Imagen del fotógrafo
y cineasta chino, Fan Ho
Los
días soleados y en la puerta del instituto, espalda contra espalda decidimos hacer
el último repaso de los temas para el examen que nos daría acceso al taller que
nos introduciría a la asignatura deseada en la universidad de la ciudad.
Repasábamos los textos en voz alta y cuando dudábamos, nos ayudábamos porque
era la manera de llegar a subsanar lo que tanto llegó a costarnos en aquellos
días. Éramos buenos con las asignaturas, pero había algunos temas que se nos
quedaban en la glotis y ni subían ni bajaban hasta que no eran comprendidos
completamente. Se quedaban clavados como la espina de pescado que comí con
prisa y me hizo ir al servicio de urgencias para que el médico de guardia tras
hacerme una radiografía, me la sacara con su instrumental y la delicadeza del especialista
que era.
Más
tarde nos matriculamos en la misma facultad, pero volvió a atragantárseme los
temas y ya no estabas para que me apoyara en tu espalda. Habías conocido a otra
chica y solo nos veíamos esporádicamente. Al final lo dejé y me fui para hacer un
módulo de electricidad. Me ha ido bien, pero te echo mucho de menos. Me han
dicho que has terminado ingeniería agrónoma y ella es tu futura esposa.
Yo
te veo pasar a veces y la nostalgia se apodera de mí. Algún día lo superaré,
pero por ahora sigo caminando un poco desconcertada.
Nani,
enero 2026

Y la vida continua y nos cambia las historias, en cuanto te despintas.
ResponderEliminarBesos.
Qué linda historia donde el final tal vez sea un poco triste , pero cada quien busca su destino.
ResponderEliminarPasará página debería hacerlo . Un besote , me ha gustado mucho.