo y algo dulzón. Cuando reacciona ya está enredado en una tela de araña muy tupida y bien tejida. Intenta desprenderse y no lo consigue. Nota un sudor frío que le recorre la espalda y mirando hacia arriba, observa como unas patas peludas,  negras y gigantes se van acercando a su cara. Se siente tan atrapado en este momento como sabe hace ya tiempo, están los clientes de su banco. Ahora entiende la frase que dijo en una entrevista el chico que perdió su piso: “Me ha absorbido la vida y ya no me pertenece, tanto mi familia como yo estamos hipotecados y hasta nuestro último suspiro le pertenecen a él”.


Nani. Enero 2016

2 comentarios:

  1. Este es buenísimo.
    Genial.
    Deberías presentarlo a algún concurso o que te lo publiquen en alguna revista.

    Besos.

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  2. El peligro de los espejos, querida Nani.
    Besitos

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LA PUERTA ABIERTA Y LA LUZ TENUE