Ig
@collage.absurdage de la artista Iuliia Shulga.
Nos
pasó en varias ocasiones. Cuando fuimos a ayudar a nuestros padres y abuelos a recoger
membrillos fue una de ellas. Siempre me retaba mi hermano Kiko y yo que era una
osada, nunca me amilanaba. En aquella ocasión me dijo que el subiría a la rama
más alta antes que yo y por supuesto, le seguí. Lo que no imaginamos es que una
de las ramas se partió y estuvimos allí agarrados, colgados con el cuerpo al
viento como un chorizo y casi desfallecidos hasta que nuestro padre nos echó de
menos y nos buscó por toda la finca. Otro día nos pasó en la higuera buscando
las brevas más maduras y en el nogal cuando tocó varear las nueces. Claro que
nosotros no vareábamos, nosotros subíamos y a veces nos quedábamos en la rama
más alta sin poder descender por vértigo, imposibilidad o por puro miedo. Pero
lo más gracioso o humorístico por definirlo de alguna manera, es que los vecinos
escucharon a nuestra madre decir una de aquellas veces que estábamos colgados y
desde entonces el apodo por el que nos conocen en el pueblo y fuimos bautizados
sin lugar a cambios, es el de “Los Colgados” y más natural es tomarlo a broma
porque en realidad algo colgados en el sentido figurado hemos estado siempre. Pero
no es mi más ni menos que somos unos vecinos más como lo son “Los Melones”, “Los
Pepinos”, “Los Vinagre” o “Los Chocholocos”, por esparcir semillas, sembrar o
tener semblate avinagrado y es que en algunos lugares y si son pequeños, solemos
estar colgados, pero solemos ser sanos como las peras de agua que recogemos en
verano y nos alegran la vida.
Nani,
marzo 2026

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