La mujer de la foto sonreía siempre alegre, infundía esperanza y paz. Lo hacía siempre de esta manera. Yo la miraba mientras desayunaba, hasta que esta mañana vi algo extraño. Mis ojos no daban crédito. Estaba triste y sus ojos hinchados como de haber llorado. Me quité las gafas, las limpié y volví a colocármelas para seguir mirando. Ahora no era que sonriese o no, lo extraño es que llevaba un niño en brazos inerte y comido de moscas. Parecía un niño de Etiopía por ejemplo. Me quedé pensando, sí, ella quería decirme algo.
Nani, Mayo 2010.

