viernes, 25 de septiembre de 2026

EN LA NUBE

 



Imagen de Erik Johansson, realizada sin usar IA en el proceso, titulada «Collecting inspiration».

Dicen que vivo en las nubes, que mi mundo es paralelo al de todo el mundo, pero no tengo la culpa de que en los setos de mi jardín crezcan nubes de algodón y no dé abasto a recogerlas, guardarlas en el cobertizo o dejarlas volar en libertad. Cuantas más quito, más crecen, aunque en el fondo me gusta estar entre ellas. Me acompañan en mis días más nublados. Con su blancura mis pensamientos se dulcifican, mis ideas fluyen y mis creaciones se derraman entre las hojas, mis dedos, mi día a día y cuando salgo a caminar por el surco del arroyo me acompañan o se dejan caer en el agua para que pase al otro lado sin que tenga que mojar los zapatos cuando hace frío. En verano me puedo permitir subir sobre ellas y navegar a lo largo del caudal más abundante de mi pequeño riachuelo, aunque grande mientras riega las verduras, los álamos y la cola de caballo que crece tanto que parece querer proteger ese cauce que nos acompaña, nos cuida y da razón a los que por aquí vivimos. En alguna ocasión cuando me he abrazado a alguna de mis bolas de algodón, ha comenzado a elevarse conmigo prendida como si se tratara de un alfiler y hemos volado junto a los gorriones, las golondrinas o los estorninos. He visto como desde arriba todo es diminuto y he creído crecer. Me he sentido poderosa, me lo proporcionaba la estabilidad que hacía sentirme segura, sabía que junto a mi nube nunca pasaría nada malo, por lo tanto, cómo no voy a estar en las nubes si es lo que me hace ser la que soy, la que entiende lo diminutos que somos cuando pisamos la tierra y lo insignificantes que nos vemos cuando nos pavoneamos mirando nuestro ombligo, ese que nos hace creer que somos algo importante, saliendo a flote el ego que nubla nuestro sentido. Por ello prefiero estar en las nubes, ellas me enseñan lo que soy y puedo conseguir, sin sobrepasar lo que no me corresponde ni es de mi propiedad.

©Nani, septiembre 2026

 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

CONTENIDO/s


 



 

Todos sabemos que no naciste agraciado físicamente. Que tu cuerpo no era como el del resto. Normalmente un bebé nace sano y sin embargo, tú necesitaste  bastantes arreglos (prefieres llamar así a las operaciones que te hicieron), pero gracias a ello puedes caminar y valerte por ti mismo. Sabes que no eres guapo, pero no es algo que te afecte; dices que hay cosas más relevantes. Conseguiste terminar los estudios y aunque no puedas hacer ciertos deportes, sí que puedes participar en competiciones adaptadas a tus capacidades e incluso, has conseguido salir airoso. Tus triunfos no los necesitas en repisas, o colgados en casa. El mayor tesoro que tienes, es saber que cuando te abrazan digan que eres de lo más bonito que han encontrado, que les encante a tus amigos  tomarse una cerveza conmigo o disfrutar una sencilla cena compartiendo charla y sensaciones. El contenido siempre, el continente está en cualquier lugar.

©Nani, septiembre 2026

 https://drive.google.com/file/d/126EgNt5K9fBG4yQp-W2VoO1TVG_K0M47/view



 

domingo, 20 de septiembre de 2026

Y AL FONDO, EL CAMPANARIO

 




Imagen subida de la red

Recuerdos que cuelgan de las paredes

como versos en chorreones

o palabras que declaman la dura soledad,

el olvido de lo que ya no es,

y la tristeza convertida  

en lo que llaman decepción,

reptando por las baldosas,

los tabiques centenarios de las casitas perdidas

en los más recónditos lugares

que hoy llaman pueblos vaciados.

 

©Nani Canovaca

LA CASA ENCENDIDA