lunes, 29 de enero de 2024

MOTIVOS LABORALES

 


También buscó el cariño de su nieto, lo mismo que hizo con sus propios hijos cuando tenían su misma edad. Por milésimas llegó, pero aquel cariño solo quedó cogido por los pelos. Por causas ajenas al pequeño ─a los pequeños─, por residir en distintas ciudades y por innumerables complicaciones, no pudieron verse y mantener la relación que, por norma general, existe entre hijos y ahora nieto.

No podía demorar ese contacto que tanto deseaba. El niño crecería sin apenas darse cuenta y sería ahora o nunca conseguir el lazo de unión, tan necesario para ambos. Además, ya cometió un gran error con su hijo ─sus hijos─ y padre del pequeño. Su edad tampoco favorecía, no era la idónea para hacer malabares con el tiempo, y si en la actualidad no cumplía como su hijo le demandó en su día sin del todo llegar a tiempo, no habría lazo que uniera al pequeño, al padre que aún demandaba su infancia robada y en general, la familia que en su día se perdió por caminos y por estar en otras cosas necesarias, pero no indispensables.

 

 

Nani, enero 2023

miércoles, 24 de enero de 2024

NOSTALGIA

 


Imagen subida de la red


Me gusta adentrarme en el jardín que había sido de los señores del pueblo y ahora, por desgracia abandonado como está, aún huele a rosas en primavera o a lavanda. Y en verano florece la buganvilla o el jazmín resistiéndose todo a dejar de ser.

El romero sigue frondoso en las cercanías de la gran cocina, donde recuerdo estaba siempre faenando aquella mujer robusta que salía a coger ramas para el estofado de cordero y que generosa como ella solía ser, nos entregaba galletas o trozos de bizcocho, cuando sabía que no la reñiría la anciana y dueña del caserón.

Recuerdo cuando al salir del colegio, nos adentrábamos si la verja estaba entornada. Nos gustaba el aroma de las galletas de manteca o el asado que en los fogones hervía a fuego acompasado.

Recuerdo aquellas manos callosas del jardinero, las curtidas de la cocinera, las blancas y alargadas con las venas azuladas visibles bajo la fina piel de la gruñona anciana, sensibles y amorosas las de la hija y maestra nuestra y muy huesudas y retorcidas las del hijo que sentado en una silla de ruedas, siempre tomaba el sol cubriendo sus piernas una manta de lana a cuadros.

Recuerdo el columpio hecho en una gruesa rama del nogal, que aún tiene uno de los nudos de las sogas que lo sujetaban.

Recuerdo la fuente que ahora reseca, pide a gritos de nuevo el caño de agua fluyendo y salpicando a los rosales mustios del rededor.

Recuerdo el camino empedrado que conducía a las caballerizas, donde siempre había una yegua y un potrillo con el que jugué alguna vez.

Recuerdo que aquellas piedras del camino hoy ennegrecidas y gastadas, se empaparon de risas y travesuras de los niños del pueblo y que ahora cuando las miro, parecen clamar algo de lo que fuimos y no volverá.

 

Nani, enero 2024


sábado, 20 de enero de 2024

GENEROSIDAD

 


fotomontaje de Mónica Carvalho (@mofart_photomontages).

Aquel día que dije que podías pasar la noche en casa, debí de haber quedado convertida en estatua de mármol, por pronunciar lo que en realidad no deseaba, aun presintiendo que sería el error más grande que cometería a lo largo y ancho de mi existencia.

Entraste a mi cómodo recibidor, dejaste las huellas de tus pies sucios en mi felpudo, te sentaste a mi mesa, probaste mi estofado, me acariciaste la mano y mi corazón empezó a derretirse. Traspasabas calor a mi solitario ánimo, pero lo que nunca me esperaba es que más tarde, cuando fuiste tú el que te calentaste en mi cama, no quisiste salir y no era eso lo que en realidad necesitaba.

Sin darme cuenta, te apoderaste de mi voluntad, de mi independencia y por imposición o por dejarme llevar, tuve que comprar todas las semanas el mejor filete de ternera, ─resultaste delicado para más inri─ y nunca más disfruté de una casa ordenada o por lo menos, como estaba antes de que llegaras y lo peor de todo, es que siempre supe que no debí pronunciar esa frase que una y otra vez me perdió: «Pasa, estás en tu casa».

 

Nani, enero 2024