Imagen
del fotógrafo humanista francés René Maltête
Aunque
hacía un día de frío de esos de mil demonios, decidimos dar un paseo y ser los
primeros en pisar la nieve que había caído durante el amanecer. No teníamos
suficiente ropa de abrigo para el momento, pero recordamos que en el desván
dentro del baúl de los abuelos había un sobretodo de talla inmensa que
perteneció al bisabuelo Pedro, así que subimos a por él y aunque olía a naftalina
de manera que casi echaba para atrás, lo cogimos y no lo pusimos. Mario metió
su brazo izquierdo en la manga izquierda y yo, mi brazo derecho en la manga
derecha, así nos cubrimos suficientemente y arrimaditos el uno junto a la otra,
el frío lo mitigamos, pero lo que no reducimos fue el olor que desprendíamos,
desde luego no se arrimarían a nosotros ni las palomas de la plaza. Como era
festivo y temprano, disfrutamos como enanos pisando el manto blanco y después nos
acercamos al puesto de churros de Matías donde adquirimos un buen cartucho de
porras para más tarde, mojarlas en un humeante chocolate que hicimos en casa.
Lo triste fue, que todo el día lo que comimos nos sabía a las dichosas bolas contra
la polilla, pero a cambio gozamos y eso sí, llamamos la atención a todo ser
humano que a la vuelta se cruzó con nosotros. Nunca más certero ese dicho que
decían los mayores: “El que guarda haya” y nosotros hemos encontrado el abrigo
más antiguo de la historia.
Nani,
junio 2026

Parece una historia de un mundo que desaparecerá.
ResponderEliminarAquí apenas hace frío en invierno... cada vez más y más calor.
Besos.
Es verdad Xavi y algunos niegan el cambio climático.
EliminarBesicos muchos.
La imagen necesitaba que un relato la eternizara... y la viste vos!!
ResponderEliminarBravo Nani una vez más!!
Agradecida siempre a tus palabras, amigo Carlos.
EliminarBesicos muchos.
Un abrigo con historia salvando el día de la nevada. Un relato tierno.
ResponderEliminarBesitos.
Alfred, siempre agradecida.
EliminarBesicos muchos.
Estando calentitos y sin frío, lo demás no importa.
ResponderEliminarUn abrazo
Así es Brurata, mada como el cariño y el amor compartido.
EliminarBesicos muchos.
: ) Al abrigo de un buen compañero.Besos
ResponderEliminarExacto Inma, nada como ese abrigo.
EliminarBesicos muchos,
Esta historia nos ha refrescado un poquito, Nani...Me has recordado a esos abrigos antiguos, que todos guardamos en los baúles y que a veces sacamos en carnaval...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y agradecido, compañera de letras.
Me alegro M. Jesús, que te haya traído bonitos recuerdos.
EliminarBesicos muchos.
Nani y su poder asombroso para sacarnos historia de lo que sea, introducirnos en ellas, convencernos y maravillarnos por su originalidad. Tus relatos tienen esa sencillez que solo la magia del saber contar sabe hallar. Gracias, amiga, y un abrazo.
ResponderEliminarGracias siempre a ti, Teo. agradecida a tu bonitas palabras. Me alegro que te lleguen mis relatos.
EliminarBesicos muchos.
Me encanta, Nani, qué refrescante historia en estos días de calorazo sin tregua... la fotografía es magnífica, y el relato trae la magia de lo heredado, la ternura siempre presente.
ResponderEliminarUn abrazo, Nani