lunes, 29 de octubre de 2007

LA MÚSICA DE MI VIDA



Toc, toc. Toc, toc.¡Holaaaaaaaaaa! ¿Me escuchas?
¡Sí, así estaba llamando!
¿Qué te parece una forma muy poca original de llamar?
Pues mira que quieres que te diga, todo el mundo cuando intenta ser escuchado y llama, a no ser que lo haga a través del timbre de la puerta o el teléfono que entonces sonaría ¡Riiing!, ¡Riiing!, lo hace del mismo modo y cuando él lo hacía, no tenía posibilidad de utilizar ni lo uno, ni lo otro.
Mira que si, no me quieras convencer, que cuando empezó a llamar lo hizo de este modo… ¡Toc, toc. Toc, toc! Y así lo escuché durante todo el tiempo que intentó contarme sus cositas.
Al principio eran cosas muy insignificantes, muy diminutas, acorde con sus diminutas fuerzas, pero a la vez, muy importantes.
¡Mira, si quieres que te lo cuente, escucha, pero no arrugues tanto la boca y el entrecejo, que parece que estás estreñido!
Después fueron creciendo las llamadas ¡Síiiiiiii creciendo, ufffffff, o me escuchas, o…!, y la llamada incluso había días que me hacía dar un blinco, estuviera donde estuviera, no tenía miramientos, ni a mí me importaba que no los tuviera, al contrario, me gustaba esa forma de llamar la atención.
Mira como empieces con tus celos y tus tonterías dejo de contarte. ¿No te estoy mirando a ti a y ahora a los ojos y eres tú exclusivamente mi centro de atención, no te lo estoy contando a ti, a que vienen esas caras, todos esos espavientos y tonterías? ¡Eres la caraba, si te cuento porque te cuento, si no te cuento, porque no te cuento! ¿Pues sabes que te digo? ¡Que me voy con la música a otra parte, y de música se trataba lo que te estaba relatando!
¡Ahhhh, que tratándose de música si quieres escuchar, de verdad, me haces perder la pacienciiiiiiiiiaaaa!
Lo que te estaba diciendo es que después empezó a llamar con más fuerza y a veces parecía que estuviera galopando, como si de un potrillo se tratara.
¡Que siiiiiiiii, que parecía que galopara o que trotara! Y es que tenía un montón de energías. Tenía un don especial y le encantaba que pusiera música, le gustaba escuchar a mi laito, to pegaito a mí, como si en ese momento fuéramos una sola persona. Era bonito saberle cerca y a mí como me gustaba, adrede ponía aquel disco de vinilo que me regaló el abuelo y una y otra vez, posaba la aguja encima, haciéndole girar y girar, (tan solo tenía que alargar la mano), hasta repetirlo muchas veces, y acabar rendidos y dormidos apaciblemente. ¿Sabes una cosa que nunca te conté?, a ti también te gustaba que te pusiera ese disco y además, cuando estuviste en las misma circunstancias, te gustaba (a él también) que posara mi mano suavemente y la mantuviera de esa manera durante aquellos largos ratos que nos regalábamos mutuamente.
Todas esas energías que derrochaba como te decía, se hicieron cada día más notorias. Era como si tuviese prisa por ir a todas partes, como si le faltase tiempo para desarrollar todo lo que su pensamiento y sus juegos imaginaban.
Cuando pasó algún tiempo y crecieron sus llamadas de atención, sin más ni más, empezó a empujar con tanta energía, que por pocas en el mismo pasillo, irrumpe interpretando la sinfonía de sus notas inventadas y armoniosamente colocadas, que se hicieron presentes en un paritorio cualquiera de un hospital cualquiera, de una ciudad cualquiera. Allí irrumpió con un impulso que dejó atónito al médico, a la enfermera y a mi misma que no daba crédito a aquella sinfonía de llantos y cantos bien sincronizados y melodiosamente cantados, haciendo de todo aquello, los conciertos más deseados de esa época, los recitales de la temporada y el éxito de mi vida. Por aquellos días, no tuve tiempo de escuchar los cuarenta principales, ni de volver al palacio de la música. Vuestros conciertos “fueron la música de mi vida”.








nani. 0ctubre 2007.







jueves, 25 de octubre de 2007

EL PROFESOR Y EL NIÑO


ESTE RELATO TE LO DEDICO A TI, TÚ BIEN SABES QUIÉN ERES.



Al profesor no le hacía gracia. Era un niño tímido, asustadizo, triste. No tenía confianza en los mayores. Todos ordenaban, todos gritaban, todos decían que hiciera cosas que a él no le gustaban o que a los demás no les gustaba hacer. Aquel día, debía ensayar una obra de teatro para la fiesta del colegio. A él le parecía un poco absurdo hacer aquellos mohines. Se encontraba ridículo y el profesor parecía tonto, ¡si al menos le hubiera explicado el significado! No se enteraba, sólo gritaba y le decía: ¡Tú hazlo, ya lo entenderás! Pero no entendió nada y al final, terminó diciendo: ¡Niño, eres tonto, vete a tu casa, no sirves para nada, ya buscaré a otro que te sustituya!

A partir de aquel día, siempre le sustituyeron, siempre le mandaron, siempre obedeció. A solas lloraba. Cada día era más largo, solitario y triste. Hasta que dejó de salir. Se asomaba a la ventana y les veía reír, jugar, correr, llamar a los timbres de las casas, esconderse, mirar a las chicas, empezar a hacerse mayores y él..., él seguía en la ventana. Sus padres estaban demasiado ocupados, y él, seguía obedeciendo, yendo, viniendo, mirando, observando y llegó la hora de buscar trabajo. Sí, consiguió un trabajo, pero le siguieron ordenando, le humillaron y él, siguió obedeciendo, yendo, viniendo, mirando observando y hasta llorando.

Pasaba a menudo por delante de su antiguo colegio. Por la ventana entre abierta, un día se volvió a escuchar la misma voz que decía: ¡Vete niño, eres tonto, no sirves para nada! Se quedó paralizado mirando el colegio. Al poco, salió un niño llorando. Vio en él su vivo retrato. Sin saber como, se arrodilló a su lado y le abrazó diciendo: ¡Te juro que no serás el más torpe, ni el más tonto, ni el más..., y lloraban los dos. No se volverá a repetir la historia, aunque le tenga que..., no, no se volverá a repetir, te lo juro, tú eres tú. Tú eres único, en todo el mundo no hay otra persona como tú, lo diga quién lo diga y eso se lo vas a demostrar desde hoy, y te lo vas a desmostrar a tí mismo!

(Esta historia es casi real y ese niño es hoy un hombre que primero cree en sí mismo y que además, se desenvuelve bastante bien, te lo puedo asegurar. Es más, cuando se mira al espejo se da una palmadita en el hombro y se dice: “Tío estoy orgulloso de ti”).


Nani. Octubre 2007.

lunes, 22 de octubre de 2007

JÓVENES



Un día más el radio-despertador me zarandea y me deja “k-o”. Me gusta despertar con esa voz amiga que me acompaña en el duermevela ese, que a todos nos gusta tanto, porque ¿nos gustas, verdad?, y que suele durar unos cinco minutillos de nada, pero que son tan riquitos y que se disfrutan de forma tan especial. Unos días nos hablan de los cotidianos dimes y diretes de los políticos, (que ya casi te hacen reír y a veces casi llorar), otros días del tiempo que se presenta, o de los proyectos de uno u otro partido, todo algo muy suave para ir subiendo el tono de lo que va a ser el nuevo día. Tú te vas dejando llevar, hasta que decides tirante de la cama y comenzar una nueva jornada.
Pero hoy no he disfrutado, hoy como decía anteriormente, me ha zarandeado y me ha despertado de golpe igual que si me hubiesen dado una bofetada y mis dormidas neuronas han tardado un rato en reaccionar, incluso se han querido ir de rositas. Ayer parece ser, tres chicos de dieciséis años y una chica de dieciocho, se han entretenido (bueno, una forma de llamar a algo que me parece no tiene nombre) en rociar a un hombre con disolvente y le han prendido fuego, y todo porque según parece, querían grabar las escenas y colgarlas en Internet.
¡No lo entiendo, no puedo entender esas cosas! ¡No puedo entender donde estaban sus padres y que piensan que puedan estar haciendo sus hijos a las diez de la mañana, un día que se suponen deberían estar en el instituto!
He estado hablando de ello con una señora mayor y me ha dicho que todo esto pasa desde que las mujeres salimos a trabajar, que las mujeres debemos quedarnos a cuidar de los hijos, pero que claro, como hoy para vivir medianamente cómodos, no tenemos otra solución que irnos…., o sea, que la culpa es nuestra.
Después estuve hablando con un grupo de niños y niñas (estos son más pequeños, trece y catorce años), pero que ya van sabiendo que está bien y que no lo está. Ellos me han dicho que son unos “piraos”.
En ocasiones, leemos o escuchamos, que muchos profesores tienen depresión y se piden la baja, porque no pueden con los niños. Dicen que han perdido el respeto, les agraden y amenazan, si no son los propios padres los que llevan a cabo estas agresiones y amenazas. Debe ser una frustración grande para un buen profesor, que a la hora de impartir una asignatura, el chico no preste atención, pero no por la falta de interés del adolescente que está pillando palomicas, eso es normal, sino faltando al respeto e insultando, por ejemplo.
También solemos escuchar o leer, que los padres no pueden con sus hijos y esto es mucho más grave a mi humilde juicio.
Y para terminar, concluyo con las preguntas que me estoy haciendo desde que me he tirado de la cama.
¿Qué les pasa a los jóvenes? ¿Qué les estamos enseñando los padres? ¿Qué están viendo en sus casas? Estuve siempre casi segura, que la educación, los valores y la responsabilidad, se mama con el primer biberón o la primer teta que se le da en casa a un crío. Que un bebé, va aprendiendo día a día, observando a los mayores con los que convive. Estoy segura que todo lo que se pretende que sea una persona de mayor, no se aprende en la escuela, eso es un complemento a la formación importante del ser humano, pero que para colmo tampoco se deja que se haga como debería ser. Entonces me pregunto…
¿Se les debe dejar que hagan su santa voluntad? ¿Les debemos dar todos los caprichos y que se nos monten encima como si fueran los reyes de la tierra? ¿Hay personajes importantes que están interesados en que todo esto ocurra?
Hoy disculpadme si mi actualización es un poco…de esta o aquella manera, pero no tengo gábilos para hacer otra cosa. Si os agradeceré me deis alguna opinión, y así me sentiré algo menos triste. Yo trabajo a veces con jóvenes, y creo que una gran mayoría no son así, pero por favor, hoy pido una voz amiga que me convenza de que debo seguir “perdiendo” (siempre creí que no perdía) mi tiempo con ellos.

NANI. OCTUBRE 2007.