Imagen subida de la red
No pienso celebrar nada. Pretendo en todo caso, buscar un lugar de remanso. Ir solo a
ese lugar soñado y pasar unos días mirando embelesado el horizonte, sin prisa y
sin necesidad de pensar que tengo que preparar comida o ir de compras. Lejos de
los bullicios, la música estridente y las luces que se encienden un mes antes anunciando…,
¿qué es lo que anuncian? Ya por supuesto no es paz, hermandad o convivencia
entre los pueblos o el nacimiento de alguien que nos dijo que deberíamos ser
hermanos. Ahora es consumo, gasto y mucho despilfarro.
Me
llevaré unas galletas, botellas de agua por si no hay en el albergue, latas de
conserva y cuatros cosas más que necesitaré cuando me de hambre. Sin necesidad
de poner la mesa a tal hora o colocarme el chándal para ir al gimnasio.
Intentar conectar con el niño que fui y recordar aquellos días navideños
alrededor del belén de figuritas de barro, musgo del campo y ríos de cristal o
papel plata en el que se envolvía el chocolate para la merienda. Recordar
aquellos villancicos que con inocencia cantábamos junto a mamá. Papá se
limitaba a tocar la zambomba y observar, pero era tan importante verlo allí
acompañando, sonriendo y sabiéndonos protegidos…
Estas
fiestas me agobian. Todo es impuesto y hay que seguirlo, aunque se intenta simular
con brillos que a veces deslumbran o nos dejan ciegos. Y no, no quiero
participar de una falsa para que haya escaparates a rebosar de objetos que ni
necesitamos porque nos sobra de todo: ropa, electrodomésticos o comida, por
nombrar algo. Demasiadas cosas en lo que llamamos primer mundo, sin
embargo, hemos olvidado los valores, la humanidad hacía los necesitados o los
que vienen de fuera acostumbrándonos a verlos dormir en un cajero, portal si
los hay abiertos o en pasajes de calles, sobre un mísero cartón. Todo lo
normalizamos, pero ni es normal el derroche que además es impuesto, ni es
normal la deshumanización que vivimos y que también suele ser impuesta y que
intentamos no nos haga daño, porque nos hace daño y lo intentamos superar con
esas incontroladas compras, ese mirar para otro lado y olvidar, olvidar para
poder seguir caminando, aunque sea en una vereda falsa.
#cuentosdenavidad
2025
Nani,
Enero 2026

Está la cosa, tan, tan devaluada, que después de once años, he vuelto a hacer un belén en casa.
ResponderEliminarBesos
Alfred, la verdad es que estamos dejándonos llevar. Yo no he dejado de ponerlo y así deseo seguir, a ver si lo consigo. Lo que cada día odio más son las imposiciones!
EliminarBesicos muchos.
Solo sé, que el mundo se pierde entre palabras vacías y necias, y que nada es verdad y que casi todo es mentira. Asi, pues, que cada uno piense y decida que es lo que debe hacer, día a día.
ResponderEliminarUn besote.
Totalmente de acuerdo contigo Campirela, sobre todo en que es mejor hacer lo cada uno creamos.
EliminarBesicos muchos.
Yo ya no celebro nada.
ResponderEliminarRespeto a quienes celebren por convicción y creencias... pero yo no lo celebro, ni participo en lo que no creo.
Besos.
Lo mejor Xavi, es lo que cada uno creemos. Todo sería mucho mejor en este mundo si fuéramos más sinceros.
EliminarBesicos muchos.
No puedo estar más de acuerdo con este espléndido y ejemplar escrito, Nani . Mirar embelesado el horizonte, sí, contemplando fascinado el paisaje lejano evocando la paz, la reflexión y esperanza sobre un futuro mejor, hallar un acto de inspiración y visualización de un mundo deseable. No comulgo con el consumo capitalista impuesto, y las Navidades es uno de sus momentos cumbres.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Agradecida Teo por tus palabras. Realmente hemos perdido el sentido de la vida y nos dejamos engañar por el oropel que además es falso. Nunca me ha gustado el consumo de estas fiestas. Solo me gusta la magia que podemos aportar a nuestros niños, lo demás es demasiado falso para seguirlo.
EliminarBesicos muchos.
Amiga Nani... o mundo cada vez mais se perde em palavras vazias e sem sentido. Todas as regras se violam e o poder esmaga os mais fracos!
ResponderEliminarATÉ QUANDO?...
Besicos muchos
Así es Albino, palabras falsas y vacías. ¿Hasta cuando? Supongo que cuando despertemos del aletargamiento que padecemos.
ResponderEliminarBesicos muchos.