Imagen
de Erwin Blumenfeld de 1944
Creo
que todos sabemos o intuimos que tras la cara o máscara que mostramos al mundo,
hay muchos secretos, fobias, deseos, etc.., escondidos y que no mostramos al
resto de habitantes.
Por
lo mismo creo que la cara oculta de la luna tiene muchos secretos que desvelar
y que la mayoría de los mortales no tenemos idea, pero que sí intuimos y que en
el fondo de nuestra alma deseamos averiguar.
Yo
por ejemplo creo que hay bases en donde se están experimentando, aunque nos
hacen creer que aún no ha llegado el humano a excepción de la expedición de los
años 60 del siglo pasado. También creo que hay casitas construidas a familias
que siembran en la parte de atrás sus lechugas y por delante las más bellas
margaritas multicolor. Que los niños de esas familias juegan a las chinas con
las piedrecitas de la luna que los de nuestra generación hubiéramos dado besada
la paga de varios domingos por tan solo una de ellas por muy pequeñita que fuera.
Que hay refugios o búnkeres por si acaso fueran atacados por marcianos o jupiterianos,
rusos o chinos. También creo que hay una noria que en la tierra no hemos
conocido más alta que el Burj Khalifa de Dubái y con asientos recubiertos de
piel de cabra porque si llevan otros materiales se desintegran debido a una
prueba que se hizo por allá en el siglo XX y no fue la bomba atómica como más
de una vez se ha comentado, sino algo mucho más potente que aunque ya está casi
disuelto el efecto, aún no del todo, porque corroe y desintegra algunos
objetos, vehículos y piel humana como si se tratara de lava ardiendo. Y que los humanos que allí habitan viven bajo
una cúpula trasparente hecha con un material desconocido para los que aquí en
la tierra vivimos y que los protege de esos residuos y que todos los que por
allí andan bajo esa cúpula, se mofan de nosotros creyéndonos pobres ingenuos, pero
que pensándolo reposadamente no envidio para nada esa vida. Prefiero las cosas
sencillas y cotidianas de mi entorno y esos inventos que tanto codician algunos
y que merman por su coste la salud y el bien estar de otros, no los aplaudo ni
los deseo.


