miércoles, 24 de junio de 2026

FUTURO IMPERFECTO

 


Benjamín coge la carpeta de candidatos de la barra, después de tomar un ligero desayuno. Se dirige al lugar donde le esperan los socios. No está demasiado animado, la lectura de los proyectos no le han dado la confianza que esperaba y como responsable de la organización, se siente un poco inseguro. Sabe que debe seguir adelante y convencer al joven que le habló de respeto, de esperanza, de vuelta a la honradez. De acabar con los que difunden bulos y de abrir los ojos a los cegados por brillos falsos. En el fondo sabe que no todo está perdido. El ser humano sabe regenerarse y encontrar la vida.

Nani, junio 2026

sábado, 20 de junio de 2026

FRÍO, FRÍO NO PASAMOS

 


Imagen del fotógrafo humanista francés René Maltête

Aunque hacía un día de frío de esos de mil demonios, decidimos dar un paseo y ser los primeros en pisar la nieve que había caído durante el amanecer. No teníamos suficiente ropa de abrigo para el momento, pero recordamos que en el desván dentro del baúl de los abuelos había un sobretodo de talla inmensa que perteneció al bisabuelo Pedro, así que subimos a por él y aunque olía a naftalina de manera que casi echaba para atrás, lo cogimos y no lo pusimos. Mario metió su brazo izquierdo en la manga izquierda y yo, mi brazo derecho en la manga derecha, así nos cubrimos suficientemente y arrimaditos el uno junto a la otra, el frío lo mitigamos, pero lo que no reducimos fue el olor que desprendíamos, desde luego no se arrimarían a nosotros ni las palomas de la plaza. Como era festivo y temprano, disfrutamos como enanos pisando el manto blanco y después nos acercamos al puesto de churros de Matías donde adquirimos un buen cartucho de porras para más tarde, mojarlas en un humeante chocolate que hicimos en casa. Lo triste fue, que todo el día lo que comimos nos sabía a las dichosas bolas contra la polilla, pero a cambio gozamos y eso sí, llamamos la atención a todo ser humano que a la vuelta se cruzó con nosotros. Nunca más certero ese dicho que decían los mayores: “El que guarda haya” y nosotros hemos encontrado el abrigo más antiguo de la historia.

 

Nani, junio 2026

lunes, 15 de junio de 2026

CORRE, CORRE

 


Imagen subida de la red

Más de una vez me he preguntado qué es el fútbol y me suelo responder que es algo así como un nuevo ídolo de barro.

Alguna vez creí que era un deporte que unía. Sé que para muchas personas es algo que une y benditos esos seres que pueden conseguirlo, pero creo que en gran parte es algo más que se corrompe como todo lo que mueve mucho dinero y que solo disfrutan los que tienen poder adquisitivo o los insensatos que gastan más de lo que se pueden permitir.

Creo en el fútbol de patio del colegio, donde unos niños inocentes que empiezan a ver el mundo con ojos ilusionados juegan y se divierten, pero que cuando crecen y empiezan a competir, comienzan a percibir otra cosa sobre todo en su entorno. Los padres cuando los acompañan se insultan e incluso alguna bofetada se ha escapado, que menudo ejemplo para esos corazones que empiezan a vivir.

Vale, no son todos y los niños no son los que fomentan esas rencillas pobrecitos míos, ellos lo que quieren el jugar, pero cuando ven a sus padres, ellos que son esponjas y todo lo empapan, repiten los insultos que escuchan, las envidias y los malos argumentos que revuelven el estómago a más de un padre responsable y que acaba o convenciendo a su hijo para que cambie de deporte, o tiene que hacer de tripas corazón y meterse la lengua y los oídos en el bolsillo, hasta que el chiquillo se convence y consigue distinguir.

Por desgracia, un negocio más donde se maneja mucho dinero, se blanquean divisas, se corrompen almas y se adormece al personal con los campeonatos mundiales, nacionales, locales y hasta a nivel colegios con esos inventos de las ligas y todo lo que conlleva. Muchas casas son víctimas del fútbol por las costosas entradas que suele abonar el aficionado o aficionada. Por las cuantiosas noches o tardes que se cena con esos hombres corriendo tras una pelota, un comentarista gritando sin que exista la cena en familia ni nada parecido. Y para más inri y en el caso de que el familiar vaya a ver el partido en directo, la falta no solo de tertulia en la familia, sino la falta quizá de una cena especial algún día que otro, la merma en el material escolar o la carencia de un buen chándal o zapatillas que necesitan los críos que crecen en esa casa.

Al final, un negocio más para el interesado que amontona dividendos y que el incauto apoya con entusiasmo dando su vida en ello si es necesario o incluso más, como es su personalidad distorsionada y enclaustrada. Ya no necesitamos campos de concentración como tal, los tenemos al aire libre y entramos en ellos por nuestro propio pie.

#historiasdefútbol

 

Nani, junio 2026

LA CASA ENCENDIDA