Añoro
ese sabor tan delicioso a perejil y ajo bien picado qué tan excelente le quedaba a la
abuela, sobre todo aquella vez que se esmeró para aliñar los flamenquines y
agasajar a aquella familia que decía debía compartir nuestra herencia. Les
resultaron deliciosos, solo que los de la bandeja de cristal verde y que
ofreció a los invitados debió tener algún otro ingrediente, porque se fueron
desintegrando en la consulta de urgencias. El caso permanece abierto, pero
difícil juzgar a la abuela, ya que desde entonces no parece recordar nada, solo
dice que necesita reponer el cuchillo que corta las verduras y se ha llevado el
señor de bata blanca.
Nani,
enero 2026

No sé yo que tenían ese flamante menú, pero algo tuvo que poner para tal hazaña tan dramática o mejor dicho trágica jajajá.
ResponderEliminarMuy bueno, un besote , feliz noche.