Imagen
del fotógrafo checoslovaco Josef Koudelka
─
¿A cuál paz te refieres, la que sentimos interiormente o la que debería tener
todo ser humano en su lugar de origen?
─Verás.
La interior la necesito para sentirme bien y hacer las cosas que debo o creo.
Cuando me desestabilizo, todo se vuelve caos. Creo que todos necesitamos esa
paz, pero depende de tantas cosas. Por ejemplo, cuando voy paseando bajo una llovizna
suave que moja, pero al mismo tiempo limpia por fuera y por dentro, porque al
mismo tiempo pienso y eso me da paz y me limpia; a eso le llamo paz interior.
La
otra, la que todo ser humano se merece y debería tener según los que rigen su
lugar de origen y prometen cada vez que piden votos, esa es una quimera en una
gran parte del planeta. Aunque es la que debería ser, la que los niños del
mundo se merecen porque ningún niño debe vivir de cualquier manera o no vivir
literalmente. Pero para que eso suceda, no deberíamos mezclar las churras con
las merinas y llamarle a pan, pan y al vino, de moriles, jumilla o Jerez.
En
fin, que este paseo que me he dado por el camino de los cipreses me ha mojado,
me ha proporcionado paz, me ha hecho pensar y reflexionar y en cuanto a las
quimeras, siguen siendo quimeras, nostalgias y deseos que me hacen tener
esperanzas y asegurar mientras está a mi alcance, mi paz y la de los que me
rodean porque más lejos no puedo llegar.
Nani,
marzo 2026

Un diálogo en el que se percibe muy claramente que una paz debería conducir a la opción, pero esta última no depende de uno, sino de aquellos que nos dirigen y de alguna manera tienden a vender nuestras vidas.
ResponderEliminarUn besote, feliz noche, y feliz fin de semna
Totalmente de acuerdo, Campirela!!
EliminarBesicos muchos.
Pues a mi, lo de que haya niños que no tengan paz, me quita la mía a pescozones. Un abrazo, Nani.
ResponderEliminarPor eso mismo he escrito este relato, porque me quita la paz la situación.
EliminarBesicos muchos.
Ángela Sahagún
ResponderEliminarÁngela, siempre agradecida!!
EliminarBesicos muchos.
Los que tienen la sartén por el mango, son los que reparten el alimento.
ResponderEliminarMe mata cuando veo a esos niños es horrible, inhumano.
Feliz finde nani
Carmen, esa sartén es la que nos deja sin opciones, aunque nos queda el pataleo.
EliminarSiempre pierde el más necesitado, por supuesto.
Besicos muchos.
Me encanta esta narrativa. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarAgradecida Carlos Augusto.
EliminarBesicos muchos.
Para procurarnos esa paz interior, va bien saber que en el mundo también hay paz de la otra.
ResponderEliminarBesos.
Así es Alfred. Es el motivo que me impulsa a compartir estas cosas.
EliminarBesicos muchos.
No puedo con tanto horror.
ResponderEliminarQué mundo tan horroroso.
Guerras y más guerras...
Besos.
Cada día estamos más horrorizados, Xavi y cada día con más impotencia.
EliminarBesicos muchos.
Necesitamos esa paz interior como el comer... ya que estamos en un mundo de guerras...
ResponderEliminarNani, besicos
Así es Milena. Nos quitan la paz interior, nos roban todo lo que nos pertenece.
EliminarBesicos muchos.
Yo quiero creer que ese mundo de paz va a llegar, después de este que se cae a pedazos quizás...
ResponderEliminarMe encanta cómo sientes, amiga. Perdón por la demora...
También quiero creerlo, Carlos.
EliminarAgradecida por tus palabras y nada de pedir perdón. Acudimos cuando podemos y nada de sentirte obligado.
Besicos muchos.
También quiero creerlo, Carlos.
EliminarAgradecida por tus palabras y nada de pedir perdón. Acudimos cuando podemos y nada de sentirte obligado.
Besicos muchos.
Es importante acercarse a la naturaleza de vez en cuando para lograr esa paz interior que tanto necesitamos, Nani...La reflexión nos madura y nos hace crecer junto a la experiencia.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable por tu cercanía y buenas letras.
La paz es el camino, dijo Gandhi.
ResponderEliminarLa paz interior, tan frágil, es primordial aunque la escasez de paz en el exterior es ya abrumadora.
Menuda lacra mundial tenemos, Nani.
Besos.