miércoles, 15 de julio de 2026

BORRADOS

 


Imagen subida de la red

Al día siguiente las ropas seguían mojadas. No había corrido ninguna brisa y la humedad se dejaba caer acompañada de una neblina espesa que se pegaba a todo. Los huesos ya ajados de los habitantes de aquella población envejecida rechinaban como los garbanzos tostados que hacía el quiosquero del barrio y si fuera poco, se escuchaba un sonido aterrador que nadie sabía de donde procedía. Los viejos del lugar se habían reunido en la taberna para ver si se decidían a llamar a los grandes de la ciudad, para que les protegieran. No era normal esa bruma persistente acompañada de una intensa humedad pegajosa que se adhería a los huesos, a la ropa tendida y hasta al paladar que pastoso no identificaba los sabores, ni tampoco el olfato hacía su debida función. Todo desde hacía una semana había cambiado. Los árboles frutales presentaban un aspecto deprimente, el arroyo en lugar de agua cristalina, arrastraba un pestilente líquido oscuro que embotaba los sentidos y las miradas torpes por los muchos años que esos ojos tenían, no encontraban una luz que les infundiera esperanza, era como morir minuto a minuto sin encontrar un triste punto de apoyo al que agarrarse, ni encontrar una esperanza que les ofreciera luz en aquella incertidumbre que ya duraba demasiados días en aquella aldea olvidada de la civilización y de la mano del Todopoderoso. De la noche a la mañana eran los olvidados y los que se consumían en la boca del cráter o en la boca del mismísimo infierno.

Nani, julio 2026

1 comentario:

  1. Desolador panorama es el que nos dejas en tus letras.
    Un futuro, no creo que inmediato, pero quién sabe si en un futuro más lejano algo asi persista en nuestra atmósfera terrestre.
    Esperemos no ser los olvidados del Todopoderoso.
    Un besote, feliz noche.

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