domingo, 16 de febrero de 2020

EL PRINCIPITO ME MOTIVÓ



Imagen sacada de la red 

Desde que leí el Principito de Saint-Exupéry deseé tener un planeta como él o al menos, poder visitarle y al mismo tiempo poder ir a otros planetas, conocer lo que en ellos crecía, quienes vivían o saber cómo eran, a qué distancia estaban o si necesitaría algún traje especial. Todos los años en mi carta a los Reyes, les pedía ese viaje y me contestaban que aún no estaba preparado para ello. Cuando cumplí los 10 años,  pregunté a mis padres cual sería el motivo por el que no me concedían ese deseo los magos de oriente. Mis padres se miraron intensamente y entonces habló papá diciendo, que ese deseo no era posible por muy magos que fueran, ya que tan solo se había subido a la luna o espacios abiertos del cosmos, pero siempre iban personas muy preparadas, mayores y con la suficiente sabiduría que un niño como yo, no podía tenerla. No me quedé muy convencido y como soy de piñón fijo, fui a la biblioteca, leí todo lo que pude de ciencia, del cosmos y todo lo que me pudiera aportar conocimientos para hacer ese viaje por mi cuenta. En el sótano de casa empecé a hacer experimentos e incluso a diario, sobre todo cuando mis padres ya estaban dormidos, bajaba y seguía porque mi empeño era casi una obsesión.
Diseñé un traje especial, lo confeccioné con mis propias manos y con la emisora de radio que pude conseguir el último cumpleaños, me comuniqué con unos seres que decían ser del planeta “Gululú”. Nos costó al principio entendernos, pero pronto lo conseguimos y cuando les hablé de mi deseo por partir a otros planetas, me dijeron que si de verdad lo deseaba, iría con ellos en la próxima visita a la Tierra.
Transcurrido un tiempo y estando hablando con ellos (nos comunicábamos todos los días), llegó el momento tan esperado, ─me dijeron. Pasada la media noche me pidieron que saliera al jardín  con todo lo que había preparado. En el jardín público de la calle paralela a la mía me esperaba KMS, que era el nombre del ser al que debía  unirme. Era muy parecido a nosotros, solo que más ancho y con la cabeza un poco más alargada. Nos saludamos y me dijo que le siguiera. Más adelante y flotando en el río, había como una especie de lancha pequeña. Nos subimos a ella y algo se deslizó cubriéndonos por encima. Se encendieron motores y salimos raudos hacía otra nave que nos esperaba ya en el espacio. Entramos a dicha nave, que por cierto era enorme. Allí había muchos seres iguales al que me acompañó desde el principio. Me comunicaron que iríamos primero al planeta que tanto me había ilusionado y que conocería a alguien que estaba deseando saludarme. Pasadas varias horas bajamos y allí estaba yo, mirando a un chico rubio que regaba una rosa. Nos saludamos y me dijo que cuidara las flores porque no son para cortarlas, sino  para dejarlas vivir y disfrutar su aroma. Después nos dimos la vuelta y me dio algo que estaba metido en una bolsita de tela. Toma –dijo. Guárdala en tu mochila y no la abras nunca. Ella te llevará donde desees, sea Marte, Júpiter o la galaxia que te apetezca. Podrás respirar sin necesidad de oxígeno, no te quemarás si te acercas a una estrella y podrás estar el tiempo que necesites sin necesidad de comer o beber, sino solo disfrutar. Me enseñó su bonito y diminuto planeta, nos sentamos al sol un buen rato mientras me enseñaba maneras de vivir feliz. Más tarde nos despedimos deseándome que volviera cuando quisiera y con un solo impulso, me encontré entre satélites y planetas nuevos. Llegué al planeta rojo y pude ver que solo había tierra y cráteres, por lo que no me quedé mucho tiempo. Más adelante encontré una estrella enorme de la que pendían otras más pequeñas y según me dijo una voz que me acompañaba haciendo de guía; eran mis antepasados que suelen recibir y guiarnos en la vida. Después fui a Júpiter, pero las bandas que le rodean estaban sufriendo unas tormentas muy intensas y decidí volver en otro momento. Como no parecía haber mucho movimiento por estos lares, me dirigí al planeta azul, pero hacía demasiado frío, así que preferí volver cuando mis estudios fueran más completos.
Me desplacé hacía Urano, me llamaban mucho la atención sus 27 satélites o lunas. Allí si encontré vida, aunque no fue en ninguna de las 27 conocidas, sino en “Gululú”, que es un pequeño satélite no visible para nosotros, de donde vinieron los amigos que me habían rescatado de casa. Me esperaba KMS junto a su familia y amigos. Me recibieron con mucha alegría y me ofrecieron un sabroso vaso de un líquido azulado que decían era una necesidad para mi organismo mientras estuviera viviendo con ellos. Me preguntó por mi viaje en solitario y después de hacerle un breve resumen, estuvimos compartiendo vivencias de ellos y otras tantas mías. Más tarde, me invitaron a una conferencia sobre nuestro planeta y algún otro que no conocía. Fue muy interesante todo lo que se habló y me pareció que tenían mucha razón en lo que exponían, aunque algunas cosas no me gustaran (dolía aceptar barbaridades que están pasando en la Tierra), pero aceptarlo era lo lógico. Los seres humanos dijeron, son muy egocéntricos y eso deberán aprender a limarlo, como ya lo hicieron nuestros antepasados. Me sorprendió saber que ellos también habían pasado por lo mismo y me tranquilizó saberlo; al menos me ofreció un poquito de esperanza. Estuve con ellos unos días y pasados estos, decidí volver a casa pensando en lo preocupados que estarían papá, mamá y mis hermanos, no me dio tiempo a dejarles ni una sola nota.
Mis amigos me aconsejaron al ir de vuelta, pasar de nuevo a saludar a mi querido Principito. Este me acogió con mucho cariño y pasé dos días con él, disfrutado de su filosofía y de sus cariñosos consejos.
Cuando llegué a casa todo era un caos. La policía estaba movilizada. Mamá y papá tenían unas ojeras de cansancio que le llegaban a los talones, produciéndome todo ello bastante remordimiento. Cuando les expliqué donde había estado y que había hecho, no podían dar crédito; por lo tanto me dijeron que el resto de mes lo pasaría castigado en mi habitación. Quise mostrarles la bolsita que me entregó mi amigo El Principito, como muestra de mi aventura, pero cada vez que intentaba enseñarla, mi mano aparecía vacía. No me quedó otra que aceptar mi arresto, pero no me importó porque estudiaría mucho y procuraría dar solución a errores cometidos y así, preparar mi próxima aventura.

#52RetosLiterup                                                                                                                                                                                            
                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Nani. Febrero 2020



12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Jajajaj. descansa Alfred. No era mi intención agotaros.
      Besicos muchos.

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  2. ¡Menudo viaje Nani! Voy a empezar a hacer algo parecido, necesito salir de este planeta aunque sea por una corta temporada a ver si a mi regreso veo las cosas de forma distinta.
    Intenso relato. Un abrazo.

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    1. Te acompaño Yashira. Mientras tanto, inventemos historias guapa.
      Besicos muchos.

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  3. Fantástico viaje amiga. Me encanto de principio a fin. No hay que dudar de lo que no sabemos, si el niño dice que fue y que volverá a ese otro planeta, yo le creo. Saludos.

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    1. Sandra, para los niños todo es posible y para nosotros si conseguimos tener un corazón como el de ellos.
      Besicos muchos.

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  4. Genial Nani.
    Es muy bueno el relato.
    Te mereces un aplauso y una ovación.
    Bravo!!!
    Tienes una maravillosa imaginación.

    Besos admirados.

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    1. Uyyyy Xavi, qué alegría. Qué generoso eres, muchísimas gracias.
      Besicos muchos.

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  5. Excelente relato nani, me has hecho disfrutar en todo renglón,
    sí amiga, yo pienso en el exilio, salir hacia no sé donde, pero salir.
    Me ha encantado este relato amiga, mi felicitación.
    Feliz semana.
    Besos

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    1. Yujuuu Carmen, cuanto me alegro que hayas disfrutado!! Muchas gracias guapa.
      Besicos muchos.

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  6. Un viaje fantástico, me he metido tanto en tu relato que me ha paracido que yo he viajado a la misma vez Nani.

    Besos.

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    1. Estupendo Conchi. Me alegra haberte hecho viajar con mi niño. Feliz me hacéis con vuestros comentarios.
      Besicos muchos.

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