viernes, 13 de diciembre de 2019

CANTO A LA VIDA






Siempre hay luz cuando la vida
la valoramos como un milagro
que se queda impregnado en nuestra retina
y agradecemos eternamente.
Día a día,
con una sonrisa.

Nani. Diciembre 2019

miércoles, 11 de diciembre de 2019

ENERO 2051


Los niños que nacen se habitúan mejor o peor al aire contaminado que las primeras décadas del siglo XXI intentó mejorar, pero que no consiguió. Yo soy uno de ellos, pero la mayoría terminan en los edificios del subsuelo para acabar enchufados a una máquina depuradora,  día sí, día no y a  veces, siempre. La llamamos depuradora, porque en realidad su objetivo es limpiar pulmones, sangre y todo lo que penetra a través de nuestra nariz y boca, a pesar de llevarlas tapada hasta para hacer el amor, ¡ya todo es tan distinto! Después de aquella catástrofe del 2045 que empeoró todo lo que se venía arrastrando, los remedios y los medios han sido tan escasos, que todas las energías se  escapan por esos tubos (los de respirar, los del agua, los del oxígeno, hidrógeno y sobre todo, los de limpiar todo el ambiente de los refugios). Pablito es un ejemplo, ha nacido con tantas intolerancias y alergias, que ha sido destinado como otros tantos, a una burbuja de cristal desde un principio. Para estas fechas el plástico fue eliminado, pero el aire no hubo quién lo limpiara. El agua es otra cosa porque se consiguió que no saliera a la superficie y es lo que nos mantiene vivos; aún. Se diseñó un dispositivo para que no penetraran las impurezas y la filtra a la perfección, de todas maneras y como siempre ha pasado en el comportamiento humano, ha habido razas exterminadas porque allí donde vivían, no llegaban estos adelantos o cañerías (por llamarlas de alguna manera). Si no tenían nada a cambio que ofrecer, eran sus vidas las que se cogían (quisieran o no, incluso se aprovechaban para experimentar nuevos métodos que no fueron eficaces. Acaban tan envenenados, que casi nada puede ser recuperable. Es como un castigo divino, la naturaleza no responde al destrozo que con anterioridad se ha hecho con ella.  Y como la historia ha demostrado, los más desamparados son los que más pierden, porque los que ahora tenemos refugios y medios, los usamos para nosotros. Hoy hago esta crónica a mis 25 años. Sé que soy un anciano y debo dejar mi experiencia a los que vienen después. Privilegiado me siento como el resto que sobrevivimos con cierta salud y debemos lo poco que hemos aprendido a los demás, para que no se descuiden un solo momento, es nuestra herencia la más preciada en estos tiempos que vivimos (como antes decía, todo ha cambiado y se ponen medios; dicen que nunca es tarde). Debo decir y para que conste, que en 2019 se comenzó a denunciar de manera contundente lo que se aproximaba, solo que los que tenían poder no les importó lo que podíamos heredar los que llegamos después y ya veis, en 2030 el cielo se puso muy rojo, las cosechas se secaron y los animales no resistieron las epidemias y la hambruna. En 2045 y a toda prisa, hubo que hacer refugios y los más afortunados en ellos vivimos; pálidos, con poca energía y vida corta. Hemos conseguido criaderos de hormigas y saltamontes (ese es nuestro alimento). Mucho ha costado comprender que todo esto es el bumerán que nos devuelve tristemente la naturaleza.

#COP25.



Nani. Diciembre 2019

lunes, 9 de diciembre de 2019

LA PAQUITA





Con Viernes Creativo Escribe una historia. La fotografía es de Javier M. Reguera, de la Serie «City 01Skate Days», 2019.

Nos gusta mucho viajar con nuestra Paquita (le pusimos nombre a la caravana) y esta vez hemos decidido ir a La Alpujarra granadina para pasar el último día de vacaciones, con nuestro amigo Miguel Ángel en Ugíjar. Ha sido una verdadera odisea adentrarse por esas carreteras estrechas, con giros de casi noventa grados. Una verdadera osadía adentrarnos por esos parajes con la Paquita, no porque esos lugares no sean de interés, todo lo contrario, son una verdadera maravilla, pero ir con la Paca por carreteras de esa índole, es otra cosa. La Paquita no es muy grande, pero la hemos amoblado de manera que no queda un milímetro desaprovechado. Todos tenemos cama en la noche, comedor o habitación de lectura durante el día, cocina, aseo y los correspondientes armarios para ropa. El día lo pasamos en Granada y se nos fue el santo al cielo, ya que esa ciudad atrapa. Después del almuerzo y  un ligero descanso a las afueras, nos dispusimos a emprender la aventura. A medida que íbamos subiendo, una espesa niebla nos fue invadiendo y con el inminente ocaso, decidimos acampar en algún lugar algo más ancho esperando ver si se aclaraba la tarde o bien, pasar la noche en un lugar fuera del alcance o peligro de vehículos que se atrevieran con semejante carretera invadida por las nubes a pie de asfalto. A la altura del embalse de Rules, situado en el cauce del río Guadalfeo (según mi mapa de carretera) y aprovechando un ensanche con mirador (esto lo apreciamos cuando pasó la niebla después del amanecer), decidimos aparcar y pasar la noche en este lugar. Estaba tan oscuro como boca de lobo y era muy peligroso segur adelante. Aparqué todo lo pegado que pude a la valla y nos dispusimos a hacer la cena para acostarnos cuanto antes pensando madrugar y proseguir nuestro viaje, en el momento que la niebla fuera desapareciendo. Mariam preparó unos sándwiches y unos vasos de leche caliente, ya que apetecía tomar algo que nos entonara. Nos dispusimos a abrir nuestras camas cuando nuestra hija gritó descontrolada, al observar ─dijo,  unos ojos pegados al cristal de su ventana. Aterrorizados todos, nos apretujamos y observamos de nuevo. Un vaho empañó el cristal y con una servilleta intenté limpiarlo, pero pudimos comprobar que dicho vapor estaba adherido por fuera, por lo que no nos quedó otra que esperar, escuchar y mirar si de nuevo se asomaban esos ojos. De pronto escuchamos como un relinchar y ya no me quedó más remedio que salir a ver que estaba pasando. Cogí la linterna que llevaba junto a la puerta de entrada, abrí mientras le decía a mi familia que permanecieran juntos y enfoque la luz al lugar correspondiente a la ventana que corona la cama de nuestra hija. ¡Me quedé de piedra! Sobre un caballo como el tizón, había un hombre con ropas como de otra época y oscuras, la cabeza cubierta con turbante y la cara casi tapada también, tan solo se podían observar unos ojos penetrantes que me dejaron helado. En la mano derecha empuñaba una espada enorme que brillaba como la luna si la hubiera habido esa noche y con la mano izquierda, sujetaba las bridas con las que daba órdenes al caballo negro de pura raza. Cuando me recuperé del asombro, pregunté que quién era y qué quería de nosotros. Me contestó con voz potente y con la fuerza de quién está acostumbrado a dar órdenes, que era Boabdil el último monarca nazarí del reino de Granada y que salía todas las noches para vigilar Las Alpujarras de bandidos, enemigos y de la propia reina católica que le arruinó la vida hasta el punto de humillarlo y hacerle llorar cuando salió de su palacio como parece ser ─dijo, cuenta la leyenda. Le dije que nosotros éramos gente de bien y que estábamos haciendo turismos (siempre con precaución creyendo que fuera un desdichado loco que andaba por aquellos andurriales jugando a los héroes), aunque todo lo que decía me sonaba a las historias que había leído e incluso estudiado, así que me froté los ojos con fuerza, creyendo que el cansancio me estaba jugando una mala pasada. Al abrirlos, Boabdil seguía allí y comenzaba una letanía de la que tan solo entendí algo así como: “Por Alá todo debe quedar como está, ya nadie cuida la naturaleza, las aguas, ni las nubes y que si por la mañana observaba que dejábamos basuras o semejantes, con un dedo de su mano, empujaría a la Paquita (él dijo esta cosa) y pararíamos dentro del hueco del tiempo, que hay antes de llegar al agua del  embalse”. Se dio media vuelta y al galope de quién conoce el entorno, desapareció, dejando un aura añeja y un olor a eucalipto que hasta creo, nos despejó la nariz y la mente. Entré, conté a mi familia todo lo ocurrido y la  mirada vivaracha de mi hija y su pronta respuesta, me dijo que estaba contándoles un cuento para dormir. Yo le dije que posiblemente era eso, y no quise insistir en nada más por si acaso se asustaban de verdad. A otro día cuando llegamos a casa de Miguel Ángel, le conté todo y me dijo que era verdad, que el alma de Boabdil andaba errante por todos aquellos parajes y que muchas personas lo habían visto por allí a lomos de su tizón, sobre todo en noches de niebla y que en algunas ocasiones se dijo, que salvó muchas vidas de la niebla traidora y de los fantasmas que salían a enfrentarse con él.

Nani. Diciembre 2019

miércoles, 4 de diciembre de 2019

¿DÓNDE EL PUNTO JUSTO?









Los “entendidos” dicen que es todo un misterio como se prodiga el salvaje ultraje a los más débiles. Extremo aquí y extremo allí. Nos pasamos con unas cosas y con otras realmente necesarias, no llegamos. Todo está masacrado, no existe la sensatez o la coherencia de nuestros políticos o de nosotros mismos. Todo muy templado para no ofender a la hora de hablar (políticamente correcto le llaman al término), pero sigue la inmigración con las pateras o en las fronteras, los refugiados en los portales de los bloques de pisos o en los soportales y mientras tanto, ya estamos encendiendo nuestras ciudades, compitiendo para ver cuál es la más original, luminosa y como no, costosa (la excusa, recaudar con el turismo que acude a las ciudades a ver el alumbrado), gastando cantidades impensables para un ciudadano de a pie y para colmo (otro extremo), con todo esto contribuimos al cambio climático.

Nani. Diciembre 2019

lunes, 2 de diciembre de 2019

CRECIENDO CON MI MUÑECA



Sufriendo lo indecible por amor le dije a la ginecóloga cuando entré en su consulta. Preñada quedé cuando me casaron con ese hombre al que conocí el día de mi boda. Tiene mucho dinero y por eso me ha traído. Quiere el hijo y que lo amamante. Sabe que moriré cuando llegue la hora de tener al bebé. Está bien seguro, porque las primeras veces fueron terribles. Las abuelas me cosieron cuando me cortaron con aquella cuchilla. Desde ese día lo he pasado peor que mal y por amor  a este niño sufro,  al que quizá no conozca si no me ayuda.

Nani. Diciembre 2019


domingo, 1 de diciembre de 2019

MI VIDA ES UN COLLAGE


Viernes Creativo: Escribe una historia.


Me dicen que parezco anestesiado o en otra galaxia. La verdad es que desde que me di de bruces contra la farola, no soy el mismo. Iba mirando los surcos de mi mano derecha y recordando lo que había leído en mi palma una gitana y…, este es el resultado, como he dicho  no soy el  mismo. En ese momento vi pajaritos, mariposas y hasta gamusinos. Lo cierto es que cuando me miro al espejo no me reconozco, encuentro a alguien que tiene cara múltiple; quiero decir, distinto según el momento. Puedo parecer de raza indonesia, africana, indígena o hasta lunático, ya que a veces tengo estrellitas y soles, Puede que se me quedaran incrustadas las que vi en el momento del golpe, así como creo tener un nido de pajaritos en la cima de mi cocotera, pero de lo que no hay duda, es que no siento dolor, ¡pellízqueme y verá! Estoy totalmente anestesiado y todo por culpa de Ernesto Ortega que me ha prometido “Los defectos de la Anestesia” pero yo entendí que eran los efectos de la anestesia y ni corto ni perezoso, me tiré pa la farola porque estaba en otra cosa (me repito, es otro efecto) y “toma, que toma, que toma”, ¡me di con toda la fuerza! y lo mismo bizqueo, que se me traba la lengua o como ven, no soy yo, sino el otro que ha quedado. ¡Al menos colorido me siento! Y sí señoría, eso es todo lo que le puedo contar. Si esto que me pasa es delito, pida la indemnización al escritor, que como puede observar, tiene poderes y consigue todo lo que se propone con su anestesia.

Muchas felicidades a Ernesto Ortega por ese hijo que has dado a luz “Los defectos de la Anestesia”. Qué te de muchas alegrías y lo disfrutes.


Nani. Diciembre 2019

lunes, 25 de noviembre de 2019

EN LAS ONDAS DE MADRUGADA




─ María desde Fuengirola, ¿Qué nos cuenta?
─ Manu, quiero comen…r el tem… de esta noc…e,  brrrrrrrr.
Sapos y culebras por lo bajini y por parte del presentador.
─ María, por favor baje el volumen del receptor.
Al otro lado, la  voz creciendo a grito pelado.
─ Ma…u, si ten…o la radio en el sue…o.
─ Por favor señora cuelgue y volvemos a llamarla.
─ Manu, (el tono de voz sube y se entrecorta). Que quiero particip… en el sort…o del ejem…ar.
─ Señora por favor cuelgue. Compañeros por favor.
El presentador hace señas a los de la pecera para que corten.
─ ¿Sí, Manuela desde Barakaldo? Gracias a los dioses, parece se han arreglado las interferencias, gracias compañeros. Doña Manuela, ¿Qué nos cuenta?
─ Mira Manu, te llamo para decirte que en mi ciudad ha caído un chaparrón con granizo incluido y la plaza mayor ha quedado toda blanca y brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.
─ ¡Por favor compañeros, poned nuestra sintonía y a ver si conseguimos esta noche una emisión decente, así no nos entendemos y por favor señores radioyentes, les ruego se atengan al tema de hoy que es la violencia de género, hoy celebramos el día de la violencia de género, lo hemos dicho al principio, queremos que nos aporten sus experiencias o sugerencias! Como siempre digo, si no han escuchado el principio del programa, escuchen un poquito antes de entrar, perdemos menos tiempo y todo se hará de manera razonada.
─ Radioyentes, les pido disculpas, esta noche parece que las meigas, los diablos de las ondas o nomos de  los jardines, se han confabulado con nuestras sintonías, nuestras llamadas y con todo lo que está en comunicación con nosotros. Les dejamos la voz de Rozalén con su canción “La Puerta Violeta” que creo es una de las voces actuales que mejor nos puede representar en el día de hoy. Y mientras tanto, vamos a ver si el viento que hace nos deja emitir como es debido. Volvemos tras la canción con la entrevista a María de Pozuelo de Alarcón. Nos hablará del calvario vivido por ella y sus hijos, hasta que consiguieron la separación y el traslado a otra ciudad para ser protegida por la barbarie y la violencia de un ser que nunca la ha merecido, ni a ella ni a sus hijos. Lo dicho, les dejo con Rozalén y La Puerta Violeta.




 Imagen recogida de la red
Nani. Noviembre 2019

viernes, 22 de noviembre de 2019

CRÓNICA DE UNA MADRE




Juanma y Perico son mis dos hijos mayores. Últimamente estaban empeñados en fabricarse un artilugio para ir  a visitar a los marcianos o marteños ─decían. Yo no les hacía demasiado caso, mientras los observaba en el sótano de casa hacer sus juegos. Se buscaron corcho sintético para hacerse una nave. Después me cogieron unos maceteros que tenía arrumbados y se fabricaron una especie de escafandra. Con un vestido de faralaes que tenía arrumbado en el armario de lo que dejo para “por si acaso”, se han fabricado unos monos a juego. Dicen (bueno decían) que los lunares le iban que ni pintados cuando lleguen a saludar a los marcianos, así no serán confundidos con el color verde de sus pieles y como tampoco saben del aspecto de los marteños, pensaban que así igual se distinguen y podrán ser identificarlos como terrícolas al menos alegres (no sé si lo dirían por los lunares, por haber pertenecido a un vestido de faralaes su vestimenta o si será porque así lo creen a pie juntillas), lo cierto es que ellos han seguido en su empeño y poco a poco han conseguido hacer de su juego un bonito atuendo, una nave y un juego que los mantiene todo el tiempo libre que el colegio les permite (porque el colegio es sagrado y no les perdono que algo los distraiga o los desvíe). Para muestra un botón y aquí os dejo la foto que les hicimos cuando nos hicieron bajar al sótano donde a mi marido y a mí, nos mostraron su invento terminado ─nos dijeron. 


Después nos subimos a terminar de preparar la cena y ellos quedaron en hacer lo mismo en el momento que desconectaran el motor y se cambiaran. Como tardaban, bajamos Pedro y yo un poco preocupados y no encontramos a nuestros hijos, tampoco las ropas fabricadas, ni la nave o lo que fuera que fabricaron. Sí había mucho humo a pesar de la ventana de par en par, un gran tizón en el suelo como si algo lo hubiera achicharrado y un panel con luces intermitentes que no supimos interpretar ni mi marido, ni yo. Tan preocupados estábamos, que hemos llamado a la policía. Como vivimos en una localidad pequeña, el jefe de la policía que además es de la pandilla, ha venido de inmediato y se ha quedado tan a cuadros como nosotros estamos, o quizá más.
Perdón, me llaman al teléfono.
─ ¿Sí, pero me queréis decir, dónde estáis? ¿Qué os encontráis en el espacio? ¿Queréis dejar de tomarme el pelo? ¿Qué no sabéis cuando volveréis? ¡Mirad, dejad de torear a vuestros padres, os queremos aquí de inmediato, tenéis a todo el pueblo movilizado buscándoos y vuestros hermanos no hacen nada más que llorar! ¿Creéis que nos merecemos esto? ¿Que no sabéis cuando volveréis y que además el combustible lo tenéis justo para llegar al lugar que os habéis marcado? ¡Qué sepáis que cuando volváis estaréis castigados un mes  por lo menos. Ni habrá juegos, ni gimnasio, ni partidos de fútbol, ni…!
─ ¿Será posible? Se ha escuchado como una interferencia y la comunicación se ha cortado.
─ Han pasado cinco meses y nuestro hijos no han vuelto. Bueno, de vez en cuando recibimos una videoconferencia y les vemos con unos seres verdes y otros muy, (bueno de colores como si su piel fuera un arco iris). Nos dicen que están muy bien (y aparentemente están bien, se les ven muy alegres. ¡Sus miradas desde luego son las de mis hijos felices!), que no nos preocupemos y que están aprendiendo mucho. Ah se me olvidaba. Insisten mucho en que las personas tenemos que ser de distinta manera para que haya alegría y paz que es lo que verdaderamente importa. Que ellos están aprendiendo para enseñarnos cuando vuelvan además de otra cosas. Nos piden permiso para traer a algunos de sus amigos a casa. Ya  no sé qué pensar y lo único que quiero es que vuelvan, me da igual que vengan con gente verde, de colores o como sea, si al final en la diversidad está la verdad o al menos eso es lo que me dicen y ya me lo creo eso y todo. Solo quiero abrazarles a ellos  y a esos seres que tanto les están enseñando.
Y hasta aquí, la crónica de hoy para mis amigos y los que no lo son tanto.  La semana que viene, vuelvo a contaros algo más, porque habrá más videoconferencias. Besos y cariños para todos.

Nani. Noviembre 2019

lunes, 18 de noviembre de 2019

A LA SALIDA DEL COLE



Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases le pregunté. Decían que era mentiroso y un poco fullero. No me gusta hacer juicios antes de tiempo y si voy a ser su tutor, debo andarme con cuidado. Tras dudar un momento, me contó que su madre le ponía un bocadillo de mortadela algunos días, ya que había ocasiones que no podía salir del trabajo y él debía comer en el parque cuando hacía buen tiempo, o en la estación de autobuses que estaba reguardada y allí esperaba a que le recogiera cuando terminaba; pero no quería que los chicos lo supieran.

ALGUNA MENTIRA

Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases le llamé al despacho y le pedí que se sentara frente a mí. Tras la mesa parecía más pequeño aún. Le dije que los niños contaban que llevaba grillos y saltamontes en el estuche. A él le resbalaron dos lágrimas que parecían una cascada. Me dijo que su madre le hizo decir esas mentiras, para que el grandullón del colegio no le quitara sus lápices, su goma y sobre todo, el único recuerdo  que les quedaba. El sacapuntas que les trajo su abuelo de Alemania.

DUDAS DEL MAESTRO

Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, lo pensé bien y lo mandé a la sala de profesores a buscar folios, mientras los compañeros montaban el Belén para Navidad. Lo abrí con sigilo y se me cayó el alma al suelo, cuando descubrí lo que había en su interior. Comprendí de inmediato el celo que tenía por cuidar lo que allí había. Tan solo encontré un trozo diminuto de lápiz, una foto de su madre fallecida hacía un año y el recorte del periódico donde decía que Juan M.S., había asesinado a su esposa al  pedir el divorcio por pedófilo.

Nani. Noviembre 2019

sábado, 16 de noviembre de 2019

CONSECUENCIAS




No consigo dormir bien. Noto ruidos cuando casi me estoy quedando vencida y me incorporo sobresaltada. Me da miedo encender la luz, noto como si alguien o algo me rozara y no me atrevo a comprobar que es lo que me inquieta y me saca de mi sueño reparador. El primer día, fue como percibir una caricia que casi me producía placer pero al ser consciente de mi soledad, temblé de miedo y salté de la cama como si un resorte me hubiera impulsado. Encendí la lámpara de la mesita que tengo a mi lado y no me gustó lo que vi. Algo revoloteó sobre mí y desapareció como por arte de magia. Otro día fue como si un tejido muy sutil, me rozara y produjera al mismo tiempo una ligera corriente de aire tibio, que no era normal en mi habitación ya que la ventana y la puerta permanecían cerradas. El último día, permanecí sentada en la cama hasta que amaneció y hoy, hoy ha sido tan sumamente extraño el aroma a jazmín (nunca me gustó) y la sensación de ser observada, que no me atrevo ni a respirar. Pensar sacar la mano de entre las sábanas para encender la luz, me atormenta y aunque intento no moverme, tengo miedo que me delate el castañeo que producen mis dientes. Aprieto la boca y casi ni respiro. Sudo, pero al mismo tiempo tengo mucho frío. Los pies los tengo tan helados que no logro notarlos. Mis manos sujetan la sábana pero cuando rozan mi cara, noto que las tengo tan heladas como carámbanos. No soporto el pánico que me atrapa. El corazón se me sale por la boca  y cuando ya creo morir de terror, escucho una voz que me dice que la fiebre va remitiendo y que no tenga miedo, que estoy en la habitación de un hospital y que nadie me va a hacer daño. Que en unos días estaré del todo bien y podré volver a casa. Pero a pesar de lo que me dicen, nunca volveré a dormir con la luz apagada y en aquella vivienda. Tendré que buscar otra o volver a la casa de mis padres. ¡Con lo que me gustaba vivir independizada!

Nani. Noviembre 2019


lunes, 11 de noviembre de 2019

ENTRE COL Y COL...

Con su gato Mishí, que no participó, como tampoco lo hizo el peluche Blanquito, ni Tocotoco que su misión era cuidar de los juguetes. Si fueron a participar los mellizos disfrazados de Zipi y Zape. Hicieron la parodia que papá escribió para el taller de teatro y todos los niños disfrutaron de sus diabluras, merendaron juntos y al terminar, Juanito acompañado de la oncóloga volvió a la habitación donde seguirían con el tratamiento.

Nani. Noviembre 2019

viernes, 8 de noviembre de 2019

¿?






Te quiero con toda el alma, con todas mis ganas y con todo lo que tengo. Deseo ofrecerte todo mi amor. Que salgamos a demostrar al mundo todo lo que encierran tu corazón y el mío. Ofrecer parte de nuestro gozo,  solo que mi corazón se quedó atrapado en una jaula. Quise ofrecerte tanto y programé hasta el último suspiro, que fui yo el que quedo detenido para siempre en un corazón hecho de lazos y luces de colores.

Nani. Noviembre 2019

lunes, 4 de noviembre de 2019

LA CURIOSIDAD DE MI HERMANO


No es cierto que tengan siete vidas ─dijo mi hermano─, cuando desde el balcón quiso dejarle caer para comprobarlo, pero gracias a la providencia llegó papá y le arrancó de los brazos a Misi que asustado se revolvía. Luego nos confesó que si era cierto y no le pasaba nada, probaría a hacerlo él también.


FAROLES Y FAROLAS

No es cierto que tengan siete vidas los gatos ni ningún ser vivo. Cuando éramos niños mi hermana y yo le pusimos a uno un  paracaídas que teníamos de juguete. Con los muñecos funcionaba, pero con él no y aunque arqueó su lomo todo lo que pudo, no llegó al suelo vivo porque se estrelló contra una farola. Estuve castigado hasta que a mis padres se les pasó el enfado y la pena. Yo aprendí que no todo lo que nos cuentan puede ser verdadero.

CACHITO A CACHITO

No es verdad que tengan siete vidas por mucho que se haya difundido este tópico con respecto a los felinos. Sí debería aplicarse a mi existencia. Cada vez que tropiezo, renazco y comienzo una nueva vida, hasta que en un nuevo tropiezo, muero y surjo de nuevo de mis propios cachitos.

Nani,  Octubre 2019

viernes, 1 de noviembre de 2019

NI MUERTO



Mi aportación a Viernes Creativo: Escribe una historia, de Ana Vidal
Foto de Nieves Nieto

Hay días que no soy yo el que se refleja en el espejo, sino alguien que no conozco. Detrás, una sombra negra que está envuelta en capa y capucha. No consigo distinguir su rostro, pero intuyo que no es agradable por las formas en que aparece, por esas manos que sujetan el espejo y por el olor que percibo. He querido quitarlo, llevarlo al sótano o tirarlo, pero vuelve a aparecer en la sala donde contaban mis antepasados hubo una tragedia. No consigo entender que pretende el ser que siempre surge, qué quiere de mí y en qué consiste esa insistencia. A veces me asusto, otras le pregunto pero no obtengo respuesta; entonces recuerdo las enseñanzas infantiles y rezo, pido por su paz y es en ese momento cuando se va difuminando, el olor desagradable se torna en aroma a rosas y me siento en la silla que hay frente a ese espejo. Me sereno, salgo a la calle y es allí donde consigo pensar con lucidez, pero desde que me pasan estas cosas, odio los espejos, los escaparates y todo lo que me devuelva mi imagen o la de alguien que esté cerca de mí, por eso llevo estos pelos, barba descuidada y muchas veces el sombrero del revés. ¡No me asomo a un espejo ni muerto!

Nani. Noviembre 2019

jueves, 31 de octubre de 2019

CUESTIÓN DE SENSIBILIDAD




En la clase de hoy he disfrutado como un juglar en la Edad Media. He escuchado la desconocida canción que escribió Ana Bolena antes de ser decapitada. La pieza musical es una delicia. Escuchar cantar a la soprano: "Oh muerte, me sacude dormido" entre otros lamentos y sus últimos pensamientos, pone los vellos como escarpias. Me gustaría tocar los instrumentos que hacen que brille y suene esa composición u otra cualquiera. Quiero estudiar más música para poder hacer llegar estas obras incalculables. Pero ahora debo jugar al mismo tiempo que sigo con alegría viviendo, creciendo y aprendiendo a hacerme también, un hombre.




Anne Boleyn's lament: O death, rock me asleep; Anna Dennis & Voices of Music 4K UHD

Composición musical escrita por Ana Bolena antes de ser decapitada.

Nani. Octubre 2019

domingo, 27 de octubre de 2019

DÍAS DE PERDÓN




Se imponían normalmente a sí mismas los días adecuados, por eso quisieron ir a aquella basílica a pedir perdón por sus pecadillos. Ellas necesitaban de tanto en tanto, ese momento para expiar sus faltas. Entraron con mucho recogimiento. Ataviadas con mantilla, libro de oraciones y plegarias. Rosario de nácar, vestido largo, zapato de tacón bajo y el alma esperanzada.  Habían sido muchas las infidelidades, las críticas a las que consideraban sus enemigas/os (más bien se trataba de envidia a lo que las otras/os eran y poseían en sus cabezas mejor amobladas), zancadillas en el trabajo y así, un sinfín de menudencias (en el fondo sabían que eran atrocidades), que ahora les hacía sentirse bastante mal. Por eso decidieron hacer una escapada a aquel lugar de peregrinación. Aprovecharon las fechas en que sus esposos iban a Miami a la despedida de soltero de Carlos (era la tercera ya). A los pequeños los dejaron con las nanis y las abuelas. Algunos ya no eran tan pequeños y estaban en residencias para estudiantes, por lo tanto la coyuntura era perfecta. Entraron con recogimiento, se aplicaron agua bendita, encendieron bastantes velas (una por cada falta que creían tenían que purgar); llegaron hasta la cámara de rezos, se arrodillaron con mucho fervor y allí rezaron (incluso alguna lloró con abatimiento) y cuando creyeron oportuno, empezaron a levantarse e ir saliendo llenas de paz. Volvieron al autobús que las trasladaba de nuevo al hotel donde habían contratado la residencia en esos días y mientras doblaban mantillas, guardaban libros y rosarios, comenzaron a organizar la próxima visita turística a los almacenes de moda y la comida en el restaurante más pijo. Sin apenas percibirlo, volvían a ser las chicas de siempre y por lo tanto, después de esta excursión, seguían siendo las señoras de las banalidades, vida sosa o vacía; pero siempre, siempre llena de oropel.

Nani. Octubre 2019


jueves, 24 de octubre de 2019

REENCUENTROS




Las largas caminatas por el campo o por la playa, son el resorte que me da vida. Cuando piso la arena dejo de sentir morriña por aquellos paisajes galleguiños que me vieron crecer. La vereda que siempre recorría con mi padre, las trochas para volver y los atardeceres hacían que mi goce fuera infinito, aunque el salitre me provoque sarpullido. Lo doy por bien empleado, vuelvo a ser el niño de seis años. Después una buena ducha y todo perfecto.

Nani. Octubre 2019


lunes, 21 de octubre de 2019

SIN CENA


  

Nos dejaron sin magdalenas y sin flan de vainilla durante una semana. MI hermana y yo decidimos ir a casa de Juanito y le llevamos todo lo que pudimos coger en la despensa de mami. Agarramos el carrito de la compra, lo llenamos y nos fuimos. Cuando volvimos nuestros padres esperaban. Nos mandaron a dormir sin cenar. Después nos llevaron un vaso de leche. A otro día les escuchamos contar a los abuelos ¡sin querer, aunque estábamos escondidos tras el sillón!, que lloraron de emoción pensando que no lo estaban haciendo tan mal.

UNIFORME NO SIEMPRE QUIERE DECIR IGUALDAD

Nos dejaron sin magdalenas a la hora del desayuno. Dijeron que ellas eran niñas de pago y nosotras no, así que nosotras comeríamos un joyito de pan con aceite. En aquel internado no todo era lo mismo. Ellas llevaban uniforme planchado con tablones y nosotras babis. Lo bueno de aquellas imposiciones es que en clase todas llevábamos el babi (algunas para no ensuciarse) y cada una, nuestra inteligencia que a veces en las cabecitas de las de pago, brillaba por su ausencia.

UNA PARA TI Y A VECES, OTRA TAMBIÉN

Nos dejaron sin magdalenas pero no nos importó. Aquellos niños tenían hambre y nunca un dulce. A nosotros a veces se nos quedaban duras en la despensa, por eso cuando nos dijeron que deberíamos compartir, pensamos que por una vez las cosas podían ser un poco justas. Los mayores lo quieren todo y no ven que tanto ellos como nosotros somos personas y ni notan, la tristeza en algunas miradas.

CHEF DE EVENTOS

Nos dejaron sin magdalenas pero me alegro, ¡que se las coman y les dé una colitis y se vayan por el váter, por ser ellos tan agonías! Como me suponía lo que pasaría, a la vez del polvo de hornear y en lugar del aceite vegetal he puesto de ricino. Ellos matan a todos los más vulnerables y los dejan que se mueran de hambre, ahogados o detrás de unos alambres oxidados; si les toca a ellos ahora, no estaría mal. No pretendo que se mueran, pero sí que sientan la agonía de sus víctimas alguna vez en sus vidas.


Nani. Octubre 2019

miércoles, 16 de octubre de 2019

RAMIRO



Fui una niña feliz, con muchas carencias como casi todo el mundo que vivía en el medio rural en aquella época, pero feliz y querida. Debía ayudar en las tareas antes de ir al colegio sobre todo. Vigilar a los animales del establo, ponerles agua y comida hasta que papá y mamá terminaban las tareas del campo y entonces les tocaba a ellos arreglar las zahúrdas de los animales, limpiar a fondo y si era necesario, añadir pan duro, trigo, mondas y todo lo preciso para su crianza y por último,  visitaba a mi compañero de juegos y de vida. Ramiro era el burro que acompañaba a mi padre a la ciudad, cuando llevaba los huevos de las gallinas al mercado, el queso de cabra y las aceitunas aliñás que las señoras del pueblo encargaban. A cambio volvía con las alforjas de Ramiro llenas de telas que mamá convertía en camisas y vestidos, delantales y manteles para la mesa de la cocina, algún pescado en salazón y a  veces, un caramelo o cualquier regaliz que le regalaba D. Vicente el farmacéutico, cuando dejaba algunos de los encargos de su señora.
Cuando cumplí los ocho años y Ramiro empezó a ponerse viejito, papá decidió ir a la ciudad con Baldomero, el caballo pecherón que le ayudaba en las tareas del campo y a Ramiro lo dejó en casa para que fuera el compañero de juegos de mis hermanos y mío, aunque fui yo la que le disfruté  hasta el día de su partida. Cuando salía del colegio me lo llevaba hasta el arroyo cristalino y cuando se veía reflejado en alguna charca, pateaba el agua como si reconociera algún hermano y al final, terminaba bañado y yo con él. Le encantaba que nos adentráramos en los campos de amapolas. Las olía, las besaba y las acariciaba con sus enormes orejas. A veces en la hierba fresca de verano, nos tumbábamos y las siestas eran nuestra más reconfortante tarea. Yo posaba mi cabeza en la suya y otras en su barriga. Leía en voz alta para que me escuchara. Sabía que mis cuentos le gustaban tanto como a mí, después fueron los libros e incluso las ecuaciones; si no era a su lado no conseguía resorberlas. Papá y mis hermanos me decían para hacerme rabiar, que se  me iban a poner las orejas de burro, pero nunca me enfadé por ello y aunque no sabía cómo responderles, hoy les diría que a mucha honra si así hubiera sucedido. Ramiro me enseñó a ser paciente, cariñosa, agradecida y sobre todo a abrazar; con él empecé y seguí toda mi vida abrazando y hoy cuando vuelvo a hacerlo, no puedo por menos ver a Ramiro agradecido (nunca sumiso como dicen que son algunos animales que viven junto a nosotros) e incluso, pude observar como lloraba cuando nos dolió algo cercano. Nunca olvidaré sus últimas lágrimas. Sé que le apenaba irse para siempre y dejarme sin su compañía, sin su dulce, suave  y mullida almohada, que fue la que me hizo saber del amor y de la gratitud.


#hiatoriasdeanimales


Nani. Octubre 2019

lunes, 14 de octubre de 2019

PALABRAS ASUSTADAS


A seguir viendo la tele me decía cuando llegaba rompiendo todo lo que encontraba a su paso. Yo fingía mirar los dibujos, mientras me tragaba el miedo, los mocos y el llanto con ellos. Sabía que después vendría a por mí, me diría que eran cosas de matrimonios y que no me asustara. Se sacaría un caramelo pegajoso del bolsillo y con mucho asco y temor le quitaba el papel. Después cuando se quedaba dormido lo tiraba al váter, me abrazaba a mami y le pedía que me llevara lejos, solo que las palabras se me quedaban enganchadas en la glotis y nunca salían.

LA MERIENDA

A seguir viendo la tele a su lado y sin mirar a otro lado. Se enfada cuando me ve tejer o leer un libro. Me pregunta diariamente quién es el que presenta por la mañana y no soporta que no le conteste al instante. Luego quiere que le ponga su programa infantil predilecto, porque ella no recuerda a que número hay que darle en el mando y si no lo hago inmediatamente, la pataleta puede ser de órdago. Ganas me dan de ponerla en el rincón de pensar, pero me desarma cuando me pregunta si viene pronto su madre a darle la merienda.

Nani. Octubre 2019

viernes, 11 de octubre de 2019

DESAYUNO RARITO



Viernes Creativo: Escribe una historia.




Esta mañana mi amiga Paula me invitó a desayunar como hace de vez en cuando, en su casa y con degustación de sus creaciones culinarias, esas que a mí me quitan el hipo, la tristeza de la semana y hasta me hacen subir  a los techos de alegría.
Hoy ha  tocado plumcakes individuales y coronados con natas montadas y merengues multicolores, predominando el azul y lagrimitas de chocolate. Cuando di el primer mordisco al primer plumcake (me he comido tres), he saltado de la silla como si fuera un resorte el que me empujara y me he puesto a bailar al son del tango Oblivion de Astor Piazzolla (por cierto, me lo sé de memoria), solo que con la boca llena no podía tatarear la melodía, pero sí escucharla o sentirla dentro de todo mi ser, este que me ha hecho girar con una alegría que un poco más, salgo volando por la ventana cual mariposa o golondrina primaveral, estando como estamos estrenando otoño; ¡pero claro con este tiempo que tenemos, es fácil confundirse, hasta mis rosales están floreciendo y nunca lo hacen en este tiempo y también las plantas de “la suegra y la nuera”, están verdes y fuertes como tomando carrerilla para florecer en cualquier momento! Pero a lo que iba, he bailado mientras comía y mi amiga Paula me ha dicho toda extrañada, que estaba como muy sinestésica y me ha dejado de piedra. Cuando me habla con esos términos tan…, bueno que no los entiendo a la primera, me deja patidifusa, ¡vamos que me descoloco totalmente!, así que me he sentado de nuevo (he engullido los plumcakes) y le he pedido que me explicara de que se trababa ese término que no había escuchado hasta ahora y algo me ha aclarado, pero a veces mi querida Paula me desborda y prefiero no discutir o comentar lo que no entiendo. Me han dado ganas de decirle que a veces cuando Ramón y yo hacemos el amor, veo la habitación azul y rosa, como si todo nos  envolviera en un aura especial, pero no me he atrevido a decirle nada por si cree que se me está soltando un circuito, así que he comido como decía anteriormente (tengo el estómago pesado, creo que no comeré en todo el día) y después me he ido un poco compungida. Paula me ha dicho al despedirme que me  observe, que puede que sea una persona con sinestesia, pero solo pensarlo me está dando pánico. ¡Bien sabe Dios que estas cosas nuevas me dan pánico y veo todo negro (negro literal) y, casi me dan ganas de hacer un pis de esos que no se pueden controlar, por no decir que me meo en la pata abajo!

Nani, Octubre 2019

martes, 8 de octubre de 2019

ENTREVISTA DE EMPLEO



Imagen encontrada en la red

Tampoco hoy encontré trabajo señor encargado del SEPE y van cinco intentos.
En el primero debía llevar vestidos ceñidos, medias finas y tacones de aguja, para servir copas a señores que pagaban con metálico introducido en mi escote. En el segundo sería señorita de compañía, pero resultó ser un señor senil, baboso y sobón de tetas y culo.  En el tercero debería doblar a la actriz de turno, en las escenas de sexo y en el cuarto y quinto, sería la secretaria del director y adjunto en días alternos, incluidas noches. Así que usted verá, pero no acepto a cambio de miseria y humillación.

EXCÉNTRICOS


Tampoco hoy encontré trabajo. Tenía todos mis documentos al día en el INEM. Había hecho cursos, máster, contrataba páginas con ofertas actualizadas. Pegaba carteles por todos los lugares con mi número de móvil. Prefería comer una vez al día y gastar en gasolina para presentar el currículum aunque fuera en distintas ciudades. Me ofrecí incluso como señor de compañía de una antigua dama de la jet-setter (ambiente un poco raro, duré una semana, no se me daba  bien pasar papelinas) y,  hoy que tenía las ilusiones puestas en una llamada…, tendría trabajo ─me dijo, si me follo a la perra en su presencia.

Nani. Septiembre 2019

lunes, 7 de octubre de 2019

EN SEPIA





La foto de su boda fue en blanco y negro. Por entonces todavía no las había en color, en todo caso sepia. Siempre contó con dolor que las jóvenes que eran acompañadas de su familia se casaban de blanco, pero las que no tenían un padre que las acompañara al altar (el suyo fue tiroteado y dejado en aquel barranco), no se vestían como la novia pura. Y aunque todavía llevaba el luto prendido en el corazón, decidió que fuera marrón su traje, así serviría para otros momentos. Intentó que ese luto fuera cambiando de color con la llegada de los hijos, pero no era fácil vivir con ese puñal hundido, con ese pesar y con las desolaciones que siguieron. Cuando empezó a descubrir el verde manzana que tanto le gustaba, aquel pecho que empezó a supurar después del último parto, la fue apagando. Le hizo frente y aunque era muy doloroso, aguantó hasta que aquellos hijos empezaron a respirar por si solos o eso creyó. Entonces comenzó a perder la batalla y una tarde de finales de verano, divisó en el horizonte aquella familia que la esperaba desde hacía tanto tiempo y, se dejó ir buscando paz.

Nani. Octubre 2019