miércoles, 13 de febrero de 2008

CALLEJEROS, INDIGENTES ¿UN INFIERNO? (preguntas que me hago)



-"Victor es un borracho un drogata, dice la voz popular. Es alguien de quién no te puedes fiar".

-"Es verdad. Últimamente, sólo se le ve con una litrona o un cartón de vino, sentado en uno de los escalones de la iglesia".

-"A veces, también se le ve sentado al borde de la fuente donde cualquier día, le da un vahído y amanece flotando sobre el agua".

-"Es verdad, la mayoría de la veces, está ciego, y ¿de qué?".

-"Pues seguramente, de alcohol, de alguna raya o de algo parecido".

-"Pero a mí me duele, que digamos que es un borracho o un drogata. Más bién creo y repito -CREO-, que es un pobre desgraciado o un pobre indigente, que no le hace mal a nadie. Bueno, a veces nos molesta verle con ese aspecto cuando entramos a las ceremonias religiosas".

-"Anda bonica, dame un eurillo, que tengo hambre".

-"Si hombre, pa droga o vino",- contestamos.

-"Seguro que si, que es para droga, para vino o litrona, pero... ¿acaso no es también hambre?. Hambre que provoca la miseria, la sociedad, el consumismo, la poca solidaridad, nosotros mismos".

-"¡Cómo nos molestan, Victor, Paco o Juan!"

-"Sus ojos están como traspuestos y muy rojos".

-"A mi me dan miedo y, ¿si sacan un arma?

-"Pero por Dios, ¿no te das cuenta que ya no le quedan fuerzas?, ¿pero no te das cuenta de la tiritona, que lleva acuestas?, ¿pero no te das cuenta, que cualquier mañana amanece en un portal, con su vida apagada sin apenas molestar? .

-"Yo diría más bien, que es otro Jesús crucificado que procesiona por nuestras calles un día cualquiera, lo mismo da que sea jueves, viernes o sábado, sean santo o no. Después nos lamentamos, incluso lloramos cuando los medios de comunicación nos muestran estas miserias o como mueren de hambre las personas de otros países. De pobreza, de todo lo más básico y que al fin y al cabo es horrible. Luego decimos que el almuerzo o la cena no la pasamos, que no nos llega".

-"Pero seguimos sentados en el brasero, en un buen sillón, en nuestra buena mesa y no puedo por menos que preguntarme: ¿Habría que salir a la calle?. ¿Habría que gritar? ¿Habría que conformarse? ¿Qué hay que hacer?"

-"Luchar, luchar, dice una voz en mi interior. Pero es que la desidia y conformidad están de moda y luchar contra las modas, ¡ya se sabe!"

-"Hay demasiadas modas, diría yo. Unas nos enaltecen, otras nos enorgullecen y para que todo esto sea más aparatoso y se note más aún, tiene que haber modas miserables, gentes que mueran de hambre, indigentes que acaben en las cunetas o en un portal y como nos molestan en el ánimo y a la vista, nos quejamos pero, ¿qué hacemos para solucionar el mal?".

-"Seguramente aquellos inconformistas de los sesenta, u otras generaciones, hubieran dicho: Gritad, gritad. Pero en el siglo XXI esto no está de moda, y a veces nos preguntamos, ¿hay en algún lugar del mundo solidaridad? Un buen amigo me contestó un día. ¡Sal a la calle, alguien te responderá!".
Nani, Febrero 2008.

jueves, 7 de febrero de 2008

TE ESCRIBO AHORA...






Desde nuestra casa, a 7 de Febrero de 2008.




Cariño, perdóname la carta que te escribí ayer. Me encontraba muy sola con los niños. Los dos han cogido la varicela al mismo tiempo y no había dormido apenas en varios días, tú sabes lo dormilona que soy.

Te prometí cuando te fuiste a este último viaje que no te agobiaría, que sería fuerte y que superaría todos los contratiempos. Hoy renuevo mi promesa. Los niños gracias a Dios están mejor, la fiebre ha cedido y ya estoy más tranquila. En estos días, no he dado abasto y he llegado a ponerme bastante nerviosa. La verdad es que he pasado mucho miedo con Marga, la fiebre no bajaba y su cuerpecito se había desfigurado con tanta ampolla cubriéndole la piel. Tuve verdadero pánico y sin querer, te culpé de mi soledad, de mi miedo, incluso llegué a sentirme abandonada.

Hoy quiero pedirte perdón. Decirte que te recuerdo como el último día que estuvimos juntos. Fue la despedida que siempre tendré presente. Gracias a tu madre mi cómplice, nuestra mejor amiga y la que me ayuda a superar estas largas esperas.

Hoy necesito decirte, lo mucho que te quiero, lo mucho que te necesito y lo orgullosa que estoy de ti. Quiero que sepas que todos los reproches que te hice en mi anterior carta, fueron producto del miedo, de la angustia. También quiero que sepas que no estoy arrepentida de la decisión que tomamos cuando optaste por prestar tus servicios en la "ONG". Los dos teníamos muy claro que necesitaban médicos después de la catástrofe que ha sufrido ese pobre país. Se que para ti también es muy doloroso y triste, puesto que tendrás que enfrentarte a casos muy duros y en especial, cuando se trate de niños. Conociéndote como te conozco, se que estás sufriendo pero sobretodo, haciendo lo que debemos y eso nos hace crecer a ti como médico y persona y a mí como madre, esposa y ser humano y es eso, lo que siempre quisimos hacer.

Cariño, hoy tengo que decirte infinidad de veces que te quiero, que me cuesta estar sin ti y que a lo único que aspiro es a tenerte otra vez a mi lado. Podría decir a nuestro lado sería más lógico, pero no te escribo hoy como madre de familia. Hoy no quiero pensar nada más que en ti y en mí. Hoy te escribo como la mujer que necesita al hombre que quiero, al hombre de mi vida, al ser que es capaz de hacerme la persona más feliz y a la vez, la mujer más solitaria de universo cuando te añoro.

Cariño, anoche cuando dejé dormidos a los niños, después de reflexionar y darme cuenta de lo injusta que fui contigo, intenté escribirte pero tan solo supe plasmar sobre el papel eso si, con toda sinceridad y todo mi cariño, los siguientes versos:



Eres la luz para el día,
que me alumbra a cada paso.
Eres la luna en mi noche,
cuando tengo miedo,
cuando tropiezo,
cuando tengo algún fallo.
Eres mi sol,
mi lluvia,
mi rocío,
mi llanto.
Eres toda mi vida.
todo lo que deseo
en este caminar,
que contigo comparto.
Te tengo presente,
en todo momento.
Te quiero, te quiero,
te quiero tanto....



Recibe todo lo que soy capaz de darte, recibe todo el amor, de,

Marta.


P.D. Aparte, te mando la carta de los niños. Bueno son los dibujitos que ellos hacen. Esta carta ya te dije, que no la comparto con nadie.



Nani. Febrero 2008.





Se acerca el día de los enamorados, no soy muy partidaria de los días "DE...", pero se pone una tierna al pensar en estas cositas, jejejeje.

viernes, 1 de febrero de 2008

ZUMAQUE




Aquella tarde de nuevo había decidido acercarse al zumaque. ¡Le gustaba tanto aquel paisaje desde el tajo!
En otoño alcanzaba su madurez, el colorido era impresionante tan intenso y variado, empezando por las tonalidades verdes, pasando por los diferentes naranjas y acabando por los marrones más agradables y variados. Todos tan bien combinados, que solo la madre naturaleza es capaz de alcanzar dicha paleta de colores. Sólo ella podía conseguir un arco iris después de una tormenta, ese trino fascinante cuando se sentaba debajo de la noguera ahora cargada de nueces, el vientecillo ya algo fresco que acaricia la piel, el pelo y que le hace estremecer y sentirse viva.
Todos los años volvía a ocurrir lo mismo, era como un rito lo que en aquel tajo experimentaba. Se sentía plena. Daba gracias por la vida, por su familia, por las alegrías, las dificultades y las tristezas, ya que todas ellas juntas y así revueltas, formaban parte de su ser. Por su trabajo, que aunque no era el mejor del mundo era el suyo y sobretodo, podía ejecutarlo ya que tenía facultades físicas y síquicas. Sabía que cuando volviese a casa, podría volver a mezclar los colores y plasmarlos en el lienzo que en casa le esperaba y cuando en la cocina estuviera preparando la ensalada o el estofado, no podría dejar de evocar todas las emociones que en el tajo visualizaba como si de una película se tratara y que además…, ¡duraba tan poquito tiempo este paisaje que la naturaleza ofrecía!, que estos escasos días se convertían en una necesidad acudir todas las tardes y ver ocultarse el sol. Era inevitable como inevitable era recordar y dejar escapar alguna lágrima con cierta ternura y dulzura, al recordar los sueños logrados y los no logrados. Los amores de juventud y como no, aquel chico que fue a buscar su gran sueño y del que no volvió a saber nunca más, aunque deseaba que hubiera logrado ese “su sueño”, como ya anhelaba que volviese el nuevo otoño, con su gama de colores, marrones ocres, naranjas y verdes.



Nani. Febrero2008.