lunes, 15 de abril de 2019

TEATRO, PURO TEATRO


Yo no la he escrito, como el resto de las obras. Todas las escribió María pero las firmaba yo. Desde luego no lo voy a reconocer en público, aunque sé que es voz pópuli. Tengo que admitir que sin  su generosidad no sería el reconocido y aplaudido autor teatral, pero ya no sé vivir sin los aplausos y las palmadas en las espaldas. Sin embargo cuando me miro al espejo, veo una máscara y una mentira.


Celos
Yo no la he escrito, aunque parezca mi letra. Es una carta que redactó mi madre cuando tenía una edad parecida a la mía. Siempre nos hemos parecido en algunas cosas, aunque ella ha sido mucho más guapa y tuvo una carrera muy frondosa. Por el contrario, yo me he dedicado a sembrar y recolectar. Ella le sacó letras a su pluma. Supo extraer las mejores historias a su imaginación. Yo obtuve de la tierra las mejores verduras y los frutales más deliciosos. Pero no perdonó que imitara su letra y que tuviera mi propia personalidad.

Nani. Abril 2019

viernes, 12 de abril de 2019

ME LLAMO LUNA ENCENDIDA







Me prohibieron bailar la danza del fuego. También la de los muertos que invoca a los míos, pero no han podido vetarme que salga a danzar como una loca, para celebrar la vida. La que me dieron mis padres un día de luna llena y por eso me llamaron “Luna Encendida”. Ahora en la reserva que hay en la frontera, danzo sin parar y les enseño a los pequeños. Es una de las cosas que debemos conservar, aunque pretendan quitarnos esto también. Las tradiciones se nos quedaron agarradas a las arterias, como ellos tienen pegado el colesterol malo, solo que lo nuestro nos deja buen sabor de boca, mientras lo otro acompaña el deterioro. Además nos mantenemos calientes, este invierno ha sido muy duro y hasta aquí llega el enfado de la naturaleza, esa que tampoco quieren creer los dirigentes que aquí nos retienen. Por eso y mientras nos quede un hilo de cordura, danzaremos, oraremos por lo que la naturaleza nos ofrece y sobre todo, por la belleza de sentirnos unidos, hermanos de sangre y de valores heredados. Seguiremos apresados, que no vencidos.

Nani. Abril 2019

jueves, 11 de abril de 2019

PETUNIAS ROJAS





Estoy en un bosque que en un principio es verde y unos pasos más adelante, se llena de petunias tan espesas que todo lo tapa y se convierte en un inmenso mar rojo. En la naturaleza boscosa me sentía bien, pero esta alfombra me ahoga.  Me asusta estropear las flores al pisarlas, por eso necesito mis alas y salir volando de este espacio que cada vez se hace más extenso. Se agranda por los lados y sigue hacia arriba. No hay caminos ni puertas por donde salir, es como un gigantesco laberinto donde todo se cubre de esas horribles flores que me aprisionan. Ya tan solo puedo distinguir un trozo de cielo, por donde se asoma una nube juguetona, que me sonríe y me llama. Yo sé que las nubes ni sonríen, ni hablan, pero esta sí. Y quiero cogerla. Estiro mis brazos, la llamo y ella se carcajea, me guiña con un ojo de sapo. Lloro. ¡Quiero subir ─digo, ─quiero volver a casa, no puedo morir en este lugar rojizo!
No sé si estoy despierto. Sudo y creo que mi mujer me pregunta por qué grito y a qué alas me refiero.
¡Ella me abofetea y se lo agradezco!

Nani. Abril 2019



lunes, 8 de abril de 2019

TRADICIONES


El nombre de mi hermana es el que heredan todas las mujeres de la familia que en primer lugar nacen. Yo rompí con el hábito. Se lo prometí a mi santa el día que nos prometimos. Y tuvimos una hija, pero aunque nos desheredaran por nada se llamaría Camelia. Vivimos de dicha planta, tenemos una inmensa finca que explotamos y cosechamos; por eso todas las mujeres de la estirpe, están hastiadas de sentirse flor y el pan nuestro de cada día.


ALLÁ ARRIBA


El nombre de mi hermana es tan especial que cuando llega el día de su onomástica se celebra por todo lo alto. Subimos con nuestra cesta de picnic y pasamos todo el día en el santuario de nuestra señora, María de la Sierra.


Nani. Abril 2019

sábado, 6 de abril de 2019

PARAISO





No llores ni te inquietes mi niño. Ya se ve la luz del faro, ¿escuchas cómo se alegran de verla? No mi niño, no empujes todavía que falta un poco. Allí te cantaré tu nana, te hablaré de la familia, tendrás mis  brazos y la piedra de la suerte que nos dio tu abuela; la llevo aquí colgada ¿Te conté que vamos al paraíso? No mi niño, no empujes que no hemos llegado y la mar está negra y brava. No te muevas mi vida, ¡escúchame, soy tu mama!

lunes, 1 de abril de 2019

BOLA DE NIEVE



El último día de vacaciones subimos al refugio. Allí se quedaron las mochilas con nuestros objetos personales. Después de la avalancha y que fueran a rescatarnos, no hubo oportunidad de llevarnos nada.
Ahora recogemos nuestras ropas, objetos, libros y también, aquella discusión que quedó a medias y terminó por atraparle y rodar como una bola blanca. Es muy penoso el recuerdo, pero duele más la certeza del empujón que le dimos al contarle lo nuestro. Por eso y retomando aquel momento, te comento que todo se fue con él.

Nuestro tiempo

El último día de vacaciones cogimos las bicicletas y paseamos en silencio por la caleta. Nuestro adiós fue una despedida de ida y vuelta. Una promesa que nunca olvidamos y que hoy al cabo de toda una vida, retomamos. Tú traías una de  las medallas que ganaste, yo te entregué toda la esperanza que había acumulado. La caleta había cambiado, tú tenías arrugas  y experiencia, yo peinaba canas y parecía ajada, pero seguía con las mismas ilusiones de entonces. El poco tiempo que me quedaba, sería el nuestro.

Nani. Marzo 2019

sábado, 30 de marzo de 2019

LO QUE NO LLEGÓ AL NO-DO



Todo comenzó un día a comienzos del verano de 1936. Recién recibidas las vacaciones y cumplidos los 16 años, su padre que tenía muchos quehaceres y pensando que podía pasar unos días de verano en otro entorno, la mandó al norte de África donde vivía su hermana y tía de la chica; casada esta con un alto cargo en la ciudad del protectorado español. Allí escuchó a los pocos días en la emisora de radio que hasta ellos llegaba de la península, que había estallado una guerra civil quedando acongojada y preocupada por sus cuatros hermanos mayores y el pequeño que había llegado en segundas nupcias hacía bien poco, y sobre todo; le asustaba la suerte de su querido padre, un hombre con cierto prestigio en su ciudad y fuera de ella.
Sus tíos la tranquilizaron y comenzaron a transcurrir los días en aquella bonita ciudad multicultural. Pasaban los meses y no llegaban noticias de la península. Apenas, las que por la noche se podían escuchar algunos días en aquellas ondas andorranas.
Pasó un año, después otro y luego el tercero de la guerra civil y ella seguía sin noticias de la familia. Un día paseando por la calle, la saludó una chica y le preguntó si era la que ella creía. “El mundo es muy chico – le comentó -, soy de tu pueblo, pero… ¿cómo no llevas luto?” La chica que fue a pasar unos días a Marruecos y tuvo que quedarse durante la guerra civil, se quedó petrificada y le preguntó por el motivo de llevar o no luto. La forastera le dijo que si no sabía que a su padre lo habían fusilado en los primeros días de la guerra civil y que su hermano pequeño (no el bebé), había ido a vengar la muerte de su padre y murió de tuberculosis, en los tajos que rodeaban el pueblo.
Todo fue tan extremadamente trágico, que la forastera se ofreció a acompañarla a casa de sus tíos y allí se descubrió el pastel. Los tíos sabían de las dos tragedias pero no se habían atrevido a comunicarlo y ya no sabían cómo afrontar el problema.
Huérfana, maltratada y poco respetada no supo que hacer, no sabía a dónde ir y prosiguió en aquella casa en la que ya no se sentía sobrina, ni la prima, ni nada, sino más bien y sobre todo, después del nuevo horror vivido entre tanto; una criada como la Fátima de turno.
Sí, la prima jugando con su novio (casi niños los dos) militar él  y limpiando el arma, creyendo no tenía balas la pistola, está se le disparó y atravesó a la joven novia que murió después de una larga agonía de tres días.
Su tía se trastornó y la culpaba a ella. Le decía que podía haber sido ella la que debió fallecer, ya que no tenía a nadie.
A pesar de todo, la chica siguió más de una década en aquella ciudad marroquí. Conoció algún chico, militares que iban y venían, pero ninguno la enamoró. Después de tanto tiempo, decidió ir a ver a sus hermanos que ya habían rehecho sus vidas y estaban repartidos por toda España. Allí tampoco encajaba y se volvió a su pueblo a hacerse cargo de su pequeña herencia. Un problema de nuevo que afrontar y aunque reclamaba lo suyo, ya volvía muy tarde según quienes y tuvo que enfrentarse de nuevo con la incomprensión y el dolor, pero a pesar de todo rehízo su vida y siguió adelante, trabajando con responsabilidad y mucha fe.
Siempre que escuchaba algún señor toser o carraspear, creía que al volver la mirada hacía donde procedía, iba a encontrar con vida a su padre. Ella no le vio en sus últimos momentos y aunque le dijeron que estaba en la fosa común, la esperanza y la duda, siempre perduró.
Por eso nunca vivió del todo. Por eso no encajó del todo. Por eso la familia que tuvo, tampoco la entendió del todo. Y por eso, enfermó tan joven y se fue en busca de aquel padre que adoraba. Necesitada de certezas, que la vida no le había proporcionado.

#UnahistoriadeEspaña     Zendalibros.com

Nani. Marzo 2019

viernes, 29 de marzo de 2019

¿QUIÉN LLAMA?





Me ha parecido que llaman y me asomo a ver quién necesita de mi o de mi hogar. Al abrir he sentido un poco de vértigo, me he encontrado al filo de un precipicio y al fondo un enorme vacío. No sé si está nevando o es polvo de estrellas lo que me rodea, no sabría decirlo. Estoy aturdida. No hay nadie, por lo tanto me habrá parecido que llamaban. En casa me encontraba muy bien, calentita y feliz viendo una película, pero al sentirme tan sola y en esta sima me está dando pavor. No sé si entrar de nuevo. Presiento que si retrocedo, voy a caer por un abismo desconocido. Me está bajando tanto frío por la espada que me paraliza las piernas y todo el cuerpo. Ahora quisiera tener alas para volar e ir a posarme como las cigüeñas en la torre de la iglesia. Desearía ser golondrina o gorrión y pasar desapercibida debajo de la hoja de un árbol o el alféizar de cualquier ventana. Sé que alguien me vigila y siento como la orina me baja por las piernas. Necesito ir al baño y no puedo moverme. Una mano muy helada roza mi cara y grito, grito muy fuerte.
Mi madre me sacude, me dice que no grite que he tenido una pesadilla, que estoy en casa. Le digo que me abrace y la beso con pasión. No quiero desprenderme de sus brazos. El miedo es tan real, que aún tiemblo y no quiero ver qué realidad me rodea y si es verdad lo que estoy escuchando.

Nani. Marzo 2019

martes, 26 de marzo de 2019

OTRA BATALLITA



La tarde comenzaba a asomar. Yo caminaba por la viejas calles adoquinadas, las estrechas aceras cubiertas de sillas de enea y en ellas, las madres sentadas mientras vigilaban a sus pequeños que jugaban a las canicas, a los cromos o las chinas y entre tanto, alguno más mayorcito arrastraba un aro de hierro con un artilugio del mismo material, que lo empujaba hacía adelante y lo mantenía erguido, rodando de extremo a extremo de la calle, hasta que se le atravesaba un pequeño diablillo  saliendo como un loco de los ultramarinos, o de la taberna donde vivían y todo se iba al traste, a veces sin querer y las más, queriendo. El hijo del farmacéutico intentaba cruzar al otro extremo, con su bicicleta de último modelo y una cestita delante del manillar, para colocar los ungüentos y medicamentos que iba dejando en casa de los parroquianos y así iba pasando esa vida que yo, mientras me recreaba, dejaba retenida en mis globos oculares y después, en aquella Kodak que compré con miles de fatigas y que me hizo en cierta manera, conocido. Capté muchos momentos, muchas situaciones e incluso, momentos muy importantes de nuestra época. Unos tristes, otros muy alegres y sobre todo, muy significativos en aquellos días. Hoy, ya soy muy viejo para salir a la calle y volver a caminar como entonces. Ahora hay demasiados coches, no se escucha algarabía de chiquillería, ni a las madres gritando para que no se alejen o no hagan demasiado el burro, porque lo hacían o lo hicimos y la verdad, es que se disfrutaba siempre al aire libre y gamberreando a nuestro modo.
¡Cuando vengo a vuestras casas y os miro, me da la impresión que no sois lo felices que fuimos nosotros a pesar de no haber tenido nada. Una lata, un aro, una caja y cuatro chinas, eran nuestros juguetes y reíamos a carcajada limpia, aunque tú que me escuchas querido nieto, no te lo creas! ¡Pero igual me equivoco, verdad es que son otros tiempos y aquellos eran los míos y estos son los vuestros!

Nani. Marzo 2019

viernes, 22 de marzo de 2019

LIN, JUBILADA





Se creen que no les escucho. ¡Si supieran que he practicado con soltura todos los dialectos chinos, e incluso varios idiomas, se caían para atrás!! ¡No, no soy “La Dama de Shanghái” como están diciendo que me creo! ¿Se habrán mirado al espejo, ellos no envejecen? Siempre igual, ¡qué seguros se sienten! ¡Si supieran que fui la espía más reconocida de nuestro ejército durante la Revolución China del 1949! Verdad es que tuve que ejercer la prostitución porque es en la cama donde los hombres se sueltan mejor, creyendo que son los amantes perfectos. Verdad es que tuve que fingir los orgasmos más verosímiles, pero para mí fue como si hubiera ejercido de enfermera y hubiera puesto vacunas o antibióticos. Era mi trabajo. Usé en su día con la mayor gracia, el abanico, los vestidos de  seda cantoneses y la sombrilla, de manera tan seductora que les volvía locos (fui una afortunada porque me libre de los vendajes de pies), pero sabía imitar a la perfección la forma de caminar, esa que era el complemento y preludio a una noche loca en la cama. Allí hablaban y soltaban agobios, miedos o los detalles más guardados que en condiciones normales, no dirían a nadie; pero así se ganaron guerras, se encontraron misiles y se rescataron a los más débiles, incluyendo a nuestros militares prisioneros. Pero no, no voy a decirles nada, si me canso, me voy a otro lugar a tomar el sol y disfrutar de la jubilación que me gané gracias a toda esa experiencia que acumulé. También sé dónde estoy, qué edad tengo y como estar en el lugar que ocupo, por lo tanto no diré nada, ni siquiera me inmutaré. Lo mejor de todo es dejarles que sigan creyendo sus propios cuentos. ¡De todas maneras no les convencería, ni merece la pena!!

Nani. Marzo 2019

jueves, 21 de marzo de 2019

QUISIERA (Dos en una entrada. Muchas felicidades)



Las personas son poesía y hoy es su día. Os felicito con un enorme beso


Quisiera ir al fin del mundo
a llorar lo que no he llorado
a pasar los duelos que no he tenido
a leer dentro de mi alma,
lo que dejé de leer hace tanto.
Quisiera subir a la montaña más lejana
y vivir en soledad mi destierro.
Quisiera volver a vivir empezando de cero
con lo vivido y lo no vivido,
pero habiendo cerrado ciclos que no he sabido.
Quisiera ir pasando páginas con fracasos saldados
y abriendo otras con proyectos y experiencias
que le debo a la vida.
Quisiera vivir sin tener las entrañas oprimidas,
por no sé qué cosas que a veces ni son mías
pero que pesan en la espalda,
y hacen crecer la  fatiga (léase chepa).
Quisiera respirar profundo,
que los pulmones se llenen de aire limpio,
brisa fresca y vida verdadera.
Quisiera pisar mi tierra,
esa que solo yo percibo,
me calma y me llena,
esa que nadie sabe que existe
y que a mí me produce paz.
Esa que no se ve,
pero que está en mí.

Día de la poesía.

Nani. 21 marzo 2019


lunes, 18 de marzo de 2019

PECES VOLADORES


Tengo pensado hacer varios peces de colores con plastilina y dejarles en la pecera mágica de la abuela, porque en ella nunca morirán, aunque sí que a veces les salen alas y se marchan a vivir con las golondrinas. Pasó con casi todos los que tuvimos. Mamá cuando nos levantaba y mientras nos colocaba la ropa para ir a colegio, nos contaba que antes de acostarse  dejaba la ventana abierta, cuando notaba que tenían unas alas minúsculas que solían crecer en la madrugada. Por si acaso, antes de acostarme dejaré la ventana abierta, no quiero que se hagan daño si deciden volar.

Nani. Marzo 2019

viernes, 15 de marzo de 2019

TARDE DE BODA




Me estaba poniendo nerviosa, llevábamos esperando dos horas y todavía nos quedaban otras tantas. Por delante de nosotros había varias parejas. Los empleados celebraron las butacas diciendo que estaríamos cómodas, pero eran del año “catapún” y estaban, viejas, sucias y duras.
Ellos como siempre cuando se reúnen, encontraron una diversión. Aficionados a los juegos de mesa consiguieron una partida de ajedrez, que iban alternando. Eliminados los perdedores, jaleaban con el resto que miraban. Todos se divertían y lo pasaban pipa, ¡nada como un grupo de chicos con juegos de por medio!
No puede aguantar más y salí a la calle. Me fumé dos cigarrillos, me tomé un café y cuando de nuevo entré, seguían gritando como niños que se conocieran de toda la vida. Algunas chicas dormían por puro aburrimiento e incluso una que apartada estaba,  lloraba de desilusión e impotencia, ¡supongo!
Sin más y viendo el panorama que me esperaba para el resto de vida,  me arranqué el tocado, se lo entregué al que iba a ser mi esposo y  le dije que me iba para siempre. 
Al salir, noté como me daban las gracias los hijos que nunca tuvimos.

Nani. Marzo 2019

lunes, 11 de marzo de 2019

CON DELICADEZA


Un corazón de lana y acero comenzó a latir rítmicamente y la vida fluyó acompasada. Heredó de mamá la suavidad y la dulzura de la fibra. El brillo del acero como lo tuvo el abuelo. Aunque la humanidad estaba dentro de un ser único. Nació débil y muy pequeño, pero con poco que lo acariciaron y le abrillantaron el alma, se convirtió en un chico excelente, que se decantó por la ciencia. No tuvo sosiego, hasta que se convirtió en el mejor cirujano que trasplantaba corazones fuertes y suaves, como el que tuvo él.

Nani. Marzo 2019

viernes, 8 de marzo de 2019

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS





La revista PAPENFUSS, me ha publicado este relato con motivo del día 8 de marzo. Podèis leerlo en la página nº 5 del pdf.


Ayuda a su madre y tías a preparar el servicio del té, ya que los visita un señor de la ciudad. Recibir en su humilde jaima alguien tan importante, pone nerviosos a sus padres y no entiende a qué se debe tanto alboroto. Sus hermanos se han lavado con el agua de la vasija que hay sobre el arcón y puesto las ropas limpias que mamá guarda en ese mismo cajón; ese que siempre está cubierto con un mantel que fue de la abuela. Se acuerda de ella y la echa de menos. Con ella jugaba a la puerta de la jaima al atardecer, le contaba historias  de los bandidos del desierto donde su abuelo fue un luchador valiente que les defendió, hasta que un día le pusieron una trampa y ya no volvió.
Madre ha pedido a su cuñada el vestido nuevo de su hija, para que se lo ponga ella cuando la llamen a presentarla a dicho señor. Al principio se lo toma como un juego, aunque le extraña tanto nervio y tanta parafernalia, pero por otro lado ve tan contentos a sus padres, que no le importa seguir ese juego aunque en el fondo la inquieta. Más tarde cuando es presentada y mira a los ojos a ese hombre viejo y arrugado siente miedo, la mira como si le perteneciera y le da más miedo aun.
Le dicen que se irá con él ya que será su nueva esposa. Que debe ser un motivo de orgullo para ella formar parte de una familia honorable y que además debe sentirse agradecida ya que a cambio; recibirán dos cabras, una alfombra nueva, un camastro y una radio a pilas donde su padre y sus hermanos podrán escuchar los partidos de futbol. Tendrán leche todos los días, podrán hacer queso y requesón y sus hermanos podrán llevar las cabras a pactar al oasis que hay cerca de casa. También puede que les dejen uno de los camellos viejos que han traído cargando la alfombra y los demás regalos; así podrán también cargar agua y la vida será más fácil para todos. Ellos se van haciendo viejos y sus hermanos pronto deberán buscar esposas y se irán. A ella no le faltará comida, ropa y sus hijos crecerán con fuerza.
La niña en un rincón piensa en lo sola que se quedará su muñeca de trapo si no la dejan que se la lleve. Lo triste que se sentirá cuando no vea a sus hermanos ni a sus padres y sobre todo, lo difícil que le resultará acostumbrarse a otra región, otras costumbres y a las cosas de  mayores que aún no entiende. Sabe que a las niñas de su entorno también se las llevaron y no volvieron nunca. No esperaba que a ella también se la llevaran tan pronto. No sabe si ese hombre hablará su mismo idioma, si podrá pedir agua y si podrá dormir en alguna esquina del harén que tenga ese señor. No deja de hacerse preguntas que nadie le va a responder y una lágrima de adulta, empieza a correr por su mejilla despojando a la niña que hasta hacía un rato había sido. La única certeza que tuvo, fue que algo se había roto en su interior, algo que ya nunca podría recomponer.

Nani Canovaca.

miércoles, 6 de marzo de 2019

LO ESTABLECIDO





Estoy en esa edad de hacer balance y no merece engañarse, sorprender, ni sorprenderme.
He hecho muchas cosas en mi vida y otras no las he hecho y son las que lamento. Esas me arañan el alma, yo que tan seguro estaba y que creía que todo lo hacía casi perfecto. Creo que mi trabajo lo hice bien, he tenido muy buenos amigos que por cierto, ya van quedado pocos y el resto vamos preparando el petate.
Fui un chico feliz, vivaracho y alegre. Jugaba como un loco con los amigos pero lo que más me gustaba era salir con padre y mis hermanos al campo, aunque Jaime prefería quedarse en casa con madre y mis hermanas. A él le gustaba estar con ellas, compartir tareas y tanto padre como yo llegamos alguna vez a ofenderle, al  decir que esas eran cosas de chicas. Hoy lo lamento porque se entristeció mucho. Al pasar la  adolescencia se fue de casa, no supimos comprenderlo. Tuvo una pareja y nos dijeron que fue muy feliz, pero cuando quise entender algo, se había marchado para siempre. A las chicas y a madre tampoco las entendí. Padre siempre decía que ellas debían estar en casa, que así había sido siempre y así lo hice con mi querida Julia. La quise como a nadie y fuimos muy felices, o eso creí. Tuvimos dos varones y una chica. Estoy contento de que salieran buenos niños, pero me entristece reconocer que seguí los pasos de padre. En casa las mujeres trajinaban y mi Julia con su cariño y paciencia siempre les enseñó el valor del respeto y del buen hacer pero conforme la chica crecía, se me iba revelando y diciendo que no era la vida como yo la daba por hecho. ¡Podía volver a casa a  la hora que me venía en gana, (es bien sabido que la mayoría de las veces era por el trabajo), pero si encartaba una cerveza o una salida con los compañeros, no la cuestionaba; eran cosas de hombres!
Así fue pasando el tiempo y un día al llegar a casa me di de bruces con una jovencita de 16 años que le decía a su madre que no debía permitir por más tiempo que su padre la ignorara. Que diera por hecho que su obligación era estar en casa criando niños, limpiando zapatos, planchado camisas y sirviendo al señor. Me dolió esa afirmación porque brotaba con rabia de la boca de mi chica y mientras, mi Julia callaba y se tragaba las lágrimas que acabaron por inundarle el rostro. La vida continuó y yo seguí haciendo las cosas que acostumbraba. A veces llevaba a Julia a cenar, salíamos con los amigos pero ella cada día estaba más triste y poco a poco, dijo que no estaba a gusto con las reuniones y que me fuera yo. Nunca me cuestioné que eran mis amigos y no los de ella. Nunca me planteé que le imponía las amistades. Las suyas las fue perdiendo con el transcurso del tiempo, sus quehaceres y a veces, hasta mis prejuicios. Ella seguía  con su vida. ¿Su triste vida? Así lo veo ahora, pero entonces todo era normal para mí. Los chicos crecieron, terminaron sus estudios, se fueron a vivir al extranjero. La chica también estudió, conoció a un buen chico con el que se casó y pasados dos años tuvieron mellizos. ¡Fue tan distinto tanto el embarazo de mi hija como luego la sensación de ser abuelo! El miedo y la preocupación que sentí por mi niña, no la tuve con su madre. Mi Julia era una mujer valiente y todo estaba dado por bueno y fue entonces, cuando me plantee que esos temores también los debí tener por esa mujer que me dejaba en casa y que simulaba ser valiente, que se tragaba las lágrimas cuando me necesitaba, cuando tenía miedo, cuando se sentía sola y sobre todo, cuando día tras día crio a esos hijos casi sola. Hoy sé que todo era así por norma y que si pensabas otra cosa, salían a relucir los prejuicios y la certeza de mantener la compostura del cabeza de familia; era lo acertado, o del macho, por así decirlo. Era lo que vimos, lo que nos enseñaron y no podías plantearte otra cosa y si lo hacías, podías quedar como un calzonazos y entonces me tapaba los ojos y los oídos. Ni me planteaba compartir las tareas, la educación y hasta los temores; los de ella y los míos que también los hubo. A veces se colaba esta certeza en mi alma porque idiota no soy, pero era más cómodo seguir los cánones establecidos, continuar las rutinas y dejar pasar el tiempo. Así todo fue transcurriendo hasta que nacieron esas dos criaturas que para más inri, fueron nenas y la causa por la que me di cuenta de lo que había perdido y, lo que hice perder a mi dulce Julia. Tuve que ver a mi hija sufrir por un mal embarazo para comprender que a ella le paso otro tanto y por tres veces; sola, con miedo y con mucho trabajo porque eran tres criaturas de las que se hizo cargo. Tuvo que parir mi hija para que me diera cuenta que los puntos de una cesárea duelen, que las noches se pasan en blanco y se deben compartir y tuve que tener en brazos a esas dos niñas para saber que los hijos son de dos, la casa es de dos y que cuando van creciendo, la educación es de dos y por esa misma razón, cuando por entonces aquellos amigos me dijeron que me estaba amariconando les dije ¡tarde ya!, que se callaban o les partía la cara, porque si me avergüenzo de algo, es de haber sido un egoísta y no haber dado mi hombro a esa mujer que me lo dio todo porque así lo quiso, aunque no supe corresponder como un hombre que piensa, siente y es leal a sí mismo.

Nani. Marzo 2019
#hombresyalgunasmujeres.

lunes, 4 de marzo de 2019

LLEGAR MÁS ALLÁ



Esas alas de plástico servían para volar hasta el infinito. Cuando las miraba su imaginación se ponía en marcha y poco a poco, podía sobrevolar la Ciudad de la Luz y posarse en la Torre Eiffel, correr la maratón en la avenida de los Campos Elíseos y llegar a recoger la flor que su chica le entregaba en la meta para más tarde, cogerla de la mano e ir a tomar un helado de chocolate y menta. Otros días no había tanta fortuna y cuando el Giraldillo de la mesa le guiñaba un ojo, este le devolvía a su silla y a su minusvalía.


ALAS DE ÁNGEL

Esas alas de plástico servían para volar hacia arriba o abajo, izquierda o derecha y gracias al lazo que le ponía mami, conseguía ser el Arcángel Miguel, salvar a todos los niños del diablo y volver a casa como un  héroe de cómic. De mayor le hubiera gustado tenerlas en su cuarto, cuando esos indeseables la cogieron  y la llevaron al parque en donde perdió hasta la razón.

Nani. Febrero 2019

sábado, 2 de marzo de 2019

TODA UNA VIDA




Viernes creativos: Escribe una historia, propone.

Ya he terminado. Solo queda la televisión que la recogeré cuando arranque la furgoneta con mis escasos enseres, y el traje que me sirvió para casarme con la Juani. Lo colgaré donde pueda para que no se arrugue. Tendré que llamar a mi chica. Ella creé que sigo trabajando. No he querido que supiera que desde hace dos años no consigo un mísero euro. La llamo a Melbournea todas las semanas. Utilizo el servicio de llamadas de WhatsApp que he procurado tenerlo activo aunque no haya tenido algunos días para la cena, pero no quiero que se preocupe por mí. Hago como que no tengo buena cobertura para  que me llame ella y así duren más mis megas. Ella cree que todo va bien y pronto dice que vendrán a visitarme, entonces no tendría más remedio. Traerá a  su esposo y a su hijo. Son muy morenitos y muy distintos a nosotros, pero en las fotos que me mandan veo que tienen los ojos cargados de vida y eso es muy importante para ser buena gente. Al principio no lo asimilé bien, soy de pueblo y aunque vine a la ciudad a trabajar, hay cosas que cuestan cuando no se está acostumbrado a verlas, pero con el tiempo he comprobado que la gente buena no necesita tener color, sino brillo en la mirada y mantener con respeto la tuya. Sin embargo los patrones escondían la vista cuando les pedía lo que me correspondía y al final, me despidieron sin dar la cara. No he conseguido las prestaciones necesarias y hoy  ya no ha habido más plazos y me han desahuciado. No sé a dónde iré. Servicios sociales dicen que me han buscado un lugar por un tiempo, pero después igual termino en un cartón durmiendo con una manta, en cualquier banco del parque o en un portal. Hoy me pregunto de qué sirvió salir en manifestaciones para pedir los derechos de los trabajadores y tantos esfuerzos y horas en los sindicatos luchando por otros, para que los sueldos fueran  los que correspondían a los trabajos prestados. Que tuvieras un futuro. Que no pasara lo que al final a mí me pasó. Mi seguridad social no fue pagada y así me veo hoy. No he podido tener voz porque he sido un humilde barrendero que me he pasado la vida recogiendo miserias, tristezas de otros y hasta las lágrimas de los que me han precedido. Hoy no sé dónde iré, pero si me queda la seguridad que trabajé como el primero a cambio de mentiras y sinrazón.

Nani. Marzo 2019

lunes, 25 de febrero de 2019

EL ABUELO Y SUS RECUERDOS



Recuerdo a madre cogiendo margaritas del campo, mientras su largo pelo y su vestido de batista, se mecían al viento. Recuerdo cuando nos llevaba a correr por la era, cuando limpia estaba. Entonces no había columpios, ni parques, ni aceras, solo charcos cuando llovía, polvo en la calle, desollones en las rodillas y leche migada al llegar la noche. Recuerdo cuando padre salía con veinte cabras y al regreso, olía a tomillo y jara. Recuerdo a mis hermanos con mocos a veces, pelo revuelto y ojos de abubilla. Recuerdo cuando la vida olía a sábanas lavadas a mano con jabón casero. Olían a limpias, estaban tersas después de la plancha. Aquellos aromas ya no llegan a mi olfato ya desgastado y los echo en falta. Los zagales llevaban piezas en los pantalones, y las zagalas heredaban los vestidos de las primas mayores, pero con la plancha de las abuelas quedaban tan lindas como si estrenaran. Luego volvíamos de jugar a las bolas o de buscar lagartijas los varones y a la comba las hembras, sucios de estar por los suelos, con espinillas, codos y rodillas desgarradas, los bajos de los vestidos arrancados y cansados, ávidos del aroma de las natillas, arroz con leche o sopa de ajo, espesa de pan y el agua fresca en la jarra. Después de lavarnos las manos y la cara en la zafa, comíamos con deleite lo que madre pusiera en el tazón, nos metía en la cama con una canción contando las hazañas de los bandidos de Sierra Morena, la de Los Cigarrones o la del Divino San Antonio, rezábamos a nuestro Ángel de la Guarda y hasta el otro día que había que recoger agua de la fuente antes de ir a la escuela y recibir allí algún tirón de orejas, leer lo que encartara y el maestro llevara, además de la Historia Sagrada, el rey visigodo Recadero I o su hermano Hermenegildo mártir, los santos que tocara y a buscar ranas, lagartijas, meter algún ratón en la cartera de  alguien y a vivir como en aquellos tiempos la vida nos daba a entender.
Hoy me encuentro aquí en el patio de casa. Todo el día solo y muy cansado. La chica trabaja todo el día en el supermercado, su marido tiene que ir a otra ciudad y vuelve cuando ya estoy en la cama y los nietos están todo el día en el colegio, en las extraescolares como hoy les llaman a las clases particulares y cuando vuelven, tienen ganas de besos del abuelo, pero no tienen tiempo y creo que a mí también se me está terminando el que la vida me concedió. Pronto me iré con la Paula y siendo sincero conmigo mismo, tengo ganas de descansar. Creo que la vida ya me está dando el plazo para la despedida.

Nani. Febrero 2019

viernes, 22 de febrero de 2019

BAÑO DE ESTRELLAS







María decidió darse un baño de estrellas. Habiendo luna menguante era el momento más aconsejable. Le contaron que era muy bueno para fortalecer el cabello y darle brillo. Para robustecer los órganos vitales así como la sabiduría que infunden los ancestros que habitan en el cosmos. Todo lo respetable y grandioso que los antepasados transmiten a los que se atreven a nadar entre polvo de estrellas. Sanar las rodillas que es donde se detienen las rabias y odios y ayudar a liberarlas tras esos deliciosos baños. Al corazón lo fortalece contra el dolor y lo inmuniza contra las serpientes que se arrastran con doble intención. Al resto de articulaciones las estabiliza y suaviza del peso que suele cargar el ser humano, por lo tanto si es  o no verdad, ese baño reconforta y como no perjudica, María no duda en darse baños, duchas o polvo de estrellas cuando encarta, la luna lo aconseja y el cuerpo está disponible, porque lo que no es normal, es desaprovechar los placeres que ofrece la vida a tan bajo coste y con tanto deleite.

Nani. Febrero 2019

lunes, 18 de febrero de 2019

TANTO POR CIENTO


Un poco pesaditos nos hemos puesto con Tomás y los Relatos en Cadena.

Los padres de Tomás insistían en recuperar al estúpido de su hijo por muy imbécil que fuera –decían-,  ¡es nuestro hijo! Con el tiempo cambiará. Es igual de simplón que fui yo y  lo mismo de cabeza loca que tú, nada preocupante. Al final hemos conseguido un hogar con niños normales dentro de la edad que tienen, nos queremos, somos felices unos días más y otros algo más o menos, nos divertimos, respetamos nuestras decisiones, nos alegramos cuando nos sentamos a la mesa y compartimos tanto comida como preocupaciones. Y en cuanto a estupidez, todos tenemos un tanto por ciento.

SABIDURÍA

Los padres de Tomás insistían en recuperar al estúpido de su hijo ya que no salía de una, cuando estaba metido de cabeza en otra. No hubo otra salida; por cada estropicio una sanción a cuenta de la paga semanal. Cuando su débito fue superior al importe de tres semanas, pidió limpiar la cochera a cambio de un sueldo, arreglar los rosales y sacar a Lucifer todas las tardes. Cuando se habituó a tener un sueldo extra, pidió trabajo los fines de semana en la cafetería de su tío. Barrió y fregó vasos, se hizo a los horarios y aprendió a ser sensato.

Nani. Febrero 2019

Y bueno, desde 2007  con este blog y hoy el Nº 602 post ó entradas.

viernes, 15 de febrero de 2019

SAN VALENTÍN




Cuando llegó a casa ya estaban todos acostados. Al encender la luz del recibidor encontró un bonito paquete envuelto en rojo con un gran lazo y una nota que decía: “Amor, te he esperado creyendo que podríamos celebrar el día de los enamorados, aunque hubiera sido con una cena, que por cierto he dejado en el frigorífico por si te apetece picar algo. Espero que mi regalo te guste”.
Fran se rasca la cabeza. Ha estado tan ocupado en el congreso de los diputados que ni se ha acordado de lo que se celebraba en el día que estaba terminando. Allí entre debates y apuntes, no queda tiempo nada más que para ver como discuten los que deberían organizar un país y por más que su profesión le guste, a veces se frustra. Decide salir de nuevo y llegar a la estación de gasolina de la salida, allí suele haber regalos para estos días y puede que encuentre una orquídea o un suculento surtido de bombones; para cuando ella despierte lo tenga cerca.
Sale de nuevo sin hacer ruido, se mete en el coche y hace lo pensado. En la estación solo quedan unos ramos un poco mustios, dos orquídeas y los bombones están agotados, así que recoge la orquídea que hay más bonita, vuelve al coche y regresa a casa. Recoge de nuevo su regalo, se acerca a la cocina a tomar un vaso de leche caliente que es lo único que le apetece, y mientras esta da vueltas en el microondas, abre su regalo. Allí encuentra las gafas de sol que tantas ganas tenía de obtener y que por falta de tiempo, no conseguía ir a comprar. Mientras saborea la leche con cacao que tanto le gusta, piensa en Eva: “¡Ella siempre sabe que necesito y que me hace ilusión!”. Se siente culpable de saberla sola criando a los dos hijos y solucionando las tareas que a él le correspondería compartir. Ya lo han hablado muchas veces y ella le comprende, pero a él la culpabilidad y la idea de estar perdiendo a sus hijos mientras crecen, no le tranquiliza.  Con resignación deja la taza con agua en el fregadero y se encamina a las escaleras, se siente agotado y lo único que le apetece es besar a sus hijos y acostarse al lado del amor de su vida.
Mientras sube distraído la gran escalinata de caracol y peldaños de mármol blanco, algo percibe y al mismo tiempo le sobresalta. Mira a derecha y a izquierda y no ve nada. Se detiene, enciende la linterna del móvil y enfoca hacía abajo primero y después hacía la parte alta de la escalera. No observa nada y continúa subiendo ya con un poco de preocupación. Al llegar al rellano del primer piso, enciende la luz, guarda el móvil en el bolsillo y se encamina a la habitación de sus hijos. María duerme con su carita de ángel y Fran en la cama de al lado que le sonríe entre sueños. Los besa y sale al pasillo. Allí en una esquina hay algo extraño y que puede ser el motivo del ajetreo que ha percibido. Al pie de su habitación y en una alfombra, hay un perrito que se agita. No sabía que Marta hubiera adquirido el perrito que tanto deseaba. Se ve que se ha hecho un auto regalo, ese que ella y los críos tanto deseaban. Pero no, no es ese el motivo de su inquietud, lo que escuchó era otra cosa. Empuja la puerta del su habitación y allí está ella con el pijama de las grandes ocasiones, sobre la cama esperando. Le mira sin expresión, está pálida y por la ventana abierta, entra un frío mortal.

Nani. Febrero 2019

lunes, 11 de febrero de 2019

NINGUNO ERA


Hay semanas que los comienzos de Relatos en Cadena, son un poco "raritos" y salen unos relatos un poco..., de aquella manera como es el caso.

Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás, ni estaban Kike, Márquez y Dani que siempre van juntos a todos lados.  Deben haber corrido juntos. Le huele mal esa certeza y se alegra aunque le inquieta que hayan llegado solos hasta el acantilado, es muy peligroso y pueden escurrirse. O al final de la finca donde están las trampas para los jabalíes. Las coloca porque está cansado de que se coman la cosecha. O lo que es peor, al zulo donde están el resto, escuchen y entonces todo lo planeado se le vaya a garete.


MAGIA

Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás. Debió de fallarle el truco y al levantar la tapa se puso nervioso. Cuando lo atravesara con el sable, debía estar seguro de que hubieran abierto la trampilla y se hubieran deslizado al foso del escenario, su carrera pendía de un hilo y de la travesura de un niño que no le hubiera hecho caso. Su madre siempre decía que siguiera sacando conejos de la chistera y dejara que los niños estuvieran en la cama en horario no escolar, pero ya era tarde para volverse atrás.

Nani. Febrero 2019

viernes, 8 de febrero de 2019

DESAYUNO O SIESTA



Imagen subida de la red

Suena el teléfono.
-¿Sí, dígame?
-Buenos días señora. Soy Cristina Cienfuegos, agente de Agua Cruda. Estamos por su zona y queremos hacerles entrega gratis de 20 litros de agua de nuestra marca, porque ¿ustedes  beben agua de botella, no?
-No señora, aquí se bebe agua del grifo. Además soy la chica de la limpieza y no puedo darle datos de esta casa, ni estoy autorizada para hablar de los señores.
-Ah bueno, pues entonces perdone. Buenos días.
Cuelgo con cierto mal humor. No hay manera. Cada vez que descuelgo el auricular y, o te quieren vender un seguro, por narices quieren que les digas en qué compañía tienes tus pólizas y en qué banco. Qué compañía telefónica te sirve las megas de las napias, la fibra, las series, películas, etc. Y si les digo que no quiero nada de esos servicios, que quiero seguir descolgando mi antiguo auricular negro, el de toda la vida, me dan a entender qué estoy anticuada, que así no se puede vivir, qué…, y ¡lo bien que estoy sin el twiter ese de las napias dónde todo el mundo se pelea por todo, el Instagram de los bombones donde todo quisqui sabe si has estornudado hace un rato o te has tirado un pedo, porque dicen que hasta las fotos huelen y el cara libro que te dan a leer lo que les interesa y no busques un libro, ya hasta en la sopa libros relacionados y ni se te ocurra buscas un cotilleo por simple curiosidad esporádica (¡oiga usted, que una es humana!); pues te salen todos los cotillas de la tele esa de los grandes hermanos, etc.! En fin, que he optado por ser la chica de la limpieza, la nany que cuida de los peques y de los grandes, la cocinera que viene a hacer la comida de la semana y me quedo tan pancha, porque ni miento, ni meto trolas, “ni na de na”, ya que quito el polvo, lavo la ropa y los platos, plancho, cocino y cuido de todo lo que concierne a esta casa. Lo malo va a ser cuando se me agoten todas esas profesiones que nos adjudican a ciertas personas que no cobramos un euro y lo hacemos todo. Bueno, si alguna vez miento, más lo hace esa voz del otro lado que ofrece el oro y el moro y al final, ni funciona esa fibra como dijeron, ni el paquete de fútbol o series es lo que te aseguraron, ni luego viene la factura con el total que te ofrecieron, sino otra cifra que va incrementado cada mes y, ¿cómo hacer para reclamar? ¡Ellos si pueden grabarte todo lo que dices faltaría más! pero, ¿a ti quién te garantiza que te van a dar lo que han ofrecido? Si pido un contrato por escrito, no lo pueden hacer, pero si atiborran mi correo de promociones y todo lo que se les antoja, pero mandar el contrato no y por supuesto, en el papel de toda la vida  y que venga a mi buzón ¡ese que está colgado en la puerta de la entrada de casa, ¡eso ni soñarlo hay que reciclar el papel! Pero ¡si mi buzón está lleno de papel y de folletos de supermercados! ¿Quién recicla y ahorra? ¡Mentiras y más mentiras, así que si digo que soy la señora de la limpieza lo soy y santas pascuas, no miento ni tanto así! Y he estado a un milímetro de decirle que a este paso nos venderán aire embotellado. Me he retenido por no dar ideas que me las cogen todas ¡hasta los vecinos de al lado! ¡Como si no tuviera suficiente con mi asma perenne desde la infancia y no supiera lo que es oxígeno embotellado! La gente vende de todo, no me extrañaría que un día llamaran diciendo que me ofrecen mi sombra, que la tengo perdida y la podré recuperar. Tampoco quiero dar ideas, pero ¿no sería que se apropiaran hasta de nuestra sombra y luego quisieran venderla? o ¿Será que tienen tan mala sombra que nos la quieren encasquetar para que la aguantemos los ciudadanos de turno que somos los que nos comemos todos los marrones que al del ego (resulta más fino que decir ombligo) prominente se le antoja?
¡Qué mira, que ya estoy hasta el moño de tanto hijo de su madre, de tanta cara de hormigón y de tanto aprovechado! ¡Aquí el que no corre, dicen que vuela y que digo yo, que prefiero morirme sin saber de modernismos que me quitan la humanidad y mi libertad! Morirme de aburrimiento por no estar en la redes, dicen; con lo bien que me lo paso mirando a los niños jugar en el parque o, como mi vecina le grita a su perro para que no se mee en el neumático del coche o, hablar del tiempo con el panadero, el carnicero o con el butanero! Qué soy de las que siguen yendo a la biblioteca a buscar un libro, sentarme en el parque a leer, tomarme un vinito el día que encarta en la terraza del kiosko y al que le duela, que se compre una aspirina o un paracetamol que creo es menos dañino. ¡He dicho!

Nani. Febrero 2019

martes, 5 de febrero de 2019

LLAMADA


Cuando se ausentaba de casa la niebla se disipaba y el aire circulaba. No se escuchaban gritos desaforados, ni golpes en las puertas o puñetazos sordos en su costado o cara. Por un rato no había sobresaltos o esa sensación tan estremecedora que se percibía a veces, como si se tratara de un saco de patatas estrellarse contra el suelo. Podía vivir aunque fueran unas horas. Beber un sorbo de vida, tragar un bocado de esperanza y mirar por la ventana el sol y el camino que la llamaba.

Nani. Enero 2019

viernes, 1 de febrero de 2019

ALTOS VUELOS





Heme aquí tumbado en esta cama del hospital y siendo “un juguete, entre comillas” de estas bonitas enfermeras. Las pobres se pasan demasiadas horas limpiando y aseando a personas en coma como yo estoy. ¡Se creen que no las escucho, pero la verdad es  que estoy deseando que vengan! Sus risas y sus picardías me alegran el día, aunque el motivo sea este atributo que tengo entre las piernas y comiencen con el irónico saludo de todos los días: ¿Cómo se encuentra mi Nachete? En ese momento, sonrío aunque ellas no lo aprecien  y mi día comienza con cierto optimismo. Este atributo me dio la vida y el pan de cada día, el mismo que hoy me tiene aquí  postrado en esta cama. No es bueno ponerse retos “tan altos” y nunca mejor dicho. El director del circo iba a lo suyo. Llenaba sillas, palcos y todo lo que sostuviera un culo humano y quisiera verme hacer ciertas proezas. Empecé arrastrando un Land Rove, luego fue un camión de los que nos servían para transportar enseres, más tarde una caravana circense y el culmen ha sido desde un trapecio y sin red, cogido de mi fuerte atributo, girar hasta que en la velocidad adquirida, no se pudiera apreciar al hombre, sino parecer un ventilador de los que ponemos en nuestros techos los días de verano. Me mantenía así de erecto la alegría de saber que ella me esperaba, la esperanza de que más tarde disfrutaría de su cariño; pero ese día les vi en la caravana haciéndose carantoñas y comentándole con sátira, que era ella la que me mantenía tan fuerte. Al pensarlo allí arriba, todo se vino abajo. MI fortaleza y atracción principal del circo, así como mis huesos que fueron a estrellarse contra la pista, que aunque estaba algo mullida con un piso elástico, la caída fue casi mortal. Hoy no me quejo. Sé que quise volar demasiado alto y confié en quién no debía, así que “casi prefiero” ser uno de los protagonistas de la serie que podían pasar por una de esas cadenas de moda, puesto que estas increíbles heroínas son las que se merecen los aplausos y las medallas; esas que dan a los fantoches de turno como fui por un tiempo.

Nani. Febrero 2019