jueves, 21 de mayo de 2020

TALLER DE APRENDIZAJE







Las cinco palabras de Clara Chacón, son: Sororidad, Mordisco, Lluvia, Laberinto y Árbol.



Todas las tardes al salir del colegio, iba a que le enseñaran a bordar y de paso, los conocimientos de las abuelas. Observó cómo se cimentaba lo que hoy llamamos sororidad, aunque por entonces había que vestirla de bordados o bolillos. De lo contrario, les arrancaban mordisco a mordisco la reputación y tenían hasta que justificarlo, con algún dinero que  ganaban para las cenas. Ellas, con lluvia, nieve o viento, tejían e hilvanaban el laberinto de la cultura o de la educación, porque a pesar de los muchos sacrificios, eran el árbol de la sabiduría.



Nani. Mayo 2020

miércoles, 20 de mayo de 2020

DE OTRA MANERA


Cuando salía del colegio solía entrar por la puerta a la que llamaba segunda. Encontraba la otra primero, pero allí había mucho bullicio y mi madre me pedía que invirtiera los términos. Esta era la del bar que tenían mis padres y la otra, la zapatería que regentaba mi tío. Además de que fuera la recomendada, a mí me gustaba entrar por esa segunda. Allí se respiraba paz, ya que mi tío estaba tranquilamente sentado remendando los zapatos o cosiendo las suelas a los cueros que había cortado anteriormente con una cuchilla especial para ello, muy afilada y con una curva muy pronunciada.  Él siempre me prestaba atención y yo me quedaba embelesada mirando como pasaba cera a los cabos para coser, que primero chupaba y después enceraba. Me atraía el olor del pegamento al que le llamaba engrudo, y disfrutaba su dulzura y cariño. Mi padre siempre estaba mucho más atareado con la clientela y a la vez, había siempre mucho ruido ya que el personal hablaba a  voz en  grito y al mismo tiempo, mi progenitor ni le daba tiempo de ver que yo pasaba,  pero sí algún personal bastante descarado; por esa misma razón el consejo de mi madre para que usara la otra puerta. Por entonces  no caía en esas cosas, pero fui siempre obediente y así lo hacía. A veces, mientras acompañaba a mi tío, pasaba el ganado de trashumancia por la calle y me sentía segura mirando a través de los  cristales a todos aquellos miuras y otras especies, era un placer y un gran desafío ver a los enormes toros que se paraban cuando se reflejaban en los cristales y yo al otro lado, comprobando que casi los podía tocar. Me sentía la heroína del cuento de ese día. Luego cuando merendaba pan con chocolate, me salía a la calle a jugar a la comba, a las estampitas (todavía no se llamaban cromos) en el tranco de la puerta, o a las chinas con alguna vecina o amiga, ya que por entonces todo se hacía en la calle, en los portales donde montábamos tenderetes o rifas o en la plaza más cercana. Todo era mucho más próximo. No había peligro. Los padres sabían que si nos daban una voz acudíamos al instante. La vida era muy distinta. Todo era de otra manera.

#52RetosLiterup

Nani. Mayo 2020

martes, 19 de mayo de 2020

ABUELITA




El próximo favor se lo pido a Santa Rita que según dicen, es más legal. Un acontecimiento me  ha arrancado la ilusión del color, del sabor y hasta la alegría de respirar y la delicia de vivir. También se ha llevado sus arrugadas manos, sus risueños ojos y la sabiduría y la dulzura de los besos que debió entregar a sus pequeños y huérfanos niños, que esperan verla aparecer con la bolsa de gusanitos o los caramelos de eucalipto. Y para colmo, atrapada me encuentro en la pena de no haberla despedido.

DE ESE SITIO TE ATO

El próximo favor se lo pido a Santa Rita aunque dudo que pueda hacerme alguno. Necesito salud para mis mayores, quiero alegría a mí alrededor, pido que me dejen gestionar mi vida y por lo que tengo entendido, los milagros ya se hicieron todos.  Ahora nos toca remangarnos y tampoco parece que sea muy posible, así que como no venga San Cucufato, abogado de los olvidos y … Pero no veo por donde atarlo.

Nani. Mayo 2020