lunes, 18 de marzo de 2019

PECES VOLADORES


Tengo pensado hacer varios peces de colores con plastilina y dejarles en la pecera mágica de la abuela, porque en ella nunca morirán, aunque sí que a veces les salen alas y se marchan a vivir con las golondrinas. Pasó con casi todos los que tuvimos. Mamá cuando nos levantaba y mientras nos colocaba la ropa para ir a colegio, nos contaba que antes de acostarse  dejaba la ventana abierta, cuando notaba que tenían unas alas minúsculas que solían crecer en la madrugada. Por si acaso, antes de acostarme dejaré la ventana abierta, no quiero que se hagan daño si deciden volar.

Nani. Marzo 2019

viernes, 15 de marzo de 2019

TARDE DE BODA




Me estaba poniendo nerviosa, llevábamos esperando dos horas y todavía nos quedaban otras tantas. Por delante de nosotros había varias parejas. Los empleados celebraron las butacas diciendo que estaríamos cómodas, pero eran del año “catapún” y estaban, viejas, sucias y duras.
Ellos como siempre cuando se reúnen, encontraron una diversión. Aficionados a los juegos de mesa consiguieron una partida de ajedrez, que iban alternando. Eliminados los perdedores, jaleaban con el resto que miraban. Todos se divertían y lo pasaban pipa, ¡nada como un grupo de chicos con juegos de por medio!
No puede aguantar más y salí a la calle. Me fumé dos cigarrillos, me tomé un café y cuando de nuevo entré, seguían gritando como niños que se conocieran de toda la vida. Algunas chicas dormían por puro aburrimiento e incluso una que apartada estaba,  lloraba de desilusión e impotencia, ¡supongo!
Sin más y viendo el panorama que me esperaba para el resto de vida,  me arranqué el tocado, se lo entregué al que iba a ser mi esposo y  le dije que me iba para siempre. 
Al salir, noté como me daban las gracias los hijos que nunca tuvimos.

Nani. Marzo 2019

lunes, 11 de marzo de 2019

CON DELICADEZA


Un corazón de lana y acero comenzó a latir rítmicamente y la vida fluyó acompasada. Heredó de mamá la suavidad y la dulzura de la fibra. El brillo del acero como lo tuvo el abuelo. Aunque la humanidad estaba dentro de un ser único. Nació débil y muy pequeño, pero con poco que lo acariciaron y le abrillantaron el alma, se convirtió en un chico excelente, que se decantó por la ciencia. No tuvo sosiego, hasta que se convirtió en el mejor cirujano que trasplantaba corazones fuertes y suaves, como el que tuvo él.

Nani. Marzo 2019

viernes, 8 de marzo de 2019

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS





La revista PAPENFUSS, me ha publicado este relato con motivo del día 8 de marzo. Podèis leerlo en la página nº 5 del pdf.


Ayuda a su madre y tías a preparar el servicio del té, ya que los visita un señor de la ciudad. Recibir en su humilde jaima alguien tan importante, pone nerviosos a sus padres y no entiende a qué se debe tanto alboroto. Sus hermanos se han lavado con el agua de la vasija que hay sobre el arcón y puesto las ropas limpias que mamá guarda en ese mismo cajón; ese que siempre está cubierto con un mantel que fue de la abuela. Se acuerda de ella y la echa de menos. Con ella jugaba a la puerta de la jaima al atardecer, le contaba historias  de los bandidos del desierto donde su abuelo fue un luchador valiente que les defendió, hasta que un día le pusieron una trampa y ya no volvió.
Madre ha pedido a su cuñada el vestido nuevo de su hija, para que se lo ponga ella cuando la llamen a presentarla a dicho señor. Al principio se lo toma como un juego, aunque le extraña tanto nervio y tanta parafernalia, pero por otro lado ve tan contentos a sus padres, que no le importa seguir ese juego aunque en el fondo la inquieta. Más tarde cuando es presentada y mira a los ojos a ese hombre viejo y arrugado siente miedo, la mira como si le perteneciera y le da más miedo aun.
Le dicen que se irá con él ya que será su nueva esposa. Que debe ser un motivo de orgullo para ella formar parte de una familia honorable y que además debe sentirse agradecida ya que a cambio; recibirán dos cabras, una alfombra nueva, un camastro y una radio a pilas donde su padre y sus hermanos podrán escuchar los partidos de futbol. Tendrán leche todos los días, podrán hacer queso y requesón y sus hermanos podrán llevar las cabras a pactar al oasis que hay cerca de casa. También puede que les dejen uno de los camellos viejos que han traído cargando la alfombra y los demás regalos; así podrán también cargar agua y la vida será más fácil para todos. Ellos se van haciendo viejos y sus hermanos pronto deberán buscar esposas y se irán. A ella no le faltará comida, ropa y sus hijos crecerán con fuerza.
La niña en un rincón piensa en lo sola que se quedará su muñeca de trapo si no la dejan que se la lleve. Lo triste que se sentirá cuando no vea a sus hermanos ni a sus padres y sobre todo, lo difícil que le resultará acostumbrarse a otra región, otras costumbres y a las cosas de  mayores que aún no entiende. Sabe que a las niñas de su entorno también se las llevaron y no volvieron nunca. No esperaba que a ella también se la llevaran tan pronto. No sabe si ese hombre hablará su mismo idioma, si podrá pedir agua y si podrá dormir en alguna esquina del harén que tenga ese señor. No deja de hacerse preguntas que nadie le va a responder y una lágrima de adulta, empieza a correr por su mejilla despojando a la niña que hasta hacía un rato había sido. La única certeza que tuvo, fue que algo se había roto en su interior, algo que ya nunca podría recomponer.

Nani Canovaca.

miércoles, 6 de marzo de 2019

LO ESTABLECIDO





Estoy en esa edad de hacer balance y no merece engañarse, sorprender, ni sorprenderme.
He hecho muchas cosas en mi vida y otras no las he hecho y son las que lamento. Esas me arañan el alma, yo que tan seguro estaba y que creía que todo lo hacía casi perfecto. Creo que mi trabajo lo hice bien, he tenido muy buenos amigos que por cierto, ya van quedado pocos y el resto vamos preparando el petate.
Fui un chico feliz, vivaracho y alegre. Jugaba como un loco con los amigos pero lo que más me gustaba era salir con padre y mis hermanos al campo, aunque Jaime prefería quedarse en casa con madre y mis hermanas. A él le gustaba estar con ellas, compartir tareas y tanto padre como yo llegamos alguna vez a ofenderle, al  decir que esas eran cosas de chicas. Hoy lo lamento porque se entristeció mucho. Al pasar la  adolescencia se fue de casa, no supimos comprenderlo. Tuvo una pareja y nos dijeron que fue muy feliz, pero cuando quise entender algo, se había marchado para siempre. A las chicas y a madre tampoco las entendí. Padre siempre decía que ellas debían estar en casa, que así había sido siempre y así lo hice con mi querida Julia. La quise como a nadie y fuimos muy felices, o eso creí. Tuvimos dos varones y una chica. Estoy contento de que salieran buenos niños, pero me entristece reconocer que seguí los pasos de padre. En casa las mujeres trajinaban y mi Julia con su cariño y paciencia siempre les enseñó el valor del respeto y del buen hacer pero conforme la chica crecía, se me iba revelando y diciendo que no era la vida como yo la daba por hecho. ¡Podía volver a casa a  la hora que me venía en gana, (es bien sabido que la mayoría de las veces era por el trabajo), pero si encartaba una cerveza o una salida con los compañeros, no la cuestionaba; eran cosas de hombres!
Así fue pasando el tiempo y un día al llegar a casa me di de bruces con una jovencita de 16 años que le decía a su madre que no debía permitir por más tiempo que su padre la ignorara. Que diera por hecho que su obligación era estar en casa criando niños, limpiando zapatos, planchado camisas y sirviendo al señor. Me dolió esa afirmación porque brotaba con rabia de la boca de mi chica y mientras, mi Julia callaba y se tragaba las lágrimas que acabaron por inundarle el rostro. La vida continuó y yo seguí haciendo las cosas que acostumbraba. A veces llevaba a Julia a cenar, salíamos con los amigos pero ella cada día estaba más triste y poco a poco, dijo que no estaba a gusto con las reuniones y que me fuera yo. Nunca me cuestioné que eran mis amigos y no los de ella. Nunca me planteé que le imponía las amistades. Las suyas las fue perdiendo con el transcurso del tiempo, sus quehaceres y a veces, hasta mis prejuicios. Ella seguía  con su vida. ¿Su triste vida? Así lo veo ahora, pero entonces todo era normal para mí. Los chicos crecieron, terminaron sus estudios, se fueron a vivir al extranjero. La chica también estudió, conoció a un buen chico con el que se casó y pasados dos años tuvieron mellizos. ¡Fue tan distinto tanto el embarazo de mi hija como luego la sensación de ser abuelo! El miedo y la preocupación que sentí por mi niña, no la tuve con su madre. Mi Julia era una mujer valiente y todo estaba dado por bueno y fue entonces, cuando me plantee que esos temores también los debí tener por esa mujer que me dejaba en casa y que simulaba ser valiente, que se tragaba las lágrimas cuando me necesitaba, cuando tenía miedo, cuando se sentía sola y sobre todo, cuando día tras día crio a esos hijos casi sola. Hoy sé que todo era así por norma y que si pensabas otra cosa, salían a relucir los prejuicios y la certeza de mantener la compostura del cabeza de familia; era lo acertado, o del macho, por así decirlo. Era lo que vimos, lo que nos enseñaron y no podías plantearte otra cosa y si lo hacías, podías quedar como un calzonazos y entonces me tapaba los ojos y los oídos. Ni me planteaba compartir las tareas, la educación y hasta los temores; los de ella y los míos que también los hubo. A veces se colaba esta certeza en mi alma porque idiota no soy, pero era más cómodo seguir los cánones establecidos, continuar las rutinas y dejar pasar el tiempo. Así todo fue transcurriendo hasta que nacieron esas dos criaturas que para más inri, fueron nenas y la causa por la que me di cuenta de lo que había perdido y, lo que hice perder a mi dulce Julia. Tuve que ver a mi hija sufrir por un mal embarazo para comprender que a ella le paso otro tanto y por tres veces; sola, con miedo y con mucho trabajo porque eran tres criaturas de las que se hizo cargo. Tuvo que parir mi hija para que me diera cuenta que los puntos de una cesárea duelen, que las noches se pasan en blanco y se deben compartir y tuve que tener en brazos a esas dos niñas para saber que los hijos son de dos, la casa es de dos y que cuando van creciendo, la educación es de dos y por esa misma razón, cuando por entonces aquellos amigos me dijeron que me estaba amariconando les dije ¡tarde ya!, que se callaban o les partía la cara, porque si me avergüenzo de algo, es de haber sido un egoísta y no haber dado mi hombro a esa mujer que me lo dio todo porque así lo quiso, aunque no supe corresponder como un hombre que piensa, siente y es leal a sí mismo.

Nani. Marzo 2019
#hombresyalgunasmujeres.

lunes, 4 de marzo de 2019

LLEGAR MÁS ALLÁ



Esas alas de plástico servían para volar hasta el infinito. Cuando las miraba su imaginación se ponía en marcha y poco a poco, podía sobrevolar la Ciudad de la Luz y posarse en la Torre Eiffel, correr la maratón en la avenida de los Campos Elíseos y llegar a recoger la flor que su chica le entregaba en la meta para más tarde, cogerla de la mano e ir a tomar un helado de chocolate y menta. Otros días no había tanta fortuna y cuando el Giraldillo de la mesa le guiñaba un ojo, este le devolvía a su silla y a su minusvalía.


ALAS DE ÁNGEL

Esas alas de plástico servían para volar hacia arriba o abajo, izquierda o derecha y gracias al lazo que le ponía mami, conseguía ser el Arcángel Miguel, salvar a todos los niños del diablo y volver a casa como un  héroe de cómic. De mayor le hubiera gustado tenerlas en su cuarto, cuando esos indeseables la cogieron  y la llevaron al parque en donde perdió hasta la razón.

Nani. Febrero 2019

sábado, 2 de marzo de 2019

TODA UNA VIDA




Viernes creativos: Escribe una historia, propone.

Ya he terminado. Solo queda la televisión que la recogeré cuando arranque la furgoneta con mis escasos enseres, y el traje que me sirvió para casarme con la Juani. Lo colgaré donde pueda para que no se arrugue. Tendré que llamar a mi chica. Ella creé que sigo trabajando. No he querido que supiera que desde hace dos años no consigo un mísero euro. La llamo a Melbournea todas las semanas. Utilizo el servicio de llamadas de WhatsApp que he procurado tenerlo activo aunque no haya tenido algunos días para la cena, pero no quiero que se preocupe por mí. Hago como que no tengo buena cobertura para  que me llame ella y así duren más mis megas. Ella cree que todo va bien y pronto dice que vendrán a visitarme, entonces no tendría más remedio. Traerá a  su esposo y a su hijo. Son muy morenitos y muy distintos a nosotros, pero en las fotos que me mandan veo que tienen los ojos cargados de vida y eso es muy importante para ser buena gente. Al principio no lo asimilé bien, soy de pueblo y aunque vine a la ciudad a trabajar, hay cosas que cuestan cuando no se está acostumbrado a verlas, pero con el tiempo he comprobado que la gente buena no necesita tener color, sino brillo en la mirada y mantener con respeto la tuya. Sin embargo los patrones escondían la vista cuando les pedía lo que me correspondía y al final, me despidieron sin dar la cara. No he conseguido las prestaciones necesarias y hoy  ya no ha habido más plazos y me han desahuciado. No sé a dónde iré. Servicios sociales dicen que me han buscado un lugar por un tiempo, pero después igual termino en un cartón durmiendo con una manta, en cualquier banco del parque o en un portal. Hoy me pregunto de qué sirvió salir en manifestaciones para pedir los derechos de los trabajadores y tantos esfuerzos y horas en los sindicatos luchando por otros, para que los sueldos fueran  los que correspondían a los trabajos prestados. Que tuvieras un futuro. Que no pasara lo que al final a mí me pasó. Mi seguridad social no fue pagada y así me veo hoy. No he podido tener voz porque he sido un humilde barrendero que me he pasado la vida recogiendo miserias, tristezas de otros y hasta las lágrimas de los que me han precedido. Hoy no sé dónde iré, pero si me queda la seguridad que trabajé como el primero a cambio de mentiras y sinrazón.

Nani. Marzo 2019

LA CASA ENCENDIDA