De
fondo sonaba una canción de Rigoberta Bandini. Bailaba y el agua le mojaba los
tobillos e incluso las rodillas cuando las olas iban y venían. Las manos subían
hacia el cielo como queriendo coger la nube que nos coronaba con forma de peluche.
Me habría encantado inmortalizar el momento, pero la cámara estaba bajo la
sombrilla y aunque me hubiera puesto a filmar, el momento tan especial se
habría perdido. Los preparativos habrían borrado la sensación de disfrute que
viví antes de que el dron nos descubriera.
Nani,
septiembre 2026

Un texto muy bien armado, realmente es un momento de alegría, donde la música y el baile son protagonistas...Pero ese dron final...me da mala espina, todo cambió...Un final abierto que nos deja una interrogación final...?
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y mi cariño, Nani.
(seguimos esperando que Blogger arregle la lista de lectura)