Imagen
de la fotógrafa mexicana Dirce Hernández
Supe
que había desaparecido cuando llegaste y no hubo saludo. ¿Un tal como sigues? Me
llevé un buen susto cuando te veía venir hacía a mí y si no me aparto deprisa,
tropezamos y hubiéramos dado con nuestros tristes huesos en el suelo. Bueno, lo
mismo si soy invisible, no hubiera sentido mis huesos, porque lo más normal es
que tampoco tengan consistencia.
Pasados
los primeros minutos y darme cuenta de que para ti no existía o no era visible,
quise aprovechar la ocasión. Siempre con mi puñetera retranca, pero es que me
gusta la vida con sonrisas y de color. La cerveza que te habías servido sobre
la mesa, me la llevé a la encimera de la cocina y me he divertido viéndote despotricar,
pensando que te la llevaste al comedor, así como el plato de patatas que te
habías servido que lo puse cuando buscabas la cerveza, sobre el recibidor.
Cuando
te vi tan apesadumbrado, me dio cargo de conciencia y ya no volví a hacerte
ninguna jugarreta y por eso mismo, te he dejado una nota sobre la cama en la
que te digo que me voy por unos días con mi madre que sé que andas un poco
desconcertado y que prefiero dejarte para que te recuperes.
Creo
que no volveré puesto que, si soy más invisible que antes y solo te preocupa
estar perdiendo el norte, mejor lo dejo. Cuando caigas que has perdido una
compañera, ya veremos que hago. También tengo que pasar unas jornadas de
invisibilidad y mirarme por dentro si tengo interior. Lo mismo me he convertido
en humo o polvo de estrellas y todavía no me he dado cuenta del todo.
Nani,
febrero 2026

.jpg)
