viernes, 19 de enero de 2018

LA HIJA DEL DIABLO


La llamaban “La Gustaba” y decían que no atendía a razones. Cuando ella opinaba que el aire corría hacia el sur, no había alma humana que la contradijera. Su rostro duro e impasible no se modificaba a no ser –dijeron-, cuando su gato Bartolomé le ronroneaba entre las piernas. Y es que decían que era su confidente, su compañero de alcoba y su lamedor preferido. Por eso era mejor no tropezar con su rictus, su mano endurecida y su lengua viperina. La Gustaba lo tenía claro y por lo tanto, casi era preferible encontrar a la parca antes que vivir a su lado, por eso el día que la vio, sujetó su sombrero y salió huyendo.

La imagen la dejó plasmada el periódico local en las efemérides del día 19 de enero de 1894.



Nani. Enero 2018

2 comentarios:

  1. El relato le va a la foto como anillo al dedo.
    Qué miedo!!!

    Besos.

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  2. Eso intenté toro, que diera un poco de yuyu, jejeje.
    Besicos muchos.

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LA PUERTA ABIERTA Y LA LUZ TENUE... PASA.