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Más
de una vez me he preguntado qué es el fútbol y me suelo responder que es algo
así como un nuevo ídolo de barro.
Alguna
vez creí que era un deporte que unía. Sé que para muchas personas es algo que
une y benditos esos seres que pueden conseguirlo, pero creo que en gran parte
es algo más que se corrompe como todo lo que mueve mucho dinero y que solo
disfrutan los que tienen poder adquisitivo o los insensatos que gastan más de lo
que se pueden permitir.
Creo
en el fútbol de patio del colegio, donde unos niños inocentes que empiezan a
ver el mundo con ojos ilusionados juegan y se divierten, pero que cuando crecen
y empiezan a competir, comienzan a percibir otra cosa sobre todo en su entorno.
Los padres cuando los acompañan se insultan e incluso alguna bofetada se ha
escapado, que menudo ejemplo para esos corazones que empiezan a vivir.
Vale,
no son todos y los niños no son los que fomentan esas rencillas pobrecitos
míos, ellos lo que quieren el jugar, pero cuando ven a sus padres, ellos que
son esponjas y todo lo empapan, repiten los insultos que escuchan, las envidias
y los malos argumentos que revuelven el estómago a más de un padre responsable
y que acaba o convenciendo a su hijo para que cambie de deporte, o tiene que
hacer de tripas corazón y meterse la lengua y los oídos en el bolsillo, hasta
que el chiquillo se convence y consigue distinguir.
Por
desgracia, un negocio más donde se maneja mucho dinero, se blanquean divisas,
se corrompen almas y se adormece al personal con los campeonatos mundiales,
nacionales, locales y hasta a nivel colegios con esos inventos de las ligas y
todo lo que conlleva. Muchas casas son víctimas del fútbol por las costosas
entradas que suele abonar el aficionado o aficionada. Por las cuantiosas noches
o tardes que se cena con esos hombres corriendo tras una pelota, un
comentarista gritando sin que exista la cena en familia ni nada parecido. Y
para más inri y en el caso de que el familiar vaya a ver el partido en directo,
la falta no solo de tertulia en la familia, sino la falta quizá de una cena
especial algún día que otro, la merma en el material escolar o la carencia de
un buen chándal o zapatillas que necesitan los críos que crecen en esa casa.
Al
final, un negocio más para el interesado que amontona dividendos y que el incauto
apoya con entusiasmo dando su vida en ello si es necesario o incluso más, como
es su personalidad distorsionada y enclaustrada. Ya no necesitamos campos de
concentración como tal, los tenemos al aire libre y entramos en ellos por
nuestro propio pie.
#historiasdefútbol
Nani,
junio 2026

De pequeño lo disfruté mucho... horas y horas en la calle sin parar de jugar.
ResponderEliminarLo de ahora es otra cosa, es todo lo que dices.
Besos.
Los niños siempre lo disfrutan, pero después si no es por una cosa o por otra, rodo cambia!
EliminarBesicos muchos.
No te falta razón, pero me gustaría quedarme, donde solo es un juego donde de los chicos y chicas se desahogan corriendo tras una pelota y ver cual mete antes gol.
ResponderEliminarEl otro tema monetario y obsesivo lo dejo aparte
Un besote grande 😘
Campirela, también me quedaría en el disfrute del pequeño, pero ya ni se juega en la calle, así que todo empieza en el polideportivo!
EliminarBesicos muchos,
Estoy muy de acuerdo con esa observación que haces entre deporte y dinero: por desgracia, el sistema consumista se apodera hasta de los valores que la sociedad tiene para transformarlos y conseguir su fin que es almacenar ganancias y poderes. Gracias y un abrazo.
ResponderEliminarTeo, todo manipulado y ya ni nuestros pequeños están a salvo. Los valores no se fomentan y la competición, es el valor más generado hoy en día.
EliminarBesicos muchos.
Estoy completamente de acuerdo contigo. Además de todo lo que dices , el fútbol genera mucha violencia, en los patios de recreo también. Los niños imitan el comportamiento de los mayores y lo que debía ser un juego se convierte en fuente de conflictos entre unos y otros, rivalidades y peleas. No nos engañemos. Estoy cansada de verlo porque he trabajado con ellos.
ResponderEliminarEn fin, yo tengo la esperanza de que esto algún día cambie. lo iremos viendo.
Abrazos
Los niños es uno de los motivos en este relato. También lo he vivido y con conocimiento, he hecho este relato. Por desgracia, los juegos no son inocentes, sino competición y siempre se busca unos dividendos.
EliminarBesicos muchos.
Nani, el materialismo y la falta de valores lo ha complicado todo...El deporte es un puro negocio, donde surgen gritos, altercados y faltas de respeto...Una pena, difícil volver a los valores clásicos, donde el equilibrio y la superación mente y espíritu iban de la mano, amiga.
ResponderEliminarMi abrazo y mi cariño, Nani.
Tú l has dicho M. Jesús. Falta de respeto, violencia en la palabra, en los actos y todo lo menos aconsejable, para el inocente que empieza a perseguir el balón.
EliminarBesicos muchos.
Es que la vida ha cambiado muchísimo, Nani. Y el jugar al fútbol para los niños también. Besos
ResponderEliminarSí Inma. Empezando que antes jugábamos en la calle y ahora, es todo distinto.
EliminarBesicos muchos.
El fútbol fue un deporte, luego una pasión, pronto un entretenimiento y enseguida un negocio... y hoy algo peor que incluso podría llevarnos a enfrentamientos propios de estúpidos...
ResponderEliminarAsí es Carlos. Hoy todo nos enfrenta y se fomenta para que así sea. Lo triste es que somos estúpidos y caemos en las redes que nos ponen revestidas de oropel.
EliminarBesicos muchos.
Es cierto lo que escribiste, Nani. En este mundo todo es un negocio!
ResponderEliminarEl deporte moviliza a millones, y todos los persiguen!
Antes jugaban en la calle. Por suerte, ahora los niños y las niñas tienen instalaciones multideportivas donde pueden desarrollarse. Pero cuando se va más allá, el dinero lo domina todo. Lamentablemente...
Besicos muchos
Agradecida por tus palabras Albino. Demasiado dineros por medio de lo que debía ser para generar placer, nada de violencia y competición desmesurada, con dividendos para los organizadores. A veces esos chicos implicados terminan quemados o corrompidos y es una pena.
EliminarBesicos muchos.