miércoles, 28 de mayo de 2008

UNA NANA AL ATARDECER

A By Alex, por dedicarme una puesta de sol.
Con los pies descalzos paseo por la playa y de vez en cuando me inclino para recoger una concha que pasa a formar parte de la colección que se amontona en la bolsa que llevo colgada a la cintura. La brisa me golpea el rostro y el pelo revolotea cual mariposa alrededor de mi cráneo. No pienso en nada, solo siento. Disfruto de las olas que golpean mis tobillos, de la sensación que producen mis pies al hundirse en la arena mojada y de los últimos rayos de sol que me acarician. Empieza a inclinarse la tarde y se acerca el momento que espero y que culminará el día. La puesta de sol ya se asoma encima del tranquilo océano y sin pensarlo un momento me siento en la cálida arena que me abriga y me da fuerza para mantenerme quieta y contemplar la estampa que tengo delante. Una nube se posa a la derecha del rojo sol y le contagia sus tonos dorados–rojizos, que la avergüenzan por sentirse culpable de ocultar parte de su majestuosa belleza. Poco a poco se retira y despacito se disculpa por haberle hecho sombra. Me empapo del momento. Mis poros están abiertos a todas las sensaciones, mis oídos escuchan el ir y venir de las olas, mientras mi mirada se mantiene quieta en el horizonte donde permanece el rojo sol meciéndose sobre las quietas aguas. A lo lejos se escucha una nana y la mezcla rojo-amarillo se difumina. El sol se ha dormido mientras mis pupilas han grabado en mi alma un paisaje inigualable. De nuevo la estampa se queda quieta, serena y calmada. Yo me levanto y sacudo la arena de mi falda, aspiro fuerte la brisa que me da en la cara y me encamino a casa mientras pienso que he disfrutado de unos momentos deliciosos.
Nani. Mayo 2008.

domingo, 18 de mayo de 2008

ME DEJASTE TIRADA

¿Dónde estás querido mío? ¿Dónde fuiste a parar? ¿Por qué nunca me dijiste a donde llegaste o a donde te llevaron? ¿Quién o quines me lo van a decir alguna vez?
Ya sabía yo que tu espíritu era aventurero y que te gustaba volar, pero te marchaste sin despedirte, sin un simple “adiós” o “hasta pronto”.
Te recuerdo con tu traje (carcasa como solías decir) marrón café con leche, tan elegante y pinturero, tan… especial, tan, tan, ¡qué único fuiste para mí y cuantos momentos felices vivimos juntos! Sí, es verdad, te gustaba llamar la atención y hacerte notar, pero a mí no me importaba, muy al contrario, estaba orgullosa de ti y de todo lo que eras capaz de hacerme sentir. Rebozaba de felicidad cuando entonabas aquellas canciones que escuchaba en la radio, en “Los 40 principales” o en aquellos programas que daban en la tele y que tan dichosos nos hicieron (hoy nuestros hijos dirían que eran horteras), pero ¡como disfrutamos con “Salto a la Fama “! (eso era una especie de “Operación triunfo” de aquellos tiempos), pero con el que tú y yo gozamos así como con “Escala en HI-FI”, aquello era un programa con todas las de la ley, (bueno para decir verdad, era un caraoque o similar, interpretado por actores del momento, alguno de ellos lo veo ahora en “Camera café” y hace que me acuerde de tí), donde escuchabamos las canciones del momento y las veíamos interpretar. Fuimos felices al ritmo de “Los Ángeles”, “Los Munstang”, “Los Sirex”, Salvatore Adamo ¡ohhhhh, cuando decía aquello con aquel acento! :" ... y mis manos en tu cintura…", hayyyyyyyyyyyyy, o Johnny Halliday y su rubia mujercita Sylvie Vartan por ejemplo y como olvidarme de los melenudos como decía mi padre, los míticos y “La creme de la creme”, nacidos en Liverpool "The Beatles" eso era ya el no va más. Para quién no lo vivió ¡no sabe nada de nada!
Siempre que te recuerdo se me va el santo al cielo, pero es que silbabas tan deliciosamente, cantabas, entonabas e incluso te atrevías con alguna que otra sinfonía que la nostalgia al evocarte es superlativa ¡vaya pijada me ha salido!, en fin que lo que quería decir es que todo fue ¡tan bonito cuando te tuve conmigo!, hiciste que aquellos duros días de trabajo, adolescencia y días inciertos fueran distintos. Cuando llegaste con el tío Antonio todo cambió. Buscaba un momento para estar a tu lado, acariciarte, rozarte, pasarte la mano para que no tuvieras ninguna motita ni nada que pudiera perjudicarte. Limpiaba esa carcasa que tú decías y te mimaba como a lo más preciado que tenía por aquella época. El día que no volviste se me cayó el alma al suelo. Sí, aquel día te fuiste con mi hermano a un guateque y yo me quedé trabajando.Os llevasteis todos mis discos de vinilo (no os lo he perdonado aún), aquellos que compraba con la paga de los domingos (de muchos domingos). Y me dejaste tirada ¿o no fue así? Eras mi querido tocadiscos Philis de segunda mano color café con leche. Yo te quería y no volviste más. Te quedaste en aquel guateque con toda mi música y no volviste, en el fondo de mi alma te recuerdo con cariño y con odio ¡me dejaste tirada!





Nani. Mayo 2008.

martes, 13 de mayo de 2008

LA POBRE PI




La malvada hipotenusa capturó a Pí y esta no lo aceptó. La envidió desde que fueron pequeñas. No era culpa de ella que Pitágoras la catalogara tan cuadrada, de hecho forma parte de esos cuadrados y para colmo, siempre lleva a su cargo a dos catetos. Ella Pí tiene un nombre sugerente, es redondita con perímetros que equivalen a las circunferencias, la tierra o los círculos y su categoría es mucho más relevante a pesar de que la idiota de Wikipedia diga de ella, que es un número irracional, (ja, ja, ¡irracional!). Según leyó el otro día en una página de google, no es demasiado fiable ya que cualquier persona puede colgar en la Wikipedia de las narices, todo lo que se le antoje.



Hoy además os tengo que dar una noticia. El microrrelato que colgué el pasado 15 de marzo “El café”
http://misrelatosyotrascosas.blogspot.com/2008/03/el-caf.html, ha sido seleccionado para la publicación del libro “A contrarreloj II” y también el poema que hice con intención de homenajear a Gloría Fuertes colgado el pasado 3 de Agosto “¿Crees en los dirigentes?” http://misrelatosyotrascosas.blogspot.com/2007/08/crees-en-los-dirigentes.html para la publicación del libro “Poemas para un minuto II”, ambos editados por la Editorial Hipálage y que ya han sido puestos a la venta. Ya sabéis, a veces participamos en certámenes para probar, y te llega la sorpresa de que te seleccionan para la publicación de un libro. Con estas ya son tres las veces que me publican en las mismas condiciones, no llego al final pero parece que llaman la atención, así que debo sentirme satisfecha y daros hoy las gracias a quienes me leéis porque sois los que me animáis a seguir haciendo esto. De nuevo muchas gracias y muchos besicos.

Nani. Mayo 2008.






jueves, 8 de mayo de 2008

LA FUENTE DE LA MORA



Mercedes es una niña alcalaina, bastante curiosa y traviesa, que no deja a su abuela tranquila en momento alguno.
El afán de la niña, es que su abuela le narre cuentos e historias y no se conforma con cualquier cosa.
-¡Por favor abuela, si esa historia me la contaste ayer, hoy quiero una nueva, además siempre me prometes la de la mora Cava. Dices siempre que cuando sea grande, que es de mayores y que no es para niños! ¿No te das cuenta abuela, que ya he crecido una raya? El mes pasado me mediste en la puerta de la alacena y ¿ves como he subido?, esta que queda por debajo, es de enero.
La abuela, cansada de escuchar la misma perorata de su nieta día tras día, se resigna y contesta:
¡Está bien Mercedes,
habitante de la ciudad…
“Alcalá la Real,
la muy noble y
la muy leal”,
a la que yo añadiría,
cabezota y pertinaz,
mientras no te sales con la tuya
no paras…,
no pararás!

Y la niña muy contenta,
en una sillita pequeña
se fue a sentar.
Mientras…,
la abuela azuza el fuego,
para crear un ambiente
ancestral.
- Pues verás, en los años de “Maricastaña” cuando los moros vivían allá arriba en la Mota, había una mora que “Cava” se llamaba, muy guapa y hermosa y que a escondidas se veía con un cristiano Capitán, apuesto y bastante galán.
-¡Abuela no te subas por las ramas, a la historia por favor y como la contaba tu abuela, que no soy tan pequeña!
-¡Nada, que esta niña no se calla, ella erre que erre, hasta que no consigue lo que quiere, no para!, - dice la abuela entre dientes.
-Veras, según mi abuela contaba, allá arriba vivían los moros y aquí abajo los cristianos. Del castillo de “La Mota”, salía la bella “Cava”. Vestía una túnica de seda de color violeta, velo de gasa del mismo color cubriendo el negro pelo y parte del rostro. Las babuchas a juego, llevaban cuentas incrustadas de cristal de diferentes colores, y apoyado en la cintura, llevaba un cántaro de barro y vacío. Resultaba que en el castillo no quedaba agua. Como los cristianos querían expulsar a los árabes de dicho castillo, habían envenenado los pozos y así morirían de sed o tendrían que rendirse.En el valle había una fuente, que estaba vigilada por un soldado cristiano. La mora “Cava”, con lágrimas en los ojos, le contó el primer día que su madre agonizaba, que tenía los labios secos y que necesitaba subir con el cántaro lleno. El joven soldado, al observar la pena de la “Cava”, se emocionó y como la morita tenía unos ojos enormes sobretodo cuando se inundaban de lágrimas y que a la luz de la luna parecían más hermosos, quedó prendado y le dijo:

Para cobrarme el favor
el velo te has de quitar
y descubrir la belleza

que debajo seguro está.

(Por lo tanto…
cristiano y mora,
atrapados quedan ya).

- A partir de aquel día, la “Cava” bajaba a por agua y según pasaban los días, las horas se hacían eternas ansiando llegase la noche para ver a aquel apuesto Capitán que la dejaba coger el preciado líquido y que poco a poco, se fue apoderando de su corazón.
El la esperaba sentando al borde de la fuente dejando el caballo atado a un milenario álamo blanco y la mirada puesta en el sendero que hacía descender a la bonita mora. Todos los días compartían su amor presintiendo que este duraría por poco tiempo, ya que en el momento en que “Tayre” su padre volviera del último viaje que emprendió y se enterase, lo prohibiría. Siempre había dicho: “¡Antes muertos, que en manos de los cristianos, por Alá que lo juro!”. Pasaron los días y la madre murió, pero “La Cava”, siguió viendo a su Capitán. Cuando volvió el padre y se enteró, la amenazó con matarla si volvía a ver al cristiano, culpándola de la muerte de la madre. La pena de la mora “Cava”, cada día era mas grande y la desesperanza del Capitán aumentaba noche tras noche. Una madrugada de luna llena, ya cansado el Capitán y pensando en volver al campamento de la Fuente del Rey, escuchó ruido. Se estremeció de emoción. Allí, bajo la luz de la luna estaba su amada “La Cava” tan hermosa como siempre, aunque con una tristeza enorme reflejada en sus grandes y bellos ojos. La mora “Cava”, se precipita a los brazos del Capitán amado. Antes de que puedan reaccionar, se escucha un tropel y aparece “Tayre” el sultán con un arma en la mano. Enfurecido y enloquecido, se precipita sobre el cuerpo de su hija “La Cava” atravesando su corazón con la fría daga. La bella “Cava”, a los pies del Capitán se desploma, diciendo:

“El amor me trajo,
el amor me lleva.
No pequé padre mío,
¡Por mi madre y por Alá!,
sólo conocí un sentimiento,
que no comenta…
ni de donde viene,
ni adonde va.

- Y dice la leyenda - sigue diciendo la abuela -, que el viejo sultán quedó enloquecido, no recobrando jamás el juicio. De esta manera, quedó bautizada “La Fuente de la Mora”, donde “La Cava alcalaina”, entregó todo su amor y también su vida.

Nani. Mayo 2008.


LA PUERTA ABIERTA Y LA LUZ TENUE