sábado, 22 de agosto de 2026

JUGANDO A SER MAYORES


 Imagen subida de la red

La piedra que tirabas en la alberca y hacía ondas como a mi gustaba. Cosas tan simples que nos enamoraban comenzando a asomar a la vida y jugando a ser mayores. Tú un barbilampiño y yo una mocosa. Ahora, después de tantas décadas juntos, cuando se nos desestabiliza la vida solo esa piedra en un charco nos recuerda que somos puro sentimiento nacido del barro, del agua y de una canción que nunca olvidaremos. Todo empieza y termina en el surco que hace una piedrecita disparada en el agua y nos refleja como tu mirada en la mía.

©Nani, Agosto 2026

martes, 18 de agosto de 2026

FEDERICO, MANUEL y tantos otros.

 



Imagen, Cruz Arroyo Las Parras, Castillo de Locubín

Hoy hace 90 años que quisieron callar la voz de Lorca, pero su léxico quedó impreso, no se puede callar la voz de un poeta. Al abuelo Manuel también quisieron callarlo unos días después, pero su obra recita versos por las calles. Sus edificios hablan en el Llanillo, Real, paseo, Veracruz, Granada ciudad, provincia de Jaén, Málaga y tantos lugares. No pudieron enmudecerlos porque sus obras susurran versos, nos muestran poesía agarrada a balcones, escaleras y solería. No pudieron silenciarlos como a tantos otros que nos miran desde las cunetas, los olivos y tantos lugares ocultos que nadie sabe a ciencia cierta, pero que recitan en el aire su deseo de que no sigamos ciegos, porque como dijo Saramago: Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina con la indiferencia.

No repitamos. Leamos, estudiemos y no dejemos que nos digan qué debemos hacer porque la historia verdadera no los bulos, es la que habla.

Nani, agosto 2026

 

sábado, 8 de agosto de 2026

NOCHE LUMINOSA






Imagen subida de la red


Estoy de vacaciones y voy a disfrutarlas de la manera que más me gusta. Cuando se han apagado los ruidos de la ciudad y los sonidos empiezan a ser más humanos, he cogido el coche con una botella de agua y un picoteo, además de una manta porque a pesar de la caló que estamos viviendo, en el lugar al que me dirijo pasadas las 24 horas, comienza a correr una dulce brisita acabando por sentir un fresquito que se agradecerá soberanamente. Tardo quince escasos minutos y aparco en lugar seguro. Me adentro en el cerro al que me dirijo. No hay contaminantes lumínicos, ni sonidos estridentes, ni personas que vayan agotadas de un lado a otro. Extiendo mi manta y coloco lo que pueda necesitar a mi lado. Me tumbo y comienza a invadirme una paz que no sabría describir. El relax me acompaña y no creas que me invade el sueño. Lo que tengo ante mis ojos es tan maravilloso que no puedo perdérmelo. Las estrellas se amontonan y la lluvia de ellas ya comienza. ¿Un deseo debo hacer? Nunca recuerdo que según dicen hay que pedir, siempre me olvido porque lo que se presenta ante mis ojos es tan fascinante que no hay tiempo para distraerme en otra cosa que no sea observar. De pronto y ante mí, se detiene una de esas luces que no sabes de dónde surgen ni como describir. No es ni grande ni pequeña. Ni blanca ni azulada. Más bien neutra y casi me hipnotizaba. Intento incorporarme, pero no puedo, la luz o lo que desprende me paraliza, aunque no me infunde inquietud sino todo lo contrario, es paz y un estar allí observando. Siento una voz en mi interior que me asegura que no tengo nada que temer, solo observar. Estando en se estado que me cuesta explicar, se acercó otra nueva luz más grande, mucho más grande y luminosa. Se detuvo ante mí y tras pasar varias veces acercándose cada vez más, una especie de puerta se abrió de dicho artefacto luminoso y salió una brisa muy refrescante que me atrapó. Creo que estuve levitando un buen rato. Más tarde sentí que era cogida de la mano y me introducía en el cacharro más luminoso aún. Allí todo era luz, paz y aroma a algo muy apetecible, pero no sabría decir si era canela, vainilla o jazmín. Después de recorrer un gran espacio casi siendo transportada, acabé sentada en una hamaca extraña que se mantenía suspendida en el aire o lo que consistiera el interior del lugar donde me encontraba. Pasado un tiempo apareció una silueta muy conocida para mí, aunque no la viera del todo nítida. Sí que la sentía y escuchaba. Era mi madre que venía a decirme que no me inquietara, que lo mismo que entré saldría pero que necesitaba decirme que me quería mucho, que no tuvo oportunidad en vida de decirme cuanto me amaba y que supiera que estaba esperando que un día estuviéramos en la misma dimensión, que mientras tanto, disfrutara del día a día. Qué procurara que no me afectaran tanto las cosas que yo no podía solucionar y que recordara siempre, que no todo está en nuestra mano. Mas tarde todo ocurrió muy de prisa y de nuevo me encontré mirando las estrellas, aunque el rostro lo tenía bañado de lágrimas y no eran de dolor, sino de alegría y paz. Me arropé con la manta porque empecé a sentir frío, pero un frío agradable en la noche agosteña y no, no me dormí y te puedo asegurar que anteriormente tampoco estuve dormida. Todo sucedió como te cuento y lo he disfrutado como sigo ahora mirando el cielo y gozando esas luminosas estrellas que me acompañan.

#mirandoalcielo

Nani, agosto 2026

LA CASA ENCENDIDA