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Al
día siguiente las ropas seguían mojadas. No había corrido ninguna brisa y la humedad
se dejaba caer acompañada de una neblina espesa que se pegaba a todo. Los huesos
ya ajados de los habitantes de aquella población envejecida rechinaban como los
garbanzos tostados que hacía el quiosquero del barrio y si fuera poco, se
escuchaba un sonido aterrador que nadie sabía de donde procedía. Los viejos del
lugar se habían reunido en la taberna para ver si se decidían a llamar a los
grandes de la ciudad, para que les protegieran. No era normal esa bruma
persistente acompañada de una intensa humedad pegajosa que se adhería a los huesos,
a la ropa tendida y hasta al paladar que pastoso no identificaba los sabores,
ni tampoco el olfato hacía su debida función. Todo desde hacía una semana había
cambiado. Los árboles frutales presentaban un aspecto deprimente, el arroyo en
lugar de agua cristalina, arrastraba un pestilente líquido oscuro que embotaba
los sentidos y las miradas torpes por los muchos años que esos ojos tenían, no
encontraban una luz que les infundiera esperanza, era como morir minuto a
minuto sin encontrar un triste punto de apoyo al que agarrarse, ni encontrar una
esperanza que les ofreciera luz en aquella incertidumbre que ya duraba
demasiados días en aquella aldea olvidada de la civilización y de la mano del
Todopoderoso. De la noche a la mañana eran los olvidados y los que se consumían
en la boca del cráter o en la boca del mismísimo infierno.
Nani,
julio 2026
Desolador panorama es el que nos dejas en tus letras.
ResponderEliminarUn futuro, no creo que inmediato, pero quién sabe si en un futuro más lejano algo asi persista en nuestra atmósfera terrestre.
Esperemos no ser los olvidados del Todopoderoso.
Un besote, feliz noche.
Me gustaría que no ocurriera Campirela, pero visto lo visto y lo que cuidamos nuestra Naturaleza. En fin un momento de pesimismo al ver tanto Incendio y desolación.
EliminarBesicos muchos.
Nani, nos describes un relato de terror, un sueño obsesivo y demoledor...Esa bruma que tapa la vida, la ilusión y los ojos de los aldeanos es una auténtica prueba, difícil de resistir...Ojalá que nunca nos ocurra eso, amiga escritora...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y admirado por tu inspiración y buen hacer.
Ojalá que nunca o urra M. Jesús, aunque no estamos haciendo nada para lo contrario.
EliminarBesicos muchos.
El declive de un pueblo por el cambio de las condiciones ambientales. Muy bien narrado.
ResponderEliminarMuchos besitos.
Muchas gracias Alfred, has captado lo que quería reflejar.
EliminarBesicos muchos.
Pues mira...un par de semanas sí que me iría ahí...
ResponderEliminarBesos.
Igual nos remangábamos y ayudábamos, no?
EliminarBesicos muchos
Que buen relato de increíble mundo terrorífico. Besos
ResponderEliminarMuchas gracias Inma!! Es un placer verte por aquí.
EliminarBesicos muchos.
¡Qué desolación! Sería terrible estar así, sin dejar un pequeño resquicio a la luz. Has conseguido crear el ambiente perfecto para desear salir corriendo.
ResponderEliminarUn abrazo
Me alegro que te haya llegado Brurata.
EliminarBesicos muchos.