lunes, 11 de abril de 2022

DECRÉPITO

 

Ahogado en la laguna de su propia existencia, se consume irremediablemente. Ya no recuerda donde está el pozo que le nutre, o el lugar donde se guardan los calcetines. Sus hijos piensan, qué cuando estuvo pescando y casi perdió la vida, hubiera sido preferible que se hubiera quedado en la naturaleza, ¡ya empezaba el declive! Esta decadencia tan lenta a pesar de que dicen los sanitarios es galopante, no la soporta el amor, ni la compasión de los vástagos. La salud digna que se merece, produce no solo impotencia, sino un dolor insoportable.

 

ERA SU VIDA

Ahogado en la laguna nos comunican que ha aparecido. Se le advirtió de la tormenta anunciada, pero siempre era prioritario ir a pescar. Tenía que volver con cena para otros e incluso para los suyos. Era su manera de ganarse el sueldo, además decía que le compensaba verse rodeado de sus amigos los ánsares. Era feliz entre ellos y seguro le acompañaron hasta el final. ¡Demasiado legal con la clientela y consigo mismo!

 

 Nani. Abril 2022

sábado, 9 de abril de 2022

TRAGALDABAS

 


 Foto de @soblowingclouds 

Cuando era pequeño no me dejaban ir al bosque, porque decían que había árboles tragaldabas. Así los llamaban porque según nos contaban, se zampaban a los niños y a las personas que iban solas. Nunca estaban saciados, ni los calmaba la lluvia, niebla, nieve o agua del rio.

Cuando cumplí los quince, le propuse a mis amigos adentrarnos en el bosque y ver si de verdad había árboles carnívoros o hambrientos de seres humanos. No me lo creía del todo y pensaba que había gato encerrado, pero cuando escucharon susurrar las ramas y el lamento de las hojas, todos salieron disparados, deshaciendo el camino hecho y dejándome solo ante todo un bosque que me llamaba a voces.

Encendí la linterna, me recoloqué la mochila y me adentré en el bosque. La vegetación se veía espléndida y no encontré nada extrañó, hasta que llegué a un lugar donde había un árbol que las ramas eran brazos con manos en posición de súplica. Me quedé paralizado ante él. No me salía voz alguna, pero mi mente no paraba. Imaginé que eso era lo que no querían que descubriéramos. Era un espectáculo increíble y puede que a algunos lugareños les diera miedo. Estando en estos pensamientos y como si el árbol viviente hubiera adivinado mis pensamientos, me dijo:

─Estás en lo cierto, no quieren que nos veáis y sepáis la verdad. Esas personas os asustan y lo han hecho con vuestros padres, pero lo que no quieren que veáis, es como nos talan para llevar madera a sus almacenes, donde se enriquecen a nuestra costa.  Están dejando el bosque seco y triste. Nos están quitando la vida para enriquecerse, pero lo peor de todo, es que si no hacemos nuestra misión, la naturaleza se trastorna y no habrá esas lluvias tan necesarias, ni podremos limpiar la atmosfera, sino que las lluvias llegan desbocadas, los polos se derriten y todo el ecosistema se vuelve loco. Habrá más sunamis, huracanes y desbordamientos. Todo eso no han querido que lo veáis porque saben que no es lo que la humanidad y la naturaleza necesitan, pero yo estoy aquí para cumplir con uno de mis deberes y es contar todo. Tuve una metamorfosis, pero ellos no lo saben, cuando vienen soy un árbol más y como mi apariencia es poco beneficiosa para ellos, disimulo y a los valientes como tú, les cuento la verdad de la historia.

 

Abril 2022

jueves, 7 de abril de 2022

RELOJ NO MARQUES LAS HORAS


Propuesta Abril-Mayo, "Relojes y hermanos". Esta Noche Te Cuento".


Cada reloj señala una hora, pero nada que ver con la latitud. El de la mesita quedó marcado en el momento de su nacimiento, no fue capricho de madre, sino consecuencia de la bomba en el hospital. El de bolsillo acaramelado, se quedó detenido en el instante que detuvieron al abuelito. El de pulsera de becerro color negro, se paró en seco, tras el pisotón de aquel soldado de metralleta. El de color rosa, tiene una mancha carmesí, que ha interrumpido la marcha de las agujas y de la pequeña. El de la plaza, tras un impacto, marca las seis cuarenta y ocho. El de la estación de ferrocarril, no marca ninguna hora, ya que las agujas se han quedado colgando y en cualquier momento se estrellarán contra el asfalto. El del panadero, después de saltar por los aires, se ha llenado de harina teñida de rojo. El de la iglesia, sigue aun latiendo el péndulo, como si estuviera esperando un fin, pero el cristal de la caja está empañado y lleno de dolor. El de la madre, sigue el ritmo del tren que la aleja con sus vástagos, del peligro y de la vida compartida con sus hermanos.


Nani. Abril 2022