Foto de Alexey Titarenko
Foto
de Alexey Titarenko
Precisamente
hoy hace algo más de cuarenta que nos vimos por vez primera en un maremágnum como
este. Quizá subíamos a este mismo vagón o sería otro parecido, no creo que haya
durado tanto como nosotros. Las cosas se deterioran y se rompen, siendo
sustituidos por otras. Nosotros ya peinamos canas desde hace muchos años y las bisagras
de las rodillas, codos y hombros, crujen como un tostadero de garbanzos.
Era
un día significativo y se celebraba precisamente en la ciudad, uno de los
partidos del mundial de fútbol con aquella mascota que la tuvimos hasta debajo
de la cama. Naranjito para arriba, Naranjito para abajo, en las camisetas, las
mochilas de los niños, en las zapatillas y hasta en algunos productos
cotidianos. Tú ibas con tus amigotes y estuvisteis armando mucho revuelo, tanto
que tuvo que intervenir la policía a apaciguaros antes de entrar al estadio. Erais
unos gamberros de tomo y lomo y nosotras decidimos ir a aquel partido, porque sabíamos
que iban los compañeros de la universidad y eso nos gustaba más que ver el
partido. Algo muy típico en la época, ahora nuestros jóvenes se relacionan de
otra manera. Unas veces os perseguíamos nosotras y otras, eráis vosotros los que
nos perseguíais y así llegábamos a relacionarnos a veces.
No
te conocía de nada, pero llegaste a tener una brecha en la frente y yo te la
limpié con el pañuelo que llevaba al cuello. Al partir de aquel momento, surgió
una amistad que después se convirtió en algo más y hoy, al verme de nuevo en el
vagón, con empujones y tanto personal, he vuelto a recordar. Solo que hoy doy pasos
algo más torpes y tú me sostienes de la mano. Nuestros pasos son más dubitativos,
pero sabemos al lugar que tenemos que llegar. Sabemos donde y cuando tomar el
metro para ir a tomarnos el aperitivo que conmemora nuestro 40 aniversario y en
el mismo lugar de entonces, solo que hemos tomado el de la hora punta y teníamos
que haber llegado una hora después. A veces nos supera esa puntualidad británica
que en ocasiones nos mete en estos barullos.
Nani, noviembre 2025
.jpg)
Tierno a más no poder.
ResponderEliminarMe gusta.
Mucho.
Besos.
Agradecida siempre, Xavi.
EliminarBesicos muchos.
Hay historias reales que superan toda ficción y está es totalmente maravillosa.
ResponderEliminarBesos y felicitaciones por esos 40 años de andadura por el camino de complicidad y Amor😘😘🌹
Muchas gracias Campirela. Siempre agradecida.
EliminarBesicos muchos.
¡Qué recuerdos de Naranjito!
ResponderEliminarEn alguna caja, en casa de mis padres, todavía conservo un juguete de ese muñeco.
En cuanto a tu relato, me ha parecido una historia de amor sin fisuras, tremendamente tierna.
Un placer leerte, Nani.
Rebeca, te agradezco tu bonito comentario.
EliminarBesicos muchos.
Entrañable relato para conmemorar esos cuarenta años juntos... Qué recuerdos de aquella época tan diferente en tantos aspectos a este tiempo de ahora...
ResponderEliminarBesos
Así es Milena, qué recuerdos!! Agradecida siempre.
EliminarBesicos muchos.
Pues sí, la realidad es superior.
ResponderEliminarNaranjito me trae recuerdos muy tiernos.
Cercano y muy tierno este relato
Feliz noviembre nani.
Un abrazo
Carmen, me alegro que así te parezca.
EliminarBesicos muchos.
De tu pluma más pura y sincera, a quién no transporta a sus años más felices...
ResponderEliminarCarlos, siempre agradecida a tus bellas palabras.
EliminarBesicos muchos.
¡Qué bonito y qué hermosa mente contado con esa prosa, ágil y apasionada tan tuya, ya reconocible, que le pones a tus relatos, Nani. Gracias por estos momentos de emoción que acarician el alma.
ResponderEliminarUn inmenso abrazo. Ah, el retrato de tu hija, singularmente acertado.
Siempre es un placer recibir tus comentarios, Teo. Agradecida. Si el retrato ha quedado chulo!!
EliminarBesicos muchos.
Recuerdos que se graban con sus sensaciones intactas.
ResponderEliminarEntrañable relato, Nani.
Besos!!!