viernes, 13 de marzo de 2020

¡A MERENDARRRRRRR!




Mamá nos ha pedido que vayamos a comprar un kilo de harina a casa de la Paqui, porque hoy nos quería hacer papuecas para merendar y no tiene suficiente harina. Lo que ha pasado es que cuando hemos llegado a la altura de la casa de Jaimito y nos ha visto con la bolsa de nuestro producto, nos ha invitado a entrar a su casa. En la fuente de su patio, ha vaciado nuestro ingrediente, ha puesto un poquito de agua y nos ha dicho que hoy tocaba jugar a asustar a los mayores. El juego consistía en embadurnarnos el rostro, hacernos jirones la ropa y andar como si fuéramos zombis, (¡yo no sabía que era eso y me lo ha tenido que explicar!). A mi abuela le ha dado tanto miedo, que la pobre no quiere salir de su habitación. No creí que fuera para tanto, pero papá me ha castigado en mi habitación hasta que las ranas críen pelos, ─dice. Lo que más siento es que esas papuecas que sonaban tan ricas no las voy a catar mientras se acuerden, ni tampoco voy a poder usar y menos jugar a las bolas con las de la bolsita que me regaló, diciendo que eran un verdadero tesoro. Yo creo que las canicas son más fuertes y brillan más; estas son de barro y si le das muy fuerte se parten, pero me hacía ilusión, tanto como esa merienda.

Nani. Marzo 2020

12 comentarios:

  1. Travesuras incomprendidas ;)
    Besos.

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  2. Jajjajaa... me has recordado algunas travesuras mías.

    Besos.

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  3. Los niños, siempre tan inocentes. Me encanto el texto. Saludos amiga.

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  4. Ahor hay otro tipo de travesuras más peligrosas.
    Me ha gustado nani.
    Un beso y feliz día amiga.
    Cuidate.

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    1. La verdad Carmen, es que hoy los niños son distintos y tienen mucho en su mano.
      Besicos muchos.

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  5. "El juego consistía en embadurnarnos el rostro, hacernos jirones la ropa y andar como si fuéramos zombis"
    Parece un juego muy divertido!
    Saludos!

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    1. Bueno, por lo menos no era muy peligroso, Patricia. Un poco sucio, pero nada que no solucionara una ducha.
      Besicos muchos.

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  6. Si daban tanto miedo como los niños que aparecen en la foto, no me extraña que la abuela no quisiera salir de la habitación y que les castigaran... ¡Jaja!

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    1. Sandra, es que los niños no inventan nada bueno, dicen!!
      Besicos muchos.

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