martes, 17 de septiembre de 2019

GLOBALIZACIÓN


No podía dejar de llorar cuando recibí la noticia que me dejó hundida. Me senté en la silla de  la cocina sin saber cómo detener este llanto y toda esta confusión. 
Saliste con el último sorbo de café y la carpeta bajo el brazo. Me dijiste que ibas a ir a primera hora a terminar las firmas del préstamo. Lo que no podía imaginar al despedirte, es que la próxima vez que te viera, fuera tras un cristal. Asumo que no aceptaras las condiciones, pero eso ya lo sabíamos y por muy petulante que fuera el director, no creo que mereciera ese final.

Nani. Septiembre 2019

sábado, 14 de septiembre de 2019

EL LEGADO



En esta ocasión, vamos a hablar de luces y sombras, de perspectivas. A partir de esta foto de Manuel Moraleda, ¿qué historias se os ocurren? No estoy segura de haber conseguido lo que se nos pide, pero esto es lo que me ha inspirado...

Cuando pasea por la avenida principal y ve las maravillas construidas por él, no puede reprimir el deseo de tocar sus paredes, de evocarle y de verle en las sombras que se permiten esas edificaciones, los ancianos y todo lo que le recuerda al abuelo, aquel que quedó tirado en una cuneta un triste día de verano de 1936. Siempre esa sombra alargada fue una constante en el seno de su familia. Su madre le contó que su figura siempre la veía en su propia sombra. Ella era una niña ─le decía, cuando el ya dejó de vivir físicamente, pero siempre le acompañaba y le veía tras de ella cuando caminaba. Sí, la suya era la del él y se lo repetía una y otra vez. Le veía en el legado que dejó y que en noches de luna se reflejaba en el asfalto y aceras de la ciudad, así como en los días de sol, brillando como zafiros en la diadema de una reina. En los lugares de la ciudad donde permanece su obra y en otras muchas a las que fue a sentir sus latidos, porque ella notaba en aquellos edificios las pulsaciones que allí vibraban. Estaban en los patios andaluces y sus fuentes, donde el agua fluía de las bocas de las ranas de porcelana, verdes y brillantes, dispuestas para saltar: “Las ranas”, como los lugareños llamaban a esas fuentes. En las celosías, balcones y rejas. Escaleras de caracol, zócalos de estucos, azulejos,  techos con pinturas decorativas y todo lo que los edificios modernistas del siglo XX, los caracteriza. Siempre su madre le dijo que le acompañaba aquella sombra y por eso, no podía reprimir el impulso de tocar la piedra de las fachadas (como ahora hacía ella también), aquellos zócalos, el mármol de las escaleras, las rejas, admirar las fachadas, los balcones y no podía evitar sentir aquella congoja, cuando se enteraba que derruían uno de aquellos edificios que en su día los declararon patrimonio; para convertirlo en un centro comercial abarrotado de establecimientos de comida rápida, franquicias, música estridente y personas tropezando unas con otras por no llevar la mirada al frente, sino posada en esos dispositivos móviles que les absorben toda la atención.

La que fue su enamorada acérrima y le tuvo una admiración rallando la devoción; murió con la pena de no ver el reconocimiento de la insigne obra de aquel hombre (su padre), que fue asesinado vilmente por las injusticias que provocan las guerras, las envidias y el odio que incitan las miserias humanas. 



Nani. Septiembre 2019


jueves, 12 de septiembre de 2019

NOSOTROS, SOLO NOSOTROS



Colaboración con Viernes creativo: Escribe una historia. Empezamos septiembre con esta preciosa ilustración de Łukasz Kubiak, que hizo para la exposición de Árboles monumentales de La Palma.

Sí, me miras o mejor, me miráis. Tus hojas son tus ojos y me arrulláis. Además de sentirme protegida por todos vosotros,  os acompañan esos diminutos ojitos de las aves que descansan en vuestras ramas, ellos también me acompañan. Hasta ahora me sentía arropada, pero últimamente presiento que me vigiláis. Es verdad que no todos somos iguales y que yo por ejemplo, disfruto viendo como crecéis. Me apeno cuando vuestras hojas se secan y no me importa que las perdáis algunos cuando llega el otoño, porque sé que es vuestra época de descanso. Luego volvéis a estar vestidos cuando aprieta el sol de verano, nos dais sombra, nos abanicáis el día que corre brisa, pero como decía, me siento vigilada y no sin razón. Demás sabéis que os estamos ocasionando mucho daño, pero lo peor es que el día que dejéis de existir, nosotros os seguiremos achicharrados, muertos de sed o arrastrados por las aguas que se están volviendo locas de pena y desconcierto sin saber dónde ir o como contenerse. Vosotros nos lo dais todo y hoy, importa más vuestra madera o la tierra donde estáis asentados y no queremos entender que si estáis ocupando el lugar en donde vivís, es porque la naturaleza es muy sabia y a ella no le queda otra que devolvernos su ira, su desarraigo y su pena convertida en furia, huracán o lava. 
Solo quiero que nos perdonéis si es que os queda energía para hacerlo. Los humanos solo sabemos mirarnos el ombligo y no queremos aceptar que ahí solo hay pelusa, nada más y de seguir así, ni podremos ducharnos para quitarla.

Nani. Septiembre 2019

lunes, 9 de septiembre de 2019

SOY BOSQUE, ERES BOSQUE





Me da pánico como se extiende el fuego por el mundo y se quema todo lo que nos mantiene vivos. Se ha perdido la responsabilidad y la dignidad. Los humanos presumimos de orgullo y de ser muy avanzados cuando se trata de llenar los bolsillos. En lugar de satisfacción, me avergüenzo de los egos y la prepotencia de la que presumimos. Es tremendo lo que estamos ocasionando a los bosques, que somos tú y yo. Hoja a hoja, rama a rama vamos destruyendo la vida y seguimos mirando para otro lado, destrozando las esperanzas de nuestros propios hijos.

Nani. Septiembre 2019

miércoles, 4 de septiembre de 2019

DE CÓMO TRANSFORMAR/ME



Relato incluido en la antología "Escritores por el mundo". II certamen microrrelatos "Academia de Escritores", fallo 10 de enero de 2019.

Mis pensamientos se maduran a veces en el tostador, otras en la cazuela y a fuego lento y muchas otras en el horno para darles forma, un toque de lucidez al gratinarlos o un sabor añejo y con buqué, si los macero o los adobo con un buen vino de la tierra. Cuando pasan por momentos amargos, intento aderezarlos con un excelente vinagre de calidad preferible ser de la tierra, depende de la amargura y el deseo de transformar estos para conseguir un escabechado; pero si lo que pretendo es que se endulcen, los macero con abrazos, cariño, empatía y respeto, no hay nada como un aliño hecho de amor, ternura, comprensión y afecto, por ejemplo. Este punto meloso es el que mejor resultado da y produce ablandamiento en las tendencias  esquivas o poco reflexivas, relaja las desconfianzas y ayuda a superar egos y decepciones.

Nani. Septiembre 2019

lunes, 2 de septiembre de 2019

EME DE MOMO Y AMOR


Las Cinco Palabras para los escritores solidarios del pintor y escultor peruano, Víctor Delfín, son las siguientes:

Amor, pasión, piedad, generosidad, cultura. cincopalabras.com


Todo había quedado en un susto. Le encontraron en un hueco que había en el camino de los molinos. Era todo amor y les inundó la pasión al verle. Le quitaron espinas e inmundicias pegadas a su largo pelo. Cuando me lo entregaron no sé si era piedad lo que sentí. Me lamía demostrando una generosidad y un agradecimiento que si antes ya le quería, ahora la ternura me hacía llorar. No entiendo a quiénes son crueles con los seres vivos. La cultura y la educación van de la mano, empezando con el primer biberón y la primera caricia.

Nani. Septiembre 2019

viernes, 30 de agosto de 2019

¿QUÉ FUE DEL POLVO DE ESTRELLAS?



Esta Noche te Cuento y el colo rosa como inspiración

Adonde me apetecía que viajáramos en las próximas vacaciones, ─ me preguntaste. Te contesté que me gustaría y mucho, viajar a tu corazón. Arrancar esas espinas que se te clavaron de niño y volar después libremente de tu mano, para empaparnos de todos los paisajes que nos hemos perdido, gozar de esas nubes que parecen bolitas de algodón y que no vimos en otros momentos. Después, descansar y hacer un picnic con el mantel rosa que tanto nos gusta y en el lugar que nos apetezca. Reponernos de esos momentos que se nos escaparon a consecuencia del dolor que te tenía paralizado. Vivir en ese camino. Volver cargados de amor renovado, ya que el conocido se ha quedado anquilosado y te ha dejado atrapado arrastrándome a mí como si hubiéramos estado unidos por goma de mascar que estira lo justo para dar un triste paso, pero que luego nos absorbe de nuevo para volver a ese caos, que nunca antes hemos sabido resolver. Me gustaría poder tener las pinzas adecuadas, para arrancarte ese daño que tienes hincado y que cada día se esconde más y te difumina, dejándote convertido en polvo de desierto…; porque ya ni brillas, ni dejas brillar.

Nani. Agosto 2019

LA CASA ENCENDIDA