viernes, 15 de febrero de 2019

SAN VALENTÍN




Cuando llegó a casa ya estaban todos acostados. Al encender la luz del recibidor encontró un bonito paquete envuelto en rojo con un gran lazo y una nota que decía: “Amor, te he esperado creyendo que podríamos celebrar el día de los enamorados, aunque hubiera sido con una cena, que por cierto he dejado en el frigorífico por si te apetece picar algo. Espero que mi regalo te guste”.
Fran se rasca la cabeza. Ha estado tan ocupado en el congreso de los diputados que ni se ha acordado de lo que se celebraba en el día que estaba terminando. Allí entre debates y apuntes, no queda tiempo nada más que para ver como discuten los que deberían organizar un país y por más que su profesión le guste, a veces se frustra. Decide salir de nuevo y llegar a la estación de gasolina de la salida, allí suele haber regalos para estos días y puede que encuentre una orquídea o un suculento surtido de bombones; para cuando ella despierte lo tenga cerca.
Sale de nuevo sin hacer ruido, se mete en el coche y hace lo pensado. En la estación solo quedan unos ramos un poco mustios, dos orquídeas y los bombones están agotados, así que recoge la orquídea que hay más bonita, vuelve al coche y regresa a casa. Recoge de nuevo su regalo, se acerca a la cocina a tomar un vaso de leche caliente que es lo único que le apetece, y mientras esta da vueltas en el microondas, abre su regalo. Allí encuentra las gafas de sol que tantas ganas tenía de obtener y que por falta de tiempo, no conseguía ir a comprar. Mientras saborea la leche con cacao que tanto le gusta, piensa en Eva: “¡Ella siempre sabe que necesito y que me hace ilusión!”. Se siente culpable de saberla sola criando a los dos hijos y solucionando las tareas que a él le correspondería compartir. Ya lo han hablado muchas veces y ella le comprende, pero a él la culpabilidad y la idea de estar perdiendo a sus hijos mientras crecen, no le tranquiliza.  Con resignación deja la taza con agua en el fregadero y se encamina a las escaleras, se siente agotado y lo único que le apetece es besar a sus hijos y acostarse al lado del amor de su vida.
Mientras sube distraído la gran escalinata de caracol y peldaños de mármol blanco, algo percibe y al mismo tiempo le sobresalta. Mira a derecha y a izquierda y no ve nada. Se detiene, enciende la linterna del móvil y enfoca hacía abajo primero y después hacía la parte alta de la escalera. No observa nada y continúa subiendo ya con un poco de preocupación. Al llegar al rellano del primer piso, enciende la luz, guarda el móvil en el bolsillo y se encamina a la habitación de sus hijos. María duerme con su carita de ángel y Fran en la cama de al lado que le sonríe entre sueños. Los besa y sale al pasillo. Allí en una esquina hay algo extraño y que puede ser el motivo del ajetreo que ha percibido. Al pie de su habitación y en una alfombra, hay un perrito que se agita. No sabía que Marta hubiera adquirido el perrito que tanto deseaba. Se ve que se ha hecho un auto regalo, ese que ella y los críos tanto deseaban. Pero no, no es ese el motivo de su inquietud, lo que escuchó era otra cosa. Empuja la puerta del su habitación y allí está ella con el pijama de las grandes ocasiones, sobre la cama esperando. Le mira sin expresión, está pálida y por la ventana abierta, entra un frío mortal.

Nani. Febrero 2019

lunes, 11 de febrero de 2019

NINGUNO ERA


Hay semanas que los comienzos de Relatos en Cadena, son un poco "raritos" y salen unos relatos un poco..., de aquella manera como es el caso.

Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás, ni estaban Kike, Márquez y Dani que siempre van juntos a todos lados.  Deben haber corrido juntos. Le huele mal esa certeza y se alegra aunque le inquieta que hayan llegado solos hasta el acantilado, es muy peligroso y pueden escurrirse. O al final de la finca donde están las trampas para los jabalíes. Las coloca porque está cansado de que se coman la cosecha. O lo que es peor, al zulo donde están el resto, escuchen y entonces todo lo planeado se le vaya a garete.


MAGIA

Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás. Debió de fallarle el truco y al levantar la tapa se puso nervioso. Cuando lo atravesara con el sable, debía estar seguro de que hubieran abierto la trampilla y se hubieran deslizado al foso del escenario, su carrera pendía de un hilo y de la travesura de un niño que no le hubiera hecho caso. Su madre siempre decía que siguiera sacando conejos de la chistera y dejara que los niños estuvieran en la cama en horario no escolar, pero ya era tarde para volverse atrás.

Nani. Febrero 2019

viernes, 8 de febrero de 2019

DESAYUNO O SIESTA



Imagen subida de la red

Suena el teléfono.
-¿Sí, dígame?
-Buenos días señora. Soy Cristina Cienfuegos, agente de Agua Cruda. Estamos por su zona y queremos hacerles entrega gratis de 20 litros de agua de nuestra marca, porque ¿ustedes  beben agua de botella, no?
-No señora, aquí se bebe agua del grifo. Además soy la chica de la limpieza y no puedo darle datos de esta casa, ni estoy autorizada para hablar de los señores.
-Ah bueno, pues entonces perdone. Buenos días.
Cuelgo con cierto mal humor. No hay manera. Cada vez que descuelgo el auricular y, o te quieren vender un seguro, por narices quieren que les digas en qué compañía tienes tus pólizas y en qué banco. Qué compañía telefónica te sirve las megas de las napias, la fibra, las series, películas, etc. Y si les digo que no quiero nada de esos servicios, que quiero seguir descolgando mi antiguo auricular negro, el de toda la vida, me dan a entender qué estoy anticuada, que así no se puede vivir, qué…, y ¡lo bien que estoy sin el twiter ese de las napias dónde todo el mundo se pelea por todo, el Instagram de los bombones donde todo quisqui sabe si has estornudado hace un rato o te has tirado un pedo, porque dicen que hasta las fotos huelen y el cara libro que te dan a leer lo que les interesa y no busques un libro, ya hasta en la sopa libros relacionados y ni se te ocurra buscas un cotilleo por simple curiosidad esporádica (¡oiga usted, que una es humana!); pues te salen todos los cotillas de la tele esa de los grandes hermanos, etc.! En fin, que he optado por ser la chica de la limpieza, la nany que cuida de los peques y de los grandes, la cocinera que viene a hacer la comida de la semana y me quedo tan pancha, porque ni miento, ni meto trolas, “ni na de na”, ya que quito el polvo, lavo la ropa y los platos, plancho, cocino y cuido de todo lo que concierne a esta casa. Lo malo va a ser cuando se me agoten todas esas profesiones que nos adjudican a ciertas personas que no cobramos un euro y lo hacemos todo. Bueno, si alguna vez miento, más lo hace esa voz del otro lado que ofrece el oro y el moro y al final, ni funciona esa fibra como dijeron, ni el paquete de fútbol o series es lo que te aseguraron, ni luego viene la factura con el total que te ofrecieron, sino otra cifra que va incrementado cada mes y, ¿cómo hacer para reclamar? ¡Ellos si pueden grabarte todo lo que dices faltaría más! pero, ¿a ti quién te garantiza que te van a dar lo que han ofrecido? Si pido un contrato por escrito, no lo pueden hacer, pero si atiborran mi correo de promociones y todo lo que se les antoja, pero mandar el contrato no y por supuesto, en el papel de toda la vida  y que venga a mi buzón ¡ese que está colgado en la puerta de la entrada de casa, ¡eso ni soñarlo hay que reciclar el papel! Pero ¡si mi buzón está lleno de papel y de folletos de supermercados! ¿Quién recicla y ahorra? ¡Mentiras y más mentiras, así que si digo que soy la señora de la limpieza lo soy y santas pascuas, no miento ni tanto así! Y he estado a un milímetro de decirle que a este paso nos venderán aire embotellado. Me he retenido por no dar ideas que me las cogen todas ¡hasta los vecinos de al lado! ¡Como si no tuviera suficiente con mi asma perenne desde la infancia y no supiera lo que es oxígeno embotellado! La gente vende de todo, no me extrañaría que un día llamaran diciendo que me ofrecen mi sombra, que la tengo perdida y la podré recuperar. Tampoco quiero dar ideas, pero ¿no sería que se apropiaran hasta de nuestra sombra y luego quisieran venderla? o ¿Será que tienen tan mala sombra que nos la quieren encasquetar para que la aguantemos los ciudadanos de turno que somos los que nos comemos todos los marrones que al del ego (resulta más fino que decir ombligo) prominente se le antoja?
¡Qué mira, que ya estoy hasta el moño de tanto hijo de su madre, de tanta cara de hormigón y de tanto aprovechado! ¡Aquí el que no corre, dicen que vuela y que digo yo, que prefiero morirme sin saber de modernismos que me quitan la humanidad y mi libertad! Morirme de aburrimiento por no estar en la redes, dicen; con lo bien que me lo paso mirando a los niños jugar en el parque o, como mi vecina le grita a su perro para que no se mee en el neumático del coche o, hablar del tiempo con el panadero, el carnicero o con el butanero! Qué soy de las que siguen yendo a la biblioteca a buscar un libro, sentarme en el parque a leer, tomarme un vinito el día que encarta en la terraza del kiosko y al que le duela, que se compre una aspirina o un paracetamol que creo es menos dañino. ¡He dicho!

Nani. Febrero 2019

martes, 5 de febrero de 2019

LLAMADA


Cuando se ausentaba de casa la niebla se disipaba y el aire circulaba. No se escuchaban gritos desaforados, ni golpes en las puertas o puñetazos sordos en su costado o cara. Por un rato no había sobresaltos o esa sensación tan estremecedora que se percibía a veces, como si se tratara de un saco de patatas estrellarse contra el suelo. Podía vivir aunque fueran unas horas. Beber un sorbo de vida, tragar un bocado de esperanza y mirar por la ventana el sol y el camino que la llamaba.

Nani. Enero 2019

viernes, 1 de febrero de 2019

ALTOS VUELOS





Heme aquí tumbado en esta cama del hospital y siendo “un juguete, entre comillas” de estas bonitas enfermeras. Las pobres se pasan demasiadas horas limpiando y aseando a personas en coma como yo estoy. ¡Se creen que no las escucho, pero la verdad es  que estoy deseando que vengan! Sus risas y sus picardías me alegran el día, aunque el motivo sea este atributo que tengo entre las piernas y comiencen con el irónico saludo de todos los días: ¿Cómo se encuentra mi Nachete? En ese momento, sonrío aunque ellas no lo aprecien  y mi día comienza con cierto optimismo. Este atributo me dio la vida y el pan de cada día, el mismo que hoy me tiene aquí  postrado en esta cama. No es bueno ponerse retos “tan altos” y nunca mejor dicho. El director del circo iba a lo suyo. Llenaba sillas, palcos y todo lo que sostuviera un culo humano y quisiera verme hacer ciertas proezas. Empecé arrastrando un Land Rove, luego fue un camión de los que nos servían para transportar enseres, más tarde una caravana circense y el culmen ha sido desde un trapecio y sin red, cogido de mi fuerte atributo, girar hasta que en la velocidad adquirida, no se pudiera apreciar al hombre, sino parecer un ventilador de los que ponemos en nuestros techos los días de verano. Me mantenía así de erecto la alegría de saber que ella me esperaba, la esperanza de que más tarde disfrutaría de su cariño; pero ese día les vi en la caravana haciéndose carantoñas y comentándole con sátira, que era ella la que me mantenía tan fuerte. Al pensarlo allí arriba, todo se vino abajo. MI fortaleza y atracción principal del circo, así como mis huesos que fueron a estrellarse contra la pista, que aunque estaba algo mullida con un piso elástico, la caída fue casi mortal. Hoy no me quejo. Sé que quise volar demasiado alto y confié en quién no debía, así que “casi prefiero” ser uno de los protagonistas de la serie que podían pasar por una de esas cadenas de moda, puesto que estas increíbles heroínas son las que se merecen los aplausos y las medallas; esas que dan a los fantoches de turno como fui por un tiempo.

Nani. Febrero 2019