sábado, 3 de enero de 2026

¡ATENCIÓN, PELIGRO!

 


Imagen subida de la red

No pienso celebrar nada. Pretendo en todo caso, buscar un lugar de remanso. Ir solo a ese lugar soñado y pasar unos días mirando embelesado el horizonte, sin prisa y sin necesidad de pensar que tengo que preparar comida o ir de compras. Lejos de los bullicios, la música estridente y las luces que se encienden un mes antes anunciando…, ¿qué es lo que anuncian? Ya por supuesto no es paz, hermandad o convivencia entre los pueblos o el nacimiento de alguien que nos dijo que deberíamos ser hermanos. Ahora es consumo, gasto y mucho despilfarro.

Me llevaré unas galletas, botellas de agua por si no hay en el albergue, latas de conserva y cuatros cosas más que necesitaré cuando me de hambre. Sin necesidad de poner la mesa a tal hora o colocarme el chándal para ir al gimnasio. Intentar conectar con el niño que fui y recordar aquellos días navideños alrededor del belén de figuritas de barro, musgo del campo y ríos de cristal o papel plata en el que se envolvía el chocolate para la merienda. Recordar aquellos villancicos que con inocencia cantábamos junto a mamá. Papá se limitaba a tocar la zambomba y observar, pero era tan importante verlo allí acompañando, sonriendo y sabiéndonos protegidos…

Estas fiestas me agobian. Todo es impuesto y hay que seguirlo, aunque se intenta simular con brillos que a veces deslumbran o nos dejan ciegos. Y no, no quiero participar de una falsa para que haya escaparates a rebosar de objetos que ni necesitamos porque nos sobra de todo: ropa, electrodomésticos o comida, por nombrar algo. Demasiadas cosas en lo que llamamos primer mundo, sin embargo, hemos olvidado los valores, la humanidad hacía los necesitados o los que vienen de fuera acostumbrándonos a verlos dormir en un cajero, portal si los hay abiertos o en pasajes de calles, sobre un mísero cartón. Todo lo normalizamos, pero ni es normal el derroche que además es impuesto, ni es normal la deshumanización que vivimos y que también suele ser impuesta y que intentamos no nos haga daño, porque nos hace daño y lo intentamos superar con esas incontroladas compras, ese mirar para otro lado y olvidar, olvidar para poder seguir caminando, aunque sea en una vereda falsa.

 

#cuentosdenavidad 2025

 

Nani, Enero 2026

lunes, 29 de diciembre de 2025

PAPA NOEL

 


Imagen del fotógrafo londinense Josh Edgoose.

Estoy perdiendo la inocencia y la magia se me escapa de las manos, como si quisiera retener un puñado de agua. Todo se escapa por entre mis falanges y tan solo consigo retener una ínfima humedad de lo que fue y ya no está, y para colmo, hoy he visto a Papa Noel bastante borracho y caído en el suelo. He querido ayudarlo y me ha gritado de una manera un poco grosera. Me ha dado miedo su mirada vidriosa y enrojecida y sus palabras apenas si se entendían. Me ha parecido escuchar que estaba cansado de hacer una parodia cada año. Que la inocencia se había perdido (parece que le pasa como a mí) y que solo había luces que anunciaban objetos. Que la humanidad, el afecto, las miradas sencillas y tantas cosas que le hacían seguir adelante, se han cambiado por codicia, posesión, ego y eso le está destruyendo. Que ha querido llegar hasta el lugar donde los Reyes Magos tienen sus talleres y una avalancha de energúmenos disfrazados de representantes del pueblo se lo han impedido. Todo el mundo ha pasado casi por encima de él y lo han dejado tirado con desprecio.

Me ha dado pena verlo tan derrotado y le he ayudado a incorporarse. Nos hemos sentado en el banco que había casi a nuestro lado. He pasado un rato con él y me ha dicho que últimamente le han obligado a hacer lo contrario a lo que siempre hizo. Me dice que fingir esa voz tan manida: “Jooooo”, le horroriza, así como esa campanilla que debe tocar a la puerta de algún comercio. Lo han confundido con los que hacen propaganda por una miseria de dinero y lo han acorralado, lo han empujado, se han reído de él y sin pensarlo me lo he llevado a casa. Lo he dejado en el sofá descansando mientras he ido a la cocina a prepararle un caldo caliente. Cuando he vuelto ya no estaba. Sobre la mesa ha dejado una nota en la que me dice: Me has devuelto la magia de la Navidad. Quise ver de cerca lo que se contaba y la experiencia me ha mostrado que todo no está perdido. Me vuelvo a buscar mi identidad. Desde ahora en adelante todo será distinto y voy a proponer a los Reyes Magos hacer una cooperativa para que trabajemos unidos. Los niños y la gente buena merecen la pena y sé que las hay. Todos tenemos momentos bajos, pero siempre hay una luz en el horizonte que nos enseña de nuevo el camino, ─terminaba la nota.


Nani, diciembre 2025

jueves, 18 de diciembre de 2025

PROS Y CONTRAS DE LA IA

 



─No recordaba haberlo guardado tan bien y te aseguro haber mirado hasta en el congelador.

─ ¿Te acuerdas cuando encontramos el mando de la tele con escarcha tras haber comprado uno nuevo?

─Sí, y otro día fui a calentar la leche y me encontré tus guantes dentro del microondas.

─Ya ni Alexa nos ayuda. Dice que no tiene visión corporal y que no puede vigilarnos.

─Por esa misma razón quieren nuestros hijos que nos alquilemos para probar un robot humanoide.

─No digas tonterías. No me gustaría tener un chico guapo en casa, que ya sabes lo fogosa que he sido siempre y luego te pones celoso.


Os lo comparto por si acaso es de vuestro interés:




 

Nani, diciembre 2025

 

LA CASA ENCENDIDA