Imagen
de Sabina Weiss
─Pero
¿Qué haces ahí arriba criatura? ¿Cómo has conseguido auparte?
─Mami,
me he subido a la silla primero. Buscaba los caramelos de la abuela.
─
¿La abuela tiene caramelos ahí?
─Sí.
Me dice que es nuestro secreto, pero hoy como no está, quería comerme uno de
limón.
─Pero
¿no te das cuenta de que si te caes te puedes abrir la cabeza?
─No
mami, yo no me caeré porque la abuela dice que soy un ángel y los ángeles
tienen alas.
─Eso
es una forma de hablar que tenemos los mayorees para decir que una persona es
buena, bonita o que tiene encanto.
─No
mami, la abuela siempre dice que no deje que nadie me corte las alas y eso es
porque las tengo.
─Sí
hija, es verdad que tienes alas, pero cuando seas más grande te explicaré en
qué consisten tus alas. Por ahora te pido que no subas sola tan alto, que te
puedes romper la crisma, ¿Me lo prometes? En todo caso, cuando quieras un
caramelo, me lo pides y así evitamos males mayores.
─Bueno
mami, si me lo vas a dar cuando te lo pida, no me subiré. Me voy a jugar con mi
bicicleta y a pasear con Mario.
─
¿Quién es Mario?
─Mami,
¿ya no te acuerdas de que tengo amigos secretos?
─
¿Pero no se llamaba Pepo?
─Ese
era mi amigo, pero me cogió todos los caramelos masticables y le dije que no
quería amigos que me mentían y ahora ha venido Mario y me lo paso muy bien con
él.
─Vale,
pues que lo paséis bien pero no te salgas del jardín.
─Vale
mami, pero luego me explicas qué es la crisma y eso de las alas que no lo
entendido del todo.
Nani,
febrero 2026

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