miércoles, 28 de mayo de 2025

PASTELÓN

 


Le había inutilizado los frenos sin demasiada intención, solo quería que llegara tarde y lo pudiera sustituir. La novia esperaba con su bonito vestido blanco, el sacerdote con su libro de ceremonias y el padrino impaciente mirando la hora.

Cuando se dio cuenta había chocado y casi cayó al precipicio. Lo rescataron con una brecha en la frente, pero con ganas de llegar a su boda.

El policía que le hizo la cura de emergencia, lo llevó hasta la iglesia y se descubrió el pastel. Se volvió con el insurrecto esposado y los novios se juraron amor.

Todo estaba claro, no hubo necesidad de juicio.

 

Nani, abril 2025

jueves, 22 de mayo de 2025

COLECCIONISTA DE PALABRAS

 


Imagen Fundación grupo Argos

Mi padre era coleccionista y digo era, porque desde que le ocurrió lo que te voy a contar, cambió su afición por otra que le diera menos dolor de cabeza o eso creyó.

Desde niño cuando comenzó en el colegio a conocer las primeras letras, quedó fascinado por ellas. Después de las vocales como todos los niños, conoció las consonantes. Fue muy avanzado, pero lo que más les gustaba era jugar con las letras sueltas.

Mis abuelos al ver la vocación que tenía le compraron un juego que trataba de enlazar letras para confeccionar palabras. Con el primer juego que le regalaron no tuvo suficiente y le compraron más. De esta manera a los 10 años, había reunido más de 20 colecciones.

El abuelo al ver que ya eran muchas y a veces le costaba mantenerlas ordenadas, le consiguió unas cajitas donde guardaba en cada una de ellas, una letra diferente en las que pusieron una pegatina con la letra que correspondía, llegando a tener más de 28 cajitas.

Más tarde, montaba tantas palabras que hubiera podido pasar por hijo de María Moliner o de Antonio de Nebrija, en lugar de ser hijo de mis abuelos.

Pero lo que nunca pudieron imaginar, es que cuando creció se obsesionó con sembrarlas, como si se tratara de maíz o cebada.

En el pequeño jardín que tenían dentro de casa, arrancó los rosales de la abuela y comenzó obsesivamente a sembrar primero la “A”, después la “B” y así, sucesivamente y por orden alfabético.

Al cabo de unas semanas, comenzaron a crecer unas hierbecitas que no eran conocidas para los abuelos.

Más tarde, pasaron a ser ramitas con sus hojas un poco extrañas o no conocidas y seguidamente, unos capullitos parecidos a los de la peonia.

Cuando mi padre las descubrió, llamó a gritos a mis abuelos diciendo que tenía razón y que había conseguido lo que tanto deseaba.

Estando todos de acuerdo y creyendo que estaban los capullos maduros, cogieron uno de ellos y al separarlo de las ramas, se desintegró en manos de mi abuelo (por precaución no dejaron que mi padre lo tocara hasta estar seguros) y de su interior, comenzaron a salir aes minúsculas y ya no hubo duda, mi padre había conseguido recolectar letras, con las que hizo palabras que fue coleccionando en cajas enormes y cuando ya supo lo que significaban, comenzó a rellenar páginas con todas sus colecciones. Escribió las historias más fantásticas que en la tierra se conocieron, siendo cada vez más conocido y valorado por los jóvenes que por entonces nos aficionábamos a leer.

Hoy se apena porque dice que los chicos no leen en papel y se ha refugiado de nuevo en su colección de palabras. Las está recogiendo en álbumes, pero sin darse cuenta, termina rellenando páginas que estoy seguro, volverán a embaucar a los chicos.

Le digo que todo depende de modas, la vida es un contante ir y volver. Todo es cíclico y volveremos a comenzar de nuevo. Así que espero, no se desanime del todo y siga coleccionando letras y palabras, pero, sobre todo, rellenando páginas en blanco, porque lo necesita para vivir y los chicos de nuevas generaciones lo requerirán para que sus imaginaciones crezcan, sus vidas se abran a otras posibilidades y, sobre todo, sueñen que es lo mejor que le puede pasar a un adolescente sano de espíritu.


Relato publicado en la revista PANSÉLINOS, nº 40, correspondiente al mes de mayo 2025

Podéis descargar la revista gratis pinchando aquí: o en el enlace:

https://drive.google.com/file/d/1ggSUfZad95macUl4JYh4w6aQ2wIqa2Nr/view



Nani, mayo 2025

 

sábado, 17 de mayo de 2025

ULTIMÁTUM

 



Fotografía de Francesca Woodman

Algunos días a la hora de preparar el almuerzo siento un aire fresco (diría más bien frío) y una voz en mi oído normalmente el derecho, que me pregunta que vamos a comer. Yo ingenua de mí, me vuelvo hacía el lugar por el que noto algo fuera de lo normal, pero no encuentro a nadie, aunque sí escucho la misma carcajada y su habitual respuesta:

─ ¿No te haces a que esté aquí esperando tu estofado, tu tortilla de patatas o el puchero de la abuela? Ya sabes que lo que más me ha gustado en la vida es la comida.

─ Dices bien, en la vida ─le respondo─, pero ya no la tienes ni perteneces a este mundo y deberías dejarnos tranquilos. ¡Sabes que a mi pareja no le haces ninguna gracia y siempre me creas conflictos! ¿Cuándo te vas a ir a descansar en paz, como hacen todos los que ya no están en este mundo? ¿Qué interés tienes en ejercer de fantasma, si ya esa profesión está desfasada? Os creó una identidad y os dio actualidad Dickens, Allan Poe o Shakespeare, pero ya tampoco están y por lo tanto deberías estar descansando, como ellos lo están hace tiempo. Estás pasado de moda amigo y si crees que me vas a asustar, sabes que te he dicho en varias ocasiones que ni me impresionas ni me intimidas, además te digo que si quieres comer sabes cual es mi lema: El que no trabaja no come. Y tú solo bienes cuando te llega el tufillo culinario y se te antoja, ni siquiera has sido capaz de arreglar tu aspecto. No aportas nada a esta familia y para colmo, comes o eso parece porque la comida desaparece y te vas, ni siquiera te esperas al café que es cuando una familia intercambia opiniones y se consolida una amistad o se llega a un acuerdo, sigues como siempre haciendo tu santa voluntad y ya estoy hasta las narices de fantasma o lo que quiera que seas, de tus ruiditos y de tus llamadas de atención, ni siquiera te sirvieron mis rezos cuando deseaba y pedía por tu descanso eterno. Por lo menos podías limpiar el polvo en lugar de ir dejando todas esas telarañas y harapos que vas soltando por donde pasas. Lo dicho, ya es la última vez que vienes a importunar. O te vas a descansar de una vez por todas o invocaré a la abuela y verás como ella te pone en tu sitio. Nunca hiciste caso a nadie, solo ella te impresionaba y no me queda otra que llamarla y que te lleve como hacía siempre, de una oreja. Eso decías que te dolía en tu ego y físicamente, así que ya lo puedes ir pensando.

Nani, mayo 2025